jueves, 22 de septiembre de 2011

Dalai Lama en México


La Noticia:
El Gobierno de China criticó la reunión del Presidente Felipe Calderón con el Dalai Lama al considerarla un acto de interferencia con los asuntos internos de China y aseveró que afecta las relaciones entre ambas naciones… (reforma.com)

Comentario:
Varias preguntas surgen a raíz de la visita del Dalai Lama (líder budista) a México (país eminentemente católico). ¿Tiene algún tinte religioso? ¿Político? ¿Vale la pena incurrir en la ira de China, el gigante comercial del día? ¿Es válido rechazar la visita del Dalai Lama sólo para agradar a China? ¿Por qué tiene tanto odio China al Dalai Lama? Y por principio de cuentas ¿quién es el Dalai Lama?

Así que comencemos por el principio. ¿Quién es este señor tan poco apreciado por China?

El Dalai Lama es el líder espiritual y político (aunque él está proponiendo dejar la parte política) del Tíbet. El Tíbet era un país independiente entre China y Nepal, cerca de los Himalayas. Debido a su gran altura sobre el nivel del mar, la región es conocida como el “techo del mundo.” El líder de este país es la figura del Dalai Lama, que para los seguidores de esta forma de budismo, es el mismo Dalai Lama que comenzó a gobernar allá por el 1395 y a través de 14 re-encarnaciones, vive hoy en Tenzin Gyatso, el Dalai Lama que visitó México.

Cuando un Dalai Lama fallece, un comité de monjes budistas se pone a buscar entre la población a la re-encarnación del fallecido, normalmente un niño, al que educan para ser el nuevo guía del Tíbet. El actual Dalai Lama fue descubierto cuando tenía sólo 2 años de edad y nombrado gobernante del Tíbet a la edad de 4 años en 1939. Sólo pudo gobernar (es un decir, porque a esa edad seguramente sólo era una figura) durante 11 años, porque en 1950 las tropas de la China comunista comandadas por Mao Zedong, llegaron a Tíbet, supuestamente a negociar una incorporación pacífica del Tíbet a China.

En dicha negociación se suponía que Tíbet era un aliado autónomo de China y el Dalai Lama a sus 15 años de edad tomó formalmente las riendas del gobierno y firmó el acuerdo con Mao Zedong. Pronto se vio que China no estaba de humor para mantener acuerdos con un país pequeño y la agresión a la autonomía del Tíbet condujo a manifestaciones en las calles en contra del gobierno comunista central de China. Para entonces, China ya tenía un ejército poderoso y reprimió las manifestaciones, haciendo que el Dalai Lama y muchos seguidores huyeran al norte de la India, donde instalaron un gobierno desde el exilio.

El Dalai Lama se dio a la tarea de visitar líderes políticos para llamar la atención hacia el maltrato que sufría la gente del Tíbet que se resistía a asimilar la doctrina del comunismo. Logró que las Naciones Unidas emitieran resoluciones para preservar los habitantes y la cultura del Tíbet, pero jamás consiguió quién le plantara frente a China para conminarla a conceder la independencia al país. El propio Dalai Lama percibió que el poder de China era imposible de desafiar y cambió su discurso, pasando de buscar “independencia” a lograr al menos “autonomía.” Algo al estilo de una asociación como la que tiene Puerto Rico en relación con los Estados Unidos.

Sin embargo, lo único que ha encontrado, a pesar de haber visitado a muchos jefes de estado, entre ellos Clinton y el Papa Juan Pablo II, ha sido simpatía. Incluso le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz en 1989, por utilizar un método pacifista en la búsqueda de su objetivo. Simpatía y premios, no han movido la postura de China que considera al Tíbet como una región más.

El Dalai Lama ha buscado diálogo con Beijing, pero han existido pláticas solamente en forma esporádica desde 1993, ninguna de las cuales han avanzado por el camino deseado por el líder espiritual. A pesar de que él clama que sólo busca cierta autonomía, China lo considera un separatista y es por eso que presiona a cualquier gobierno del mundo para que no lo reciban, para que no tenga voz ante la opinión pública.

¿Qué tan fuertes son las amenazas para quien recibe al Dali Lama? Como lo dice la noticia, son al parecer serias, pero en realidad nunca ha tomado medidas contra los países que lo han recibido. Seguramente esto es lo que consideró Felipe Calderón al recibirlo, además de que fue cauto al declarar oficialmente que Tíbet es parte de China. Con esa declaración, China se dará por satisfecha, no obstante el cúmulo de simpatías que recibirá el Dalai Lama, pero que no van más allá de una palmadita en la espalda.

¿Conseguirá adeptos para el budismo en México? Difícilmente. Sin embargo quienes favorecen la tolerancia para cualquier religión o forma de pensar, estarán el pendiente de sus presentaciones.

Pronto el Dalai Lama tendrá que enfrentar problemas en su propio pueblo, pues existe controversia en relación a su sucesor. Se supone que debe ser él mismo re-encarnado en un niño, pero él ha declarado que no piensa re-encarnar en un sitio gobernado por China, en tanto que los monjes con más experiencia, dicen que él no tiene control sobre dónde re-encarnar. Es difícil saber quién tiene razón, pero podría darse el caso que el próximo Dalai Lama nazca en India y no en el Tíbet. Sería irónico que la vida tan llena de dificultades del Dalai Lama lo siga, después de su muerte, a su siguiente vida.

Publicado en el Heraldo de Aguascalientes el 12 de septiembre 2011.

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