viernes, 26 de octubre de 2018

Desaparece periodista de Arabia Saudita en Turquía

La Noticia:
El periodista exiliado Jamal Khashoggi había acudido el martes al consulado del país árabe en Turquía… (elpais.com).

Comentario:
Las cámaras de video registraron la llegada del periodista al consulado de Arabia Saudita en Turquía, pero su salida fue sospechosa. Como que no se necesita demasiada materia gris para entender que algo sucedió ahí dentro. Y se sabe que no está escondido porque ya las autoridades turcas tuvieron el permiso para registrar el consulado e incluso la residencia del cónsul y no encontraron nada. ¿Qué pasó y por qué?

Sin duda no es el primer caso de un periodista desaparecido o asesinado (pregunten en México), pero este llama la atención mundial por el descaro y la saña con el que fue ejecutado. Si un columnista (¡gulp!) ha de morir en la defensa de la libertad de expresión, lo menos que esperaría es un balazo limpio y contundente. En el caso de Khashoggi, existe evidencia (no oficial aún, pero se habla de una grabación que la delata) de tortura.

Resulta que Khashoggi es (o debemos decir, fue) un periodista crítico del príncipe saudí. Escribió mucho sobre que los árabes están mal informados por la represión a la libertad de expresión. Y molestó tanto al régimen saudí que tuvo que salir del país, prácticamente huyendo. Ubicó su residencia en Estados Unidos y comenzó a colaborar con el Washington Post. Desde ahí siguió criticando al príncipe de su país. En una de sus últimas publicaciones escribió: “Se nos pide que abandonemos cualquier esperanza de libertad política, que nos callemos acerca de las detenciones y de las prohibiciones de viajar que penden no solo sobre los críticos, sino también sobre sus familias.” Criticó no solo la falta de libertad de expresión, sino también la participación de Arabia Saudita en la guerra de Yemen y en el bloqueo a Catar, las reformas económicas y la relación con Irán. Sin duda el príncipe (Mohamed bin Salmán) estaba molesto.

Viviendo en Estados Unidos no tenía nada que temer, pero Khashoggi tenía una novia en Turquía y deseaba casarse con ella. Así que viajó allá. En el papeleo para la boda, tuvo que asistir al consulado árabe en la capital turca. El personal del consulado le pidió que regresara en 4 días a recoger los papeles. El 2 de octubre. Justo en esa fecha, los turcos tienen registrada la llegada a Turquía de agentes de seguridad saudí, incluido uno que aparece frecuentemente al lado del príncipe en viajes internacionales. Curiosamente entraron al consulado una hora antes de la llegada de Khashoggi.

Cuando el periodista llegó, quién puede dudar que cayó en las manos de dichos agentes. Las grabaciones delatan, según se dice, interrogatorio, el corte de dedos de las manos, gritos e incluso el uso de una sierra eléctrica. Que López Obrador llame “fifí” a la prensa crítica no es nada comparado con las medidas adoptadas por el príncipe saudí.

Trump es el único en el mundo que defiende al príncipe, el resto de la comunidad internacional exigen respuestas al caso Khashoggi.

viernes, 19 de octubre de 2018

El penúltimo dinosaurio africano

La Noticia:
Paul Biya se presenta a las elecciones de Camerún con la amenaza de una guerra civil extendiéndose bajo sus pies… (elpais.com).

Comentario:
Ya están por extinguirse los dinosaurios africanos. Claro que no nos referimos a los T-Rex y a los Brontosaurios, sino a los presidentes que se eternizan en el poder. Aunque existentes en todo el mundo, en África se acumularon y hasta recientemente, la edad, movimientos democráticos o incluso, golpes de estado, los han disminuido hasta quedar sólo dos: Paul Biya (edad 85 años) en Camerún y Teodoro Obiang (edad 76 años) en Guinea Ecuatorial.

Recordemos que, en el 2014, Blaise Compaoré, presidente de Burkina Faso desde 1987, se vio precisado a renunciar cuando un movimiento democrático se opuso fuertemente a que volviera a modificar la constitución para presentarse nuevamente a elecciones y prolongar su mandato. ¡Bien por los de Burkina Faso! Luego en 2017, Yahya Jammeh en la presidencia de Gambia desde 1997, renunció debido a la presión de los países africanos. Y es que, a pesar de haber perdido la elección, se negaba a entregar el poder. Finalmente, la opinión africana pudo más y dejó la silla. ¡Bien por Gambia! También en 2017, Robert Mugabe, el único presidente que había tenido Zimbabue desde su independencia en 1980, tuvo que entregar el poder debido a un golpe de estado. ¡Bien por Zimbabue!

