La Noticia:
Un total de 37 países pidieron que se investigue el presunto ataque
químico de fuerzas del Presidente sirio Bashar al-Assad a zonas de Damasco
controladas por los rebeldes… (reforma.com)
Comentario:
Ya antes el presidente Barak Obama
había expresado que Siria cruzaría la "delgada línea roja" en caso de
utilizar armas químicas. Ahora parece el punto en que debe reaccionar y el
mundo está en espera de lo que va a hacer Estados Unidos. ¿Intervendrá
directamente en el conflicto ayudando a los rebeldes? No es una decisión
sencilla.
Primero debemos analizar el
significado de esa "delgada línea roja." ¿Qué límite marca? Al
parecer que el gobierno sirio ataque a los rebeldes causando numerosas bajas,
puede ser “aceptable,” en tanto se utilicen armas convencionales. Morteros,
granadas de fragmentación, rifles de asalto, etc., son tolerables y los Estados
Unidos pueden observar el conflicto a distancia. Pero si se usan armas químicas,
la situación cambia y se vuelve inaceptable. ¿No resulta un poco triste? Dudo
que los familiares de un combatiente que falleció de un balazo en el pecho se
sientan aliviados al saber que al menos no murió a causa de un gas tóxico.
Ciertamente las armas químicas
tienen la gravedad de no discriminar a combatientes de la sociedad civil y de
acabar con grandes masas de la población, pero la muerte es la muerte. Lo que
deberían buscar los jefes de estado es la nula existencia de conflictos
armados, independientemente de las armas usadas. Aunque claro, la paz mundial
es más utopía que realidad.
Aceptemos entonces que el uso de
armas químicas sobrepasa un límite marcado por la humanidad. ¿Por qué Estados
Unidos no está brincando y enviando de inmediato fuerzas militares? La
principal razón es Rusia. Los rusos han estado respaldando al gobierno de
Bashar al-Assad, incluso enviándole armas y no está claro hasta qué punto sea
capaz de apoyarlo. No se puede ni concebir un escenario donde fuerzas rusas
enfrentan a fuerzas americanas en suelo sirio. Pero las conversaciones entre
Putin y Obama, simplemente no han podido prosperar. Existe un desencuentro de
opinión respecto al tema de Siria y los mandatarios apenas y se dirigen la
palabra.
Las declaraciones de los rusos van
en el sentido de que el gobierno sirio no ha utilizado armas químicas y que si
hubo un ataque con ellas, fue perpetrado por los rebeldes. El gobierno sirio
incluso acusa a los rebeldes de falsificar las fotos donde se aprecia a las
víctimas de un potencial gas tóxico. Lo cierto es que no se ha podido verificar
si efectivamente hubo un agente químico en el ataque en las inmediaciones de
Damasco. Algunos expertos consultados creen que las fotos de las víctimas
revelan un cuadro característico del uso de gas nervioso, pero encuentran
algunas inconsistencias como el que las personas que apoyan a los heridos no se
cubren el rostro con máscaras y parecen ser no afectados. Otra duda es que
había tropas del gobierno en la zona cercana al ataque y dichos soldados no
fueron afectados.
Son tales dudas las que seguramente
terminan de inmovilizar a los Estados Unidos. Justificar una intervención por
el uso de armas químicas y que después se descubra que fue una falsificación de
los rebeldes para forzar el apoyo de Occidente, sería penoso. Ya le pasó a Bush
cuando no encontraron armas de destrucción masiva en Irak. Obama no puede
arriesgarse a hacer el oso, así que esperará hasta que un inspector de las
Naciones Unidas verifique que efectivamente se usó un gas nervioso. Pero eso
puede tomar tiempo.
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