martes, 23 de agosto de 2011

Somalia Estado Fallido

La Noticia:
La Organización Mundial de la Salud anunció que una epidemia de cólera se sumó a la tragedia que vive Somalia y los países del Cuerno de África… (reforma.com)

Comentario:
La mayoría de los analistas internacionales está de acuerdo que el concepto de “Estado Fallido” se acopla perfectamente en el caso de Somalia. Hay otros países en la lista de potenciales estados fallidos, como Zimbabwe, Sudán, Chad, Irak y Afganistán, pero ninguno se acerca a disputarle el liderato de países riesgosos a Somalia. O sea que una empresa buscando en invertir en un país extranjero preferiría hacerlo en Irak que en Somalia. Así de mal está.

¿Por qué? A final de cuentas una epidemia de cólera es algo circunstancial. La nota dice que el cólera “se sumó a la tragedia que vive Somalia…” ¿Cuál es el origen de los problemas en Somalia? Repasemos brevemente su situación.

Para imaginar a Somalia, pensemos en un país con la forma de un número siete (7) con cierta curvatura hacia arriba del pico. Debido a esta caprichosa forma, muchos denominan a la región “el cuerno de África.” La parte superior del siete se llama a sí misma Somalilandia y se considera independiente del resto del país, aún cuando no ha sido reconocida su independencia por la comunidad internacional. Somalilandia, aunque muy pobre, es la parte del país más estable.

El país tiene casi 10 millones de habitantes, siendo la mayoría musulmanes. La capital, Mogadiscio, está ubicada en la costa cerca del extremo inferior del país. El gobierno electo actual (desde 1991) reside en la capital, pero no controla más que la mayor parte de la ciudad. Existe un movimiento rebelde, denominado al-Shabab, que controla desde el extremo sur del país, hasta cerca del pico, incluyendo la zona norte de la capital. De hecho controla más que el propio gobierno.

Al-Shabab es un movimiento rebelde que busca imponer el Islam más ortodoxo en el país, en tanto que el gobierno profesa un islamismo más liberal, más al deseo de los países occidentales y si ha mantenido cierto control sobre la capital, es por el apoyo de los Estados Unidos que no desea tratos con al-Shabab. Pero si el gobierno no es capaz de someter al grupo rebelde ni en la propia capital, la anarquía es rampante en provincia. Al-Shabab cobra impuestos (sería más propio decir que cobra derecho de piso, o extorsiona) a comerciantes y empresas ubicadas en su zona de control. A cambio no les da nada más que supuesta protección. ¿Qué empresa internacional va a desear invertir en tales condiciones? Por si fuera poco, se dice que al-Shabab tiene nexos con Al-Qaeda.

La zona de influencia de al-Shabab termina, como se mencionó antes, cerca del pico del país. A partir de ahí, la zona del pico y hasta donde comienza Somalilandia, se rige en forma autónoma (del gobierno capitalino, de al-Shabab y de Somalilandia) y se llama Puntland. Esta área también se encuentra en crisis y protege a los piratas somalíes que en fechas recientes han secuestrado embarcaciones en zonas tan lejanas como las costas de la India. Un total de cuatro zonas en el país manejadas, no solo en forma independiente, sino en forma realmente caótica.

Si las condiciones políticas son un desastre, el país está padeciendo la peor sequía de los últimos 60 años. Como pocas empresas se han instalado, la gente sobrevive básicamente de la agricultura. Si quitamos la lluvia, generamos una hambruna desproporcionada. Cada día mueren de hambre 6 niños de cada 10,000. La muerte de un niño no es un evento extraordinario, pero ¿de hambre? ¡Y seis diarios! Hay que tener el corazón muy duro para no conmoverse por esta estadística.

Y, por si alguien aún no se conmueve, súmenle (como dice la noticia) una epidemia de cólera. Mencionaríamos el dicho mexicano de “cuando no llueve, diluvia” de no ser completamente inapropiado en un país con la peor sequía en años.

Existe un campamento de refugiados, Dadaab, donde la gente escapando de la sequía, o de la falta de trabajo, o de los militantes musulmanes, o de los gobiernos incompetentes, recibe comida y medicinas de instituciones caritativas. El problema es que el campamento ya llegó a 440,000 refugiados. ¡Una pequeña ciudad! ¿Cómo pueden voluntarios atender a tanta gente?

La causa del problema no fue la falta de lluvias o el cólera, sino las luchas faccionarias entre líderes que han cancelado las posibilidades de progreso económico de Somalia. Valdría la pena que todos los líderes de los diferentes partidos políticos de un país revisaran la situación de Somalia para que apreciaran lo que puede hacer la anarquía y aprendieran que el progreso se construye con acuerdos, no con desacuerdos.

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