La Noticia:
El nuevo país, Sudán del Sur, el número 193 para la ONU, nació tras un referendo en el que la población apoyó de manera unánime a la secesión de Sudán, poniendo fin a 50 años de conflicto, que dejó miles de muertos y más de 73 mil desplazados… (reforma.com)
Comentario:
Yo sé que Sudán no está entre los planes de viaje de la mayoría de las personas y, para ser sincero, yo visitaría todos los demás continentes, antes que poner los ojos y, menos, mis pies, en África. ¿Por qué entonces analizar a Sudán del Sur? La respuesta más simple es que está sentando un precedente con su independencia, un precedente que podría inspirar a varias otras regiones a separarse. Con ideas separatistas de tiempo atrás tenemos al País Vasco en España, a Quebec en Canadá, a Puerto Rico en Estados Unidos, Osetia del Sur en Georgia, etc. Además existen países con diferencias culturales y/o religiosas dentro de su geografía, como Nigeria, que podrían motivarse a seguir el ejemplo de Sudán del Sur.
¿Cómo nace un país? Lo primero es que la gente de cierta región debe sentirse diferente o a disgusto con el gobierno que supuestamente los representa. Luego debe hacerse un referendo, para detectar si es mayoría quienes desean independizarse y, finalmente, preparar todos los elementos distintivos del nuevo país, como son moneda, bandera y leyes.
Vamos a suponer (conste que es una suposición y que no estoy sugiriendo nada) que la zona norte de México (las dos Californias, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sinaloa, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí) se sintiera a disgusto con el gobierno federal porque este quisiera imponer una religión oficial forzosa. Siguiendo con la ficción, diremos que el norte es eminentemente protestante, en tanto que el sur se mantiene inflexiblemente católico. El gobierno central decide exigir la fe de bautismo católico como requisito para obtener acceso al servicio médico, para obtener la credencial del IFE, o simplemente para tener empleo. En el norte surgen movimientos de protesta, y al no ser escuchados, campañas separatistas. El gobierno central envía a la fuerza pública para disolver las manifestaciones, reprimir las campañas y apresar a los líderes molestos.
Después de varios muertos y detenidos, la mayoría de la población del norte se convence que lo mejor es separarse del sur y se convoca a un referendo. La votación es vigilada, se invita a observadores internacionales y al contar los votos, se determina que el 90% de la población aprueba la separación. Básicamente en ese momento está naciendo México del Norte (honestamente creo que podría haber más creatividad en el nombre, pero existen algunas raíces difíciles de extirpar). El siguiente paso es dialogar y buscar la aprobación del Sur, de la ONU y del resto de los países. En el diálogo con el sur se debe negociar la propiedad del petróleo, de los ductos, de los buques, etc. Igualmente se debe tratar el tema de las zonas fronterizas. Por ejemplo, Aguascalientes, ¿se va con melón o con sandía?
Por último, negociado todo lo anterior, el Norte debe elegir una nueva moneda (por favor que no sea el Peso Mexicano del Norte), para lo cual yo propondría usar canicas (con números dentro) en lugar de monedas e imprimir los billetes en barajas (el conquián tendría un nuevo significado). Se debe elegir una bandera, himno y escudo. Propondría en lugar de un águila devorando una serpiente, a un gato devorando a un ratón, representaría un mensaje subliminal contra la corrupción. El himno no sería tan solemne (música de los Tigres del Norte y letra de Juan Gabriel, que radica en Juárez).
Regresando a lo serio y a Sudán del Sur, resulta que es prácticamente así como sucedió. Si uno observa el mapa satelital, Sudán está conformado básicamente por desierto y tierras semiáridas, en tanto que Sudán del Sur tiene pantanos, jungla, humedad y recursos agrícolas. La población de Sudán es básicamente musulmana, en tanto que la de Sudán del Sur es cristiana. El gobierno central de Sudán deseaba imponer leyes basadas en el Islam a todo el país y el Sur lo rechazó y lo tomó como argumento para buscar su independencia.
Más del 90% de la población del Sur votó por la separación y al norte no le quedó más que aceptar. Incluso hay una zona en la frontera, Abyei, que el norte no quiere dejar decidir por sí misma con quién se queda. Sin duda será fuente de conflictos en el futuro cercano.
Sudán del Sur está en el proceso de emitir una nueva moneda, la Libra de Sudán del Sur (no critiquemos su originalidad), valuada uno a uno frente a la Libra Sudanesa. Ya eligieron quién va a estar en los billetes, ya tienen himno, bandera e incluso, selección nacional de futbol (prioridades son prioridades). Ya les van a poner su silla en el auditorio de la ONU y seguramente en los otros organismos internacionales a los que soliciten ingreso. Una vez terminado el conflicto armado con Sudán, se deben tomar decisiones relevantes (fronteras abiertas al comercio o no, tipo de sistema legal, tipo de sistema político, etc.) de las que dependerá, en buena medida, el bienestar de la población.
Deseémosle suerte a Sudán del Sur, el país 193 en la ONU, en la búsqueda de su identidad.
Publicado por el Heraldo de Aguascalientes el 18 de julio 2011.
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