La
Noticia:
Paul
Biya se presenta a las elecciones de Camerún con la amenaza de una guerra civil
extendiéndose bajo sus pies… (elpais.com).
Comentario:
Ya están por extinguirse los dinosaurios africanos.
Claro que no nos referimos a los T-Rex y a los Brontosaurios, sino a los
presidentes que se eternizan en el poder. Aunque existentes en todo el mundo,
en África se acumularon y hasta recientemente, la edad, movimientos
democráticos o incluso, golpes de estado, los han disminuido hasta quedar sólo
dos: Paul Biya (edad 85 años) en Camerún y Teodoro Obiang (edad 76 años) en
Guinea Ecuatorial.
Recordemos que, en el 2014, Blaise
Compaoré, presidente de Burkina Faso desde 1987, se vio precisado a renunciar
cuando un movimiento democrático se opuso fuertemente a que volviera a
modificar la constitución para presentarse nuevamente a elecciones y prolongar
su mandato. ¡Bien por los de Burkina Faso! Luego en 2017, Yahya Jammeh en la
presidencia de Gambia desde 1997, renunció debido a la presión de los países
africanos. Y es que, a pesar de haber perdido la elección, se negaba a entregar
el poder. Finalmente, la opinión africana pudo más y dejó la silla. ¡Bien por
Gambia! También en 2017, Robert Mugabe, el único presidente que había tenido
Zimbabue desde su independencia en 1980, tuvo que entregar el poder debido a un
golpe de estado. ¡Bien por Zimbabue!
Mientras, en Camerún, Paul Biya decide
presentarse a una nueva elección. Tomó la presidencia en 1982 cuando en el país
sólo existía un partido político. Sin oposición se mantuvo como presidente
hasta que presiones democráticas exigieron la presencia de más partidos
políticos. Biya lo aceptó y se presentó a elecciones en 1992, 1997, 2004 y
2011, ganando todas por un amplio margen. Sin comentarios acerca de lo justo de
las competencias. Todos sabemos cómo es eso. Ya pasaron otros 7 años y tocan
nuevas elecciones.
Luego de mucha reflexión y llamadas de
quienes lo apoyan, decidió presentarse nuevamente como candidato. Según muchos
ciudadanos, Biya es el único que puede mantener cierta estabilidad en el país.
Opinión por supuesto basada en el control férreo que tiene del ejército y de
las instituciones. Si bien Biya no es el típico dictador que le encanta lucirse
y usar extensivamente el micrófono, todas las decisiones importantes en Camerún
tienen su toque personal.
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