Mientras, en Camerún, Paul Biya decide presentarse a una nueva elección. Tomó la presidencia en 1982 cuando en el país sólo existía un partido político. Sin oposición se mantuvo como presidente hasta que presiones democráticas exigieron la presencia de más partidos políticos. Biya lo aceptó y se presentó a elecciones en 1992, 1997, 2004 y 2011, ganando todas por un amplio margen. Sin comentarios acerca de lo justo de las competencias. Todos sabemos cómo es eso. Ya pasaron otros 7 años y tocan nuevas elecciones.

Luego de mucha reflexión y llamadas de quienes lo apoyan, decidió presentarse nuevamente como candidato. Según muchos ciudadanos, Biya es el único que puede mantener cierta estabilidad en el país. Opinión por supuesto basada en el control férreo que tiene del ejército y de las instituciones. Si bien Biya no es el típico dictador que le encanta lucirse y usar extensivamente el micrófono, todas las decisiones importantes en Camerún tienen su toque personal.

Nadie duda de su nueva victoria, pero en realidad los reflectores, más que en las elecciones, están en la región de Ambazonia, una provincia de Camerún que desea la independencia. Ha habido luchas y el ejército ha reprimido (se estiman más de 500 muertos y 200,000 desplazados) a los separatistas. Algunos piensan que sólo la mano fuerte de Biya puede controlar la situación. Y, por si fuera poco, el movimiento musulmán Boko Haram tiene en jaque a la zona norte del país. De nuevo hay quien piensa que Biya conseguirá tenerlo a raya. Mientras tanto, la democracia de Camerún sufre. Por lo que se ve, tal vez Biya se convierta en el último dinosaurio africano y sólo la edad lo derrote.

viernes, 12 de octubre de 2018

ONU ordena a Estados Unidos paralizar las sanciones a Irán

La Noticia:
Washington responde con la derogación de un acuerdo de amistad firmado en 1955 con Teherán y asegura que ya existen excepciones humanitarias… (elpais.com).

Comentario:
Nada menos que el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU dictaminó que Estados Unidos debe levantar parcialmente las sanciones impuestas a Irán el 8 de agosto por su programa nuclear. Ya los aliados europeos de Estados Unidos le habían dicho lo mismo a Trump y, pues ya conoce a Trump… Reacciona derogando un acuerdo de amistad histórico, previo incluso al problema que existió con el derrocamiento del Shah.

No sé si le ocurrió en su infancia que luego de un conflicto con uno de los amiguitos, este reaccionara con el famoso “córtalas.” Esa es ni más ni menos la reacción de Trump al mandato de la ONU. ¿Tiene razón en enojarse? Recordemos cómo se dieron las sanciones a Irán.

Luego de complicadas rondas de negociación, seis potencias, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia, además de Alemania e Irán sellaron en julio de 2015 en Viena un acuerdo por el que Teherán reducía su programa nuclear a cambio de un levantamiento de las sanciones internacionales que estrangulaban su economía. El acuerdo se consideró una victoria de la diplomacia porque debilitaba enormemente, sin necesidad de recurrir a una arriesgadísima acción militar, la amenaza de Teherán de desarrollar un arma atómica.

En ese entonces, la inteligencia israelí tenía ubicados los sitios donde se desarrollaba la investigación nuclear e incluso estaba considerando firmemente enviar aviones para bombardear dichos sitios. El pacto desactivó tales planes porque Irán se comprometió a desconectar dos tercios de sus centrifugadoras, requeridas para enriquecer uranio o plutonio, a sacar del país casi la totalidad de su uranio enriquecido, a destruir su principal reactor de plutonio y a permitir inspecciones de las Naciones Unidas. Tales inspecciones han declarado que Irán está cumpliendo con su parte del acuerdo. A cambio, Irán recibió créditos y se le ha permitido vender su petróleo en el mercado mundial.

