La Noticia:
En medio de violentas protestas que convirtieron a Atenas en un campo de batalla, el Parlamento griego aprobó ayer el impopular plan de ajuste impulsado por el Primer Ministro Papandreu para que el país siga recibiendo préstamos de la UE y el FMI y no entre en quiebra… (reforma.com).
Comentario:
Cuando alguien menciona el nombre de Grecia, normalmente vienen a la mente imágenes en relación al nacimiento de la cultura, la filosofía, el deporte, e incluso la estrategia militar. Quizás no todos somos capaces de enumerar sus obras, pero todos estamos familiarizados con los nombres de Homero, Sócrates, Platón, Aristóteles, Alejandro Magno, o simplemente sabemos que las Olimpiadas nacieron ahí. El ver fotografías donde jóvenes griegos lanzan piedras a la policía anti-motines, produce cierto malestar imposible de definir.
No quiero decir que está bien que jóvenes mexicanos, bolivianos o chilenos, desafíen a la policía, pero como que los latinos no tenemos una herencia cultural tan profunda que cuidar como la de los griegos. Si las frases célebres que dejaremos a la posteridad son las de Luis Echeverría: “Ni nos beneficia, ni nos perjudica, sino todo lo contrario,” y Vicente Fox: “Ya puedo decir cualquier tontería, ya no importa... Total, yo ya me voy,” como que nuestra imagen no sufre por unas protestas más o menos frente al congreso.
¿Qué está sucediendo en Grecia y cómo es que llegó a esta situación? No se preocupen, no voy a comenzar con La Ilíada o La Odisea, quizás con las Olimpiadas de Atenas, aunque las del 2004.
En realidad, los problemas de Grecia comenzaron cuando se unió a la Unión Europea en 2001. Seamos claros, el problema no fue por pertenecer a la Unión, de hecho, Grecia se benefició grandemente gracias a que el turismo se incrementó por la ausencia de aduanas y la moneda común. El problema fue que los griegos maquillaron sus cifras económicas ante los auditores europeos para poder ser aceptados en la Unión.
La Unión Europea pone condiciones para aceptar a cada nuevo miembro, lo cual es totalmente válido. Si las economías van a compartir moneda y Banco Central, lo menos que se solicita a cada gobierno es mantener finanzas sanas. Ahí es donde los griegos hicieron trampa, no solo mintieron acerca de la deuda del gobierno, sino que pagaron casi 300 millones de dólares, según Business Insider, para que Goldman Sachs los respaldara en su mentira. Sócrates, crítico de la antigua Atenas, no hubiera necesitado beber veneno para morir porque la vergüenza le hubiera bastado.
Así que desde antes de unirse a Europa, los griegos ya tenían una deuda superior a lo pactado. Gracias a los ingresos por el libre comercio y sobre todo por el turismo europeo, los griegos siguieron gastando y endeudándose más allá de sus posibilidades. Las Olimpiadas de Atenas del 2004, agudizaron la situación, porque mucho de lo que se hizo, como buen padre de familia que da “tarjetazo” para lucir en la fiesta, fue a crédito.
Hoy, la deuda de Grecia llega a 340 mil millones de euros, lo que representa que cada habitante debe 31,000 euros. Simplemente Grecia llegó al punto en que no puede pagar ni los intereses de lo que debe. Lo que es peor, no tiene dinero ni para pagar la nomina de la burocracia.
Sus vecinos decidieron acudir en su ayuda. No tanto que sean buenas gentes, sino que una suspensión de pagos por parte de Grecia, sería caótico para los bancos, principalmente franceses y alemanes, que le prestaron. Sin mencionar que otros países también con problemas económicos, como Irlanda, Portugal y un poco España, seguirían sus pasos y se generaría una nueva crisis financiera mundial.
La Unión Europea autorizó un paquete de ayuda, pero exigiendo que el gobierno griego aplique medidas de austeridad, esto es, deje de gastar y busque incrementar sus ingresos, vía impuestos. Lo mismo haría yo si mi hermano me pidiera ayuda económica (y si tuviera dinero para prestarle, lo cual es la parte más inverosímil de mi ejemplo, pero supongámoslo para continuar con la explicación). Le diría: “te presto, pero deja de comer en restaurantes, cancela tu suscripción al club de golf, vende tres de tus cuatro autos, quédate sólo con un teléfono celular y sobre todo, rompe tus tarjetas de crédito.”
Europa le pide a Grecia que privatice empresas, que aumente impuestos y que deje de contratar servidores públicos. Uno pensaría que es justo. ¿Por qué entonces las protestas?
Aunque la tasa de desempleo está en el 15%, menor a la española, si se separa la población por edades, el desempleo es de 43% para el segmento de 15 a 24 años. Los jóvenes no encuentran trabajo y con las medidas adicionales de reducción de contrataciones y recorte de beneficios sociales, menos van a poder acceder a la fuerza laboral. Por eso están en las calles manifestándose. No quieren ser las víctimas de los errores y chapucerías de los gobiernos griegos. Uno pensaría que es justo.
Pero alguien tiene que sacrificarse, porque no se pueden satisfacer las demandas de los jóvenes griegos y al mismo tiempo las demandas de la comunidad financiera europea. Como el gobierno no puede darse el lujo de no aceptar el paquete de apoyo de la Unión Europea, más vale que los jóvenes aprendan a resistir el gas lacrimógeno, las balas de goma y los macanazos de la policía anti-motines.
La ruta está clara, el gobierno griego no tiene mucho espacio para maniobrar y debe adoptar las medidas que dictan los banqueros, pero no deja de ser triste que Grecia, la cuna de la política y la filosofía, esté en tal situación.
Publicado el 4 de julio 2011 por el Heraldo de Aguascalientes.
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