La Noticia:
La deuda de Estados Unidos superó los 14.3 billones de dólares… La deuda ha crecido casi 3.8 mil millones de dólares diarios de 2007 a la fecha… (reforma.com)
Comentario:
Es difícil concebir el tamaño de la deuda de los Estados Unidos. Con razón fue todo un show la negociación para aumentarla. 14,300,000,000,000 es un 143 seguido de 11 ceros, sin contar centavos, por supuesto. ¿Cómo podemos hacernos una idea? Considerando que en Estados Unidos hay 310 millones de habitantes, quiere decir que cada uno de ellos debe 46,152 dólares. Aproximadamente, cambiándolo a pesos, cada habitante debe 550,000 pesos. ¡Más de medio millón de pesos!
¿Cómo puede un gobierno llegar a esos extremos? ¿Qué no se supone que una regla para finanzas sanas es no pedir prestado más de lo que se puede pagar? Estados Unidos estuvo a punto de declarar que no podía pagar, hasta que en el último momento el Congreso autorizó aumentar el límite de la deuda. No sé, pero me suena a algo así como pedir prestado a Pedro para pagarle a Juan.
Para comparar, la deuda externa de México es de 111,000 millones de dólares y la interna del triple, según datos del Banco de México. Vamos a redondear en 440,000 millones de dólares la combinación de ambas. O sea que cada mexicano (110 millones de habitantes) debe aproximadamente 4,000 dólares. Una carga pesada, considerando el tamaño de la economía mexicana, pero aún así, los americanos están exagerando.
La nota dice que cada día el gobierno de Estados Unidos se endeudó en 3,800 millones de dólares ¡durante cuatro años! Las razones es que tuvieron que pagar el rescate bancario del 2009, el rescate automotriz a raíz de la misma crisis y rescates semejantes, pero independientemente de ello, todo parece indicar que los americanos han estado viviendo más allá de sus posibilidades.
Para pagar su deuda, tendrán que seguir pidiendo prestado por muchos años. Repetir el esquema de pedir a Pedro para pagarle a Juan durante las generaciones de sus hijos y de sus nietos. Alguien dirá que las finanzas son así, que lo importante es pagar puntualmente los intereses para tener un crédito impecable, pero no me parece. Pruebe usted a pagar sólo los intereses de su tarjeta de crédito y verá que nunca sale del hoyo.
No. Para tener finanzas sanas hay que producir más de lo que se gasta. Cualquier otro esquema es simplemente un paliativo temporal que hereda el problema a futuras generaciones. Estados Unidos a través del Fondo Monetario Internacional da lecciones de economía a los países en problemas de pago. Deben empezar por sermonearse a sí mismos. Después de todo, la crisis que comenzó en 2007 y que derivó en catástrofe mundial, fue iniciada por ellos.
La mayoría de los analistas financieros coinciden en que dicha crisis inició cuando los bancos en Estados Unidos durante el 2007 otorgaron créditos para la adquisición de viviendas a muchas personas sin la investigación crediticia adecuada o incluso a personas con un pobre historial crediticio. Los bancos entonces pensaron en cubrirse empacando partes de estos créditos en portafolios de Obligaciones de Deuda Colateral, CDOs (por sus siglas en inglés) y los vendieron a inversionistas en el mundo. Esto que parece muy creativo y muy eficiente para mover y circular el dinero, tiene un lado débil: cuando el propietario de la casa no puede pagar, es casi imposible deslindar quién tiene derecho sobre la propiedad física.
Lo que ocurrió después, que atacó primordialmente el lado débil mencionado, fue que los precios de las casas bajaron, las tasas de interés subieron y forzaron a muchas personas con créditos a fallar en sus pagos. Los inversionistas sufrieron pérdidas y evitaron al máximo invertir en nuevos CDOs. Los bancos, recelosos unos de otros (de que se incluyeran CDOs en portafolios de inversión), prácticamente cancelaron créditos interbancarios. Una cosa llevó a otra y pronto la sospecha de que los bancos andaban mal hizo que la crisis financiera fuera mundial.
Los Estados Unidos deben dejar de pasarse de listos con los instrumentos financieros, dejar también de gastar en lujos y ponerse a trabajar. Consejo sabio para cualquier padre de familia.
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