Entonces, ¿por qué Estados Unidos reniega del mismo? Lo único que se ha criticado del acuerdo con Irán es que tiene fecha de vencimiento. La vigencia de 15 años es muy corta al decir de algunos, quienes alegan que para entonces Irán estará fuerte económicamente hablando y reactivará su programa nuclear en pocos meses, ya que, de hecho, sólo destruyó un reactor. Como Trump se las da de genio negociador, siempre declaró que el pacto con Irán era muy malo. Así que decidió salirse e implementar unilateralmente nuevas sanciones a Irán. Hablar mal del acuerdo, tomar medidas agresivas y después sentarse a negociar.

Le funcionó con el TLCAN, pero siempre habrá un “Bully” mayor. Y, si no se ha dado cuenta, China es el principal comprador del petróleo iraní. Estimado Trump, ¡cuidado si se alían aquellos con quienes estás peleando!

viernes, 5 de octubre de 2018

Risas en la ONU

La Noticia:
Risas en la ONU cuando Trump habla de sus logros como presidente… (elpais.com).

Comentario:
La 73 Asamblea General de las Naciones Unidas será recordada por mucho tiempo. El hecho de que muchos líderes del mundo libre tomen la máxima tribuna y expongan su visión particular de los problemas globales siempre generan titulares alrededor del planeta. Tristemente es raro que existan consensos en tales asambleas. Ni siquiera en asuntos tan imperativos como el calentamiento global, se ponen de acuerdo los líderes mundiales. En esta ocasión el secretario general, António Guterres, lanzó una importante advertencia sobre la emergencia mundial por el cambio climático al inicio de la Asamblea, pero pocos se han adherido a sus palabras.

Sin embargo, esta 73 Asamblea será recordada porque sí hubo un asunto en que los líderes se pusieron de acuerdo: reírse de Donald Trump. No. No estaba contando un chiste. Se rieron del presidente Trump cuando afirmó que su Administración era de las que había logrado cumplir más objetivos en la historia de Estados Unidos. La diplomacia quedó a un lado. Las risas del recinto hubieran hecho pensar a un observador que estaba presenciando una comedia. El propio Trump ha dejado muchas veces de lado la diplomacia para decir lo que piensa. Tal vez fue tiempo de pagar una de tantas. El caso es que sorprendido sólo atinó a decir: “No esperaba esta reacción, pero está bien.”

Cuando tuvo tiempo de pensar, al día siguiente en una rueda de prensa, dijo: “No se reían de mí, se reían conmigo. Nos lo pasamos bien”, aseguró Trump. “Los medios de comunicación mentirosos dijeron que la gente se rio. La gente se lo estaba pasando bien. Estábamos en ello juntos”, agregó. Quizás él se lo crea, pero el mundo sabe que los líderes y diplomáticos del mundo fueron sinceros en su risa.

Aparte de hacer el día de muchos, Trump arremetió contra China por culpa de la guerra comercial que él inició y además acusó a Beijing de querer interferir en las siguientes elecciones legislativas. También Arremetió contra Irán y además insinuó que Estados Unidos podría intervenir militarmente en Venezuela. Si a ello le añadimos que por estos días su candidato para la Suprema Corte estadounidense está siendo acusado de acoso sexual y su exjefe de campaña está siendo procesado judicialmente, pues su afirmación de que su administración ha hecho más que ninguna otra en la historia, realmente no se está alejando de la verdad, solo que en el sentido negativo.

Trump puede sentirse como uno de los héroes de Marvel, como si él fuera el único que entiende los temas importantes y actuar aún en contra del mejor juicio de sus compañeros. El problema es que no vivimos dentro de una historia de cómic desarrollada con un final feliz en mente. Estamos en la realidad y los conflictos abiertos con China, Irán, Venezuela, Corea del Norte, Canadá, por mencionar algunos, tarde o temprano le pasarán factura.

Cuando en 2003 George W. Bush buscaba apoyo para la invasión a Irak, no logró reunir mayoría en el Consejo de Seguridad (ni siquiera su supuesto buen amigo Vicente Fox) lo respaldó. Pero en aquel entonces al menos Gran Bretaña y España decidieron acompañarlo en su loca aventura. En esta ocasión Trump logró un gran consenso, pero de carcajadas en su contra. Sin duda la primera vez que esto ocurre en la historia de la ONU y probablemente la última.