jueves, 22 de septiembre de 2011

¿Dónde Está Gaddafi?


La Noticia:
Los recursos de inteligencia y reconocimiento de la Organización del Tratado Norte (OTAN) se están utilizando para rastrear el paradero de Muammar Gaddafi en apoyo a la búsqueda llevada a cabo por los rebeldes… (reforma.com)

Comentario:
La noticia de la semana fue el triunfo de los rebeldes libios sobre el régimen dictatorial e inhumano de Muammar Gaddafi. Escenas de júbilo en la capital libia, Trípoli, pudieron ser observadas: Habitantes derribaban estatuas del dictador (una señal de ego típica), mientras las fuerzas rebeldes aún continuaban atacando los últimos reductos donde se suponía estaban las fuerzas leales a Gaddafi. Sin embargo, la sorpresa fue que no lo encontraron. Las sospechas son que huyó de la ciudad por unos túneles subterráneos construidos desde su búnker y se teme que consiga escapar del país.

El que haya huido Gaddafi representa un inconveniente para las fuerzas rebeldes. Dentro de la población libia hay aún mucha gente que lo quiere y está dispuesta a luchar por él. Y si bien, los papeles se han invertido y serán las fuerzas leales a Gaddafi las que de ahora en adelante usarán tácticas guerrilleras, los rebeldes, ahora en el poder, no pueden considerar que la victoria sea definitiva mientras existan hechos de violencia en el país. Hallarlo y llevarlo a juicio es un importante siguiente paso en Libia.

Explorando un poco la personalidad ego maníaca de Gaddafi, es difícil explicar porque hay gente que lo considera su líder. Pudiera ser que la gente no visualiza al país más que con Gaddafi (recordemos que ascendió al poder en 1969), o bien es gente que recibió beneficios gracias a la riqueza petrolera controlada por el ahora ex dictador, o es gente engañada por el lenguaje peculiar que utilizaba, o simplemente no son capaces de apreciar la locura de Gaddafi.

Hagamos un repaso breve de la vida de este personaje que muy pronto será descubierto, como Hussein, en un sótano mal oliente, o como Bin Laden, en una modesta casa de un modesto pueblo. En cualquier caso, ya sin la capacidad de disfrutar de la gran fortuna amasada durante 42 años.

Gaddafi fue un militar joven y carismático que dio un golpe de estado en 1969 y tomó el poder en Libia sin derramar sangre. Sus primeras acciones fueron orientadas contra las empresas petroleras para exigirles parte de las utilidades obtenidas en la extracción del petróleo. Libia no tenía ingenieros para sustituir a las empresas extranjeras, pero sí el poder de detener las operaciones. Las empresas accedieron y Gaddafi fue considerado como un héroe revolucionario, no sólo por los libios (unos tres millones de habitantes se repartieron cuantiosos ingresos) sino también por los países árabes que pronto lo imitaron exigiendo ingresos superiores a las empresas petroleras. Libia fue el primero en obtener más de la mitad de los ingresos por la extracción de crudo.

El ser considerado héroe, despertó su ego y pronto escribió un libro donde proponía una tercera alternativa para el orden mundial (en aquella época estaba en su apogeo la guerra fría entre capitalismo y comunismo). En el “Libro Verde,” Gaddafi intentó, sin conseguirlo, mostrarse filosófico. Lo cierto es que el libro contiene muchos discursos sin sentido. Un pequeño extracto nos puede ayudar a entender que ya se estaba apartando de la cordura:

“Las mujeres, como el hombre, son seres humanos. Esto es una verdad irrebatible… Las mujeres son diferentes del hombre en forma porque ellas son hembras, y como todas las hembras en el reino vegetal y animal difieren del macho de sus especies… De acuerdo a los ginecólogos, las mujeres, a diferencia de los hombres, menstrúan cada mes… Como los hombres no pueden quedar embarazados, ellos no experimentan los padecimientos de las mujeres. (Extracto del Libro Verde de Muammar Gaddafi)

Si yo mando un párrafo semejante al periódico, hasta ese día vio la luz mi columna. Quizás su corrector de estilo era Cantinflas. Con ese lenguaje, nadie entendió exactamente cuál era la alternativa que proponía al capitalismo o comunismo. Sin embargo él estaba orgulloso de su libro y basado en “su” teoría, comenzó una campaña anti-capitalismo que molestó a las autoridades de Washington. No contento con eso, se alejó de los países árabes alegando que Libia no era árabe, sino africana. En medio de su orgullo, ganó enemigos poderosos en occidente y renunció al cobijo que podría otorgarle la Liga Árabe. Un país con tan poca población no puede darse el lujo de aislarse de todo el mundo.

Pronto comenzaron enfrentamientos con Occidente. Ronald Reagan en 1986 mandó bombardear la capital libia por la sospecha que terroristas libios habían hecho explotar una bomba en un club nocturno frecuentado por soldados americanos, de los cuales fallecieron dos. El ataque no tocó a Gaddafi. Dos extremistas libios, hicieron explotar una bomba en un avión de PanAm en Gran Bretaña en 1988 con un resultado de 270 muertos. Esto provocó sanciones de la ONU, pero Gaddafi, en lugar de arrepentirse, inició una campaña para fundar los “Estados Unidos de África” y se declaró “Rey de Reyes.” El desplante de locura más reciente lo mostró en la ONU en 2009 cuando se le asignaron 10 minutos frente al micrófono y habló incoherentemente durante una hora y quince minutos mientras rompía un ejemplar de la constitución de las Naciones Unidas. Es difícil defender a un personaje así.

Cuando las rebeliones de Túnez y Egipto triunfaron, los opositores al régimen de Gaddafi, iniciaron la revuelta en Libia. Movimiento que con la ayuda de la ONU acaba de concluir. Pero falta la pieza clave del triunfo: Encontrar a Gaddafi. Para bien de Libia, esperemos que no se tarden diez años como con Bin Laden.

Publicado en el Heraldo de Aguascalientes el 29 de agosto 2011.

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