jueves, 22 de septiembre de 2011

Protestas en Israel


La Noticia:
Los habitantes de Israel han tomado las calles nuevamente con protestas masivas acerca del alto costo de vida. Algunos medios en Israel indican que son cerca de 400,000 quienes protestan… (bbc.co.uk)

Comentario:
Se habían visto protestas en España y Chile, pero pocos esperaban que los jóvenes de Israel también tuvieran esa capacidad de movilización. Y no porque los jóvenes de ese país estén hechos de otra madera, o porque el gobierno sea impecable, sino porque la primera prioridad en Israel siempre ha sido la seguridad, dejando la preocupación por la economía en un lejano segundo plano.

Después de todo, sabiendo que existen algunos extremistas islámicos dispuestos a sacrificarse con una bomba atada a sus cuerpos, con tal de llevarse por delante a muchos “infieles” judíos, las manifestaciones multitudinarias en Israel son cosa de pensarlo dos veces. Si los jóvenes hoy en día están dispuestos a correr tal riesgo, es que seguramente están muy molestos. Lo peor que les puede pasar a los indignados de España, es recibir chorros de agua a presión, balas de goma o algunos macanazos. Los judíos en cambio, enfrentan una amenaza latente de encontrar algún musulmán suicida que haya burlado la vigilancia.

¿Por qué toman tal riesgo los judíos? ¿Qué los hizo enojar? ¿Acaso las protestas callejeras que iniciaron en Túnez, se esparcieron a Egipto, Siria, Yemen y Libia, contagiaron a los históricos enemigos de los musulmanes, los judíos?

No exactamente. En algo se parecen las protestas y es que fueron motorizadas por las redes sociales. A través de facebook corrió el descontento inicial de los judíos. Pero hasta ahí la similitud, porque las protestas en Israel iniciaron por…, no se ría, el queso cottage. Específicamente por el precio elevado del queso cottage.

El punto es que el queso cottage es una pieza clave en la dieta de los judíos. Es raro el hogar que no usa queso cottage como parte del desayuno. Un equivalente sería quizás el café para los italianos, el cereal para los americanos, y ¿los frijoles?, para los mexicanos. Cuando los habitantes de Israel se dieron cuenta a través de las redes sociales que el precio del queso era más alto que en otras partes del mundo como Europa y Estados Unidos, se realizó la primera manifestación.

Las empresas productoras de queso, presionadas por la reacción del público, así como por revisiones gubernamentales, bajaron el precio del queso y todo parecía tener final feliz. Excepto que habiendo observado el éxito de una manifestación sobre un producto, se inició una especie de reacción en cadena y pronto los matrimonios jóvenes comenzaron a quejarse del alto costo de la vivienda. Pusieron casas de campaña en una de las calles principales como forma de protesta. Dado que la propiedad del suelo es centralizada en Israel, el Primer Ministro prometió incrementar la construcción de viviendas.

Sin embargo no es algo que se resuelva de inmediato y a las protestas de los jóvenes matrimonios, se unieron otros quejándose de los altos precios en general. “Tenemos precios de suizos, pero salarios de griegos,” fue la queja común. El problema para el gobierno es que no se trataba de un movimiento liderado por algún sindicato, o por algún líder carismático, sino que fue algo espontáneo propagado por las redes sociales. Así que el gobierno no tenía con quien negociar un pliego petitorio. Cierto manifestante quizás se quejaba del precio de la leche, pero otro del precio de la vivienda y otro del precio del jabón.

Ante tal situación, el Primer Ministro tiene una tarea complicada enfrente. El crecimiento económico en Israel es aceptable, al igual que la tasa de desempleo. Pero controlar los precios es complicado en una economía de libre mercado y si bien Israel tiene sectores socializados por requisitos de su historia particular (por ejemplo, la propiedad centralizada tiene sentido para una nación en pugna cerrada contra los palestinos por la posesión de la “Tierra Prometida”), en realidad la mayoría de los precios es fijada por las leyes de oferta y demanda, donde el gobierno tiene poca injerencia.

Las redes sociales están cambiando el mundo, falta ver si en el caso particular de Israel, no está exagerando en su poder de movilización.

Publicado en el Heraldo de Aguascalientes el 5 de septiembre 2011.

No hay comentarios: