La Noticia:
El otrora jefe del ejército Bosnio-Serbio Ratko Mladic fue enviado a Holanda donde va a ser juzgado por crímenes de guerra por un tribunal de la ONU en La Haya… (cnn.com)
Comentario:
A diferencia de lo que hicieron los Estados Unidos al asesinar a Osama Bin-Laden en lugar de enviarlo a juicio, los serbios capturaron a Ratko Mladic, acusado de genocidio, y lo están enviando a la famosa corte de La Haya para que la justicia decida qué hacer con él. Uno se pregunta cómo le hizo Mladic para estar prófugo durante 16 años en un país de 10 millones de habitantes del tamaño aproximado del Estado de Durango, a menos claro, que las autoridades serbias sean semejantes a las mexicanas que no encuentran al Chapo Guzmán aunque camine por las calles de Durango, coma en los mejores restaurantes, o incluso aparezca en la revista Forbes.
Lo cierto es que la captura y juicio de este criminal (Mladic, no el Chapo) nos lleva a recordar lo que ocurrió en los noventas y que lo convirtieron en una de las personas más buscadas del mundo. El objetivo no es enaltecerlo, sino hacer justicia a las víctimas generando una memoria en la humanidad que evite la repetición de actos similares. Comencemos con un breve marco histórico.
Yugoslavia se formó a partir de la Segunda Guerra Mundial con la unión de seis repúblicas: Eslovenia, Serbia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia y Montenegro. Hoy en día, Yugoslavia ya no existe y estas repúblicas son países independientes, con la adición de Kosovo que aún se encuentra batallando para separarse de Serbia, pero esa es otra historia. El punto es que con la creación de Yugoslavia en ese entonces, el gobierno tuvo el reto de controlar a más de seis culturas, ya que en algunas de las repúblicas existía más de un grupo racial, por ejemplo en Bosnia estaban los musulmanes-bosnios, croatas-bosnios y los serbios-bosnios.
Con el respaldo del poder militar de la Unión Soviética, el entonces dictador yugoslavo Tito, en realidad no tuvo problemas con las diferencias étnicas. La bota militar controlaba cualquier conflicto. Pero a la muerte de Tito y tras la desaparición de la Unión Soviética, comenzaron los problemas. Eslovenia y Croacia declararon su independencia a lo que Serbia se opuso. Serbia era el país donde se encontraba la capital de la antigua Yugoslavia, Belgrado, y se consideraba a sí misma como la responsable de mantener la unión y por ende el poder. En Belgrado residía la base del ejército y los militares acostumbrados al control de la gente.
Con la intervención de la ONU se logró solventar el conflicto y la separación de Croacia y Eslovenia, de la aún llamada Yugoslavia, se concretó. Siguiendo el ejemplo, la siguiente república en declarar su independencia fue Bosnia. Aquí la mezcla de razas llevó a la guerra civil, ya que los serbios-bosnios buscaron ayuda de Serbia y comenzaron a acabar con las otras dos etnias. La capital de Bosnia, Sarajevo, estuvo sitiada y se estima que alrededor de 100,000 personas murieron entre la limpieza étnica y la guerra civil. El general Ratko Mladic fue uno de los responsables del sitio de Sarajevo y de la matanza de Sbrenica, una ciudad bosnia cercana a Serbia, donde el ejército serbio-bosnio mató a 7,500 hombres y niños musulmanes-bosnios.
Finalmente la ONU intervino bombardeando al ejército serbio-bosnio y permitiendo la independencia de Bosnia-Herzegovina. Poco después, Macedonia y Montenegro se separaron también y los serbios finalmente abandonaron el nombre de Yugoslavia. Los generales sobrevivientes responsables de la guerra fueron capturados y apresados con la excepción de Karadzic y Mladic. Karadzic fue capturado en 2008 y sólo quedaba Mladic para no dejar nada pendiente.
¿Qué hizo Mladic entre tanto? Uno pensaría que “burló” por 16 años a la justicia al estar prófugo tanto tiempo, pero una cosa es escabullirse y otra cosa es realmente vivir. Mladic, aunque en libertad, sufrió las consecuencias de sus acciones. Al parecer su hija se suicidó a la edad de 23 años con la pistola favorita del general cuando leyó en una revista sobre los crímenes de su padre. El general, prófugo, no pudo visitar su tumba todo este tiempo. Además, a los 69 años, Mladic padece parálisis parcial a causa de una embolia cerebral que difícilmente lo librará de revivir en la corte sus crímenes en contra de la humanidad.
¿Cuáles son las consecuencias de este juicio? Dos importantes. Primero, para Serbia era importante llevar a la justicia a Mladic, ya que su libertad era un contratiempo para aspirar a ser parte de la Unión Europea. Eslovenia ya es parte de Europa, en tanto que Macedonia, Montenegro y Croacia son candidatos. Sólo Bosnia-Herzegovina y Serbia están de momento excluidos totalmente de la Unión. Bosnia por la economía deteriorada a causa de la guerra de los 90´s y Serbia por la falta de respeto a los Derechos Humanos derivada de esa misma guerra. Este juicio es un paso firme de Serbia para demostrar que el país acata las leyes universales. En segundo lugar, dicen que quien la hace la paga y Ratko Mladic no morirá en libertad y muy probablemente, al recibir la condenación mundial de culpabilidad, quedará en la memoria colectiva como un genocida.
Vilipendiar la torcida idea de superioridad racial es lo menos que le debemos a las miles de víctimas inocentes de este general.
Publicado por el Heraldo de Aguascalientes el 6 de junio 2011.
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