El gobierno socialista ha usado el bicentenario como si fuera su marca, estableciendo paralelos entre la lucha de independencia y su propia “Revolución Bolivariana”. El presidente Chávez incluso renombró una cadena expropiada de supermercados “Bicentenario”… (bbc.co.uk).
Comentario:
En México ya sobrevivimos los festejos del bicentenario, recuerdo bien que no había sitio que escapara al término “bicentenario” (o “centenario,” por la Revolución Mexicana). Así tuvimos torneos deportivos, programas culturales, ofertas comerciales, y un largo etcétera de eventos, proyectos y productos, que portaron la palabra como si fuera un gancho mágico para que la gente gastara más, se sintiera más orgullosa y en consecuencia, más feliz de ser mexicano. No estoy seguro que haya dado resultados. ¿Cómo podríamos medir el “éxito” de las fiestas del bicentenario? Creo que tendremos que esperar hasta el 2030 para saberlo. En ese año, los bebés concebidos y nacidos gracias a las fiestas, o a pesar de ellas, estarán en la fuerza laboral. Si nuestro PIB se dispara, querrá decir que lo “mexicano añejado 200 años” pegó en ellos. Ya sé que no es científico, pero al menos podríamos justificar los gastos vertidos en la celebración. Ahora que si en el 2030, el PIB se desploma… En fin, siempre podremos decir que “lo bailado…”
Chávez expropió una cadena de supermercados y le puso el nombre “Bicentenario.” Se imaginan si AMLO hubiera ganado en el 2006, en vez de ir a hacer las compras a Wal Mart, estaríamos haciéndolas en “WicenteMario” (para mantener al menos sus iniciales). Lo que no sé, es si a la carita feliz de Wal Mart, le hubieran añadido un sombrero charro. ¿Lo visualizan? Y hasta con bigotes estilo Zapata.
Volvamos a Venezuela. La gente de allá, aparte de las festividades, tiene que aguantar a su dictador Chávez, por varios años más, dependiendo de su resistencia y de la habilidad de los médicos cubanos, porque no parece vaya a perder ninguna elección. El que Chávez se haya ido a tratar a Cuba, habla mal de su administración. ¿Se imaginan a Felipe Calderón hablando maravillas de cómo ha avanzado la medicina en nuestro país, cómo las universidades han producido cirujanos de primer nivel, presumiendo más y mejores hospitales, pero a la hora de tener una crisis de salud, ir a extirparse un tumor a Houston? ¿No es contradictorio? Mínimo es hipocresía: “Tenemos los mejores médicos para ustedes pueblo, porque yo me voy a tratar en el extranjero”.
Venezuela tiene elecciones presidenciales en el 2012. Chávez ya expresó que se presentará como candidato, porque aún tiene mucho qué hacer para completar su “Revolución Bolivariana” Parece estar cegado a la idea que su administración no ha podido mejorar la economía venezolana. Hoy en día existen muchos problemas allá, como la falta de electricidad, alta inflación y crecimiento económico lento. Mucho es su culpa, ya que al estar en continuo conflicto con varios países, entre ellos Estados Unidos, Colombia, España y México, las posibilidades de hacer negocios se reducen.
Tal parece que no recuerda que en 1992, cuando falló en su intento por dar un golpe de estado en contra del presidente Carlos Andrés Pérez, fue motivado por la economía lenta, la corrupción y las medidas de austeridad económica establecidas por el gobierno. Hoy, si la mala economía venezolana no lo hace reflexionar, quizás su enfermedad lo haga. Los políticos de oposición dicen que debe renunciar para seguir su tratamiento, porque Venezuela requiere y se merece un líder de tiempo completo. De momento Chávez ha expresado que puede con las dos cosas, luchar por su salud y gobernar.
Chávez llegó al poder en 1998. Si gana las elecciones del próximo año, y su salud se lo permite, mantendrá la presidencia hasta el 2018. Él ya cambió la constitución para permitir la re-elección indefinida, tiene control de los medios en su país y además controla los resultados electorales gracias a que utiliza el dinero proveniente del petróleo en otorgar despensas, becas, atención médica gratuita, etc., que le valen votos en las zonas más pobres del país. Simplemente no va a perder unas elecciones en las que compita.
Lo peor, es que no existe un solo nombre conocido o popular en Venezuela (como el caso de Vargas Llosa en Perú), que le pudiera hacer sombra. El partido Socialista, al que pertenece, ni siquiera ha formado a un posible sucesor. No quiero ser mal pensado, pero no dudaría que hasta que alguno de sus cuatro hijos tenga edad suficiente, habrá un potencial sucesor. Por supuesto, Chávez intentará resistir hasta entonces. Su lucha más difícil, no es contra la oposición política de su país, sino contra las células cancerosas de su colon (la enfermedad más comentada, porque no se ha establecido oficialmente de qué lo trataron en Cuba).
Paradójicamente, si las células cancerosas no proliferan, los “presidentes” Chávez, sí lo harán.
Publicado el 11 de julio 2011 por el Heraldo de Aguascalientes.
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