La Noticia:
Los reyes Alberto II y Paola no han podido evitar las lágrimas de emoción
en su despedida; están cediendo su papel como reyes de Bélgica a su primogénito
Felipe y a la princesa Matilde… (reforma.com)
Comentario:
Pocos meses después de que la Reina Beatriz de Holanda
heredara el trono a su primogénito, los reyes de Bélgica la imitan produciendo
una nueva generación en la monarquía europea. Aunque no se puede decir que el
trono es heredado por un jovencito, definitivamente la sangre nueva puede
inspirar sentimientos de unión en un país que en realidad los necesita.
Comentaremos el perfil del nuevo rey y la realidad de Bélgica a la que se
enfrenta en su nuevo rol.
Felipe, nacido en 1960, enfrenta a los 53 años el reto de
convertirse en rey en un país dividido por diferencias culturales. Alberto II de
79 años, abdica al trono aquejado por problemas de salud. En general fue
querido y respetado por la gente, pero ya no tiene la misma fortaleza para
cubrir el papel ceremonial asignado a la realeza belga.
Felipe, el nuevo monarca, estudió ciencias políticas en
Oxford y en Stanford. Estudios más que adecuados para alguien que sería Jefe de
Estado de una nación europea. Además participó en la milicia y es piloto de
avión de guerra, lo cual le otorga un aire de respeto entre los ciudadanos. Es
interesante saber que en 1993, luego de la muerte de su tío Baduino de Bélgica,
pudo haber saltado a su padre en la línea sucesoria. Cuando era claro que
Baduino no tenía hijo que pudiera sucederlo en el trono, Felipe fue educado con
el objeto de heredar el trono. Sin embargo, cuando llegó el momento, su timidez
y una aparente falta de confianza en sí mismo, hizo que fuera su padre Alberto
II quien tomara el lugar de Baduino. Así Alberto II reinó durante 20 años.
Felipe entonces se convirtió en el Duque de Brabant. Se
casó con la aristócrata Matilda d´Udekem d´Acoz con quien tuvo 4 hijos. La
mayor, Elisabeth, es ahora la nueva heredera al trono de Bélgica. Como Duque de
Brabant, Felipe sirvió en el gobierno de Bélgica como cabeza de la Agencia de
Comercio Exterior. Ahí se desarrolló representando numerosas misiones
comerciales en el mundo, lo que no solo promovió la imagen de su país, sino que
le ayudó a ganar esa autoconfianza que le faltaba.
Como nuevo rey, Felipe enfrenta el problema de separación
cultural del país. Bélgica está básicamente constituida por dos regiones:
Flandes en el norte es de habla holandesa y Wallon en el sur es de habla
francesa. Existe un tercer idioma oficial en Bélgica que es el alemán, debido a
la frontera y cercana relación con Alemania. El punto álgido es que en la
región de Flandes existe un movimiento independentista que ha estado ganando
adeptos. El respeto a la monarquía es algo que ha ayudado a mantener unidas a
las dos regiones, pero si Felipe no tiene cuidado de fortalecer los lazos,
podría su reinado enfrentar un plebiscito para la separación de Flandes.
Ya en el 2010 existió una crisis política cuando las
elecciones no dejaron un claro ganador para Primer Ministro y no se pudo
constituir un gobierno a través de alianzas. Pasaron 541 días, más de un año,
prácticamente sin gobierno, lo cual deterioró la imagen de Bélgica en los
mercados financieros. No fue sino hasta que el rey Alberto II intervino como
mediador, que se logró nombrar a Elio di Rupo como Primer Ministro.
Elio di Rupo es actualmente el Primer Ministro, pero
proviene del partido socialista de Wallon, lo cual deja a Flandes un poco a
disgusto. Si se añade que Di Rupo habla mal el holandés, hace que los partidos
secesionistas ganen cierto ímpetu. Como curiosidad, Di Rupo es el segundo
Primer Ministro homosexual de Europa, sólo después de Johanna Sigurdardottir de
Islandia.
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