sábado, 14 de septiembre de 2013

El Millonario que se Volvió Presidente

La Noticia:
Horacio Cartes condujo el retorno del Partido Colorado al poder cinco años después de una derrota que marcó el fin de una era en la política de Paraguay… (reforma.com)

Comentario:
El Partido Colorado en Paraguay es como el equivalente del PRI en México. Luego de 60 años en el poder, perdió las elecciones en el año 2008 a manos de Fernando Lugo representando a la izquierda paraguaya, pero luego de la controversial deposición de Lugo, algo que muchos señalaron como el equivalente a un golpe de estado, el Partido Colorado regresa al poder, nada menos que con un millonario que ni siquiera había votado una sola vez en su vida.

Ser millonario no es malo en sí mismo, pero en un país con una gran desigualdad económica, se presta a debate, sobre todo cuando el millonario ha tenido líos con la justicia más de una vez. Revisemos un poco de la trayectoria de este personaje que con un 46% de los votos ganó sin objeciones la presidencia de Paraguay.

Uno de los argumentos que usó en campaña fue que su fortuna lo inmunizaba contra la tentación de recibir sobornos. Esto en un país que ha estado sumido en la corrupción, llamó al parecer la atención. La oposición se enfocó en su pasado, incluida una estancia de siete meses en la cárcel con acusaciones de fraude. La oposición argumentó que un ex presidiario no debería conducir el país. Sin embargo Cartes convenció a los votantes alegando que los cargos contra él fueron desechados lo que implicaba su inocencia desde el principio.

Horacio Cartes fue rico de nacimiento. Su padre tenía una franquicia de la compañía de aviones Cesna, lo que le permitió a Horacio estudiar aviación en los Estados Unidos. A la edad de 19 años comenzó en los negocios, pero en lugar de heredar la empresa de su padre, abrió una casa de cambio que prosperó y creció hasta convertirse en un banco: el Amambay. Con el tiempo se diversificó y controló hasta 25 empresas de diversa índole, entre ellas una cigarrera, una productora de refrescos e incluso, un equipo de fútbol soccer profesional: el Club Libertad.

Aparte de las acusaciones de fraude, de las que fue exonerado, Cartes tuvo problemas con la justicia cuando en el año 2000, una avioneta cargada con cocaína y mariguana aterrizó y fue capturada en uno de sus ranchos. De inmediato fue acusado de ligas con el narcotráfico. Cartes negó tener nada que ver con la aeronave y la acusación no fructificó. Cuando la oposición sacó a la luz el incidente buscando mermar su creciente popularidad, Cartes lo minimizó tachándolo de algo meramente anecdótico.

Otro aspecto controversial de Cartes es su postura frente a los homosexuales. Él es abiertamente declarado en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, pero durante la campaña se le pasó la mano y tuvo incluso que disculparse públicamente luego de declarar: “Aquellos que quieran brincar de rama en rama, déjenlos que se vuelvan changos.” Según él, aunque todos podrían hacer lo que quieran con sus vidas, la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, lo hacen pensar en “el fin del mundo.” No satisfecho, llegó a decir que si su único hijo varón decidiera casarse con otro hombre, él se dispararía en los testículos. Con tales declaraciones sin duda perdió los votos de la comunidad pro lesbiano-gay, pero al parecer, eso no mermó su triunfo.

¿Qué vieron los votantes? La idea de que un hombre de negocios al frente del país, pueda ser capaz de atraer capitales para modernizar la infraestructura del país. La idea de que un empresario pueda impulsar eficientemente los negocios agroindustriales y crear empleos en grandes cantidades. La idea de que un hombre de dinero pueda atraer inversión extranjera de momento divorciada del país.


Esas son las esperanzas del ciudadano común y por eso lo respaldaron en la votación, dejando de lado las “anécdotas” sobre sus líos con la justicia y lo folclórico de su postura anti-gay. Y ese es el reto que enfrenta Horacio Cartes en Paraguay. Si mejora la economía del país, lo demás se le perdona. ¿Podrá lograrlo en tiempo? Cabe recordar que los paraguayos no dejaron terminar su mandato a Fernando Lugo. Así que más vale que se ponga a trabajar de inmediato.

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