sábado, 14 de septiembre de 2013

Kenia Abandona la Corte Penal Internacional

La Noticia:
La Corte está a punto de juzgar al presidente, Uhuru Kenyatta, y al vicepresidente, William Ruto, por crímenes contra la humanidad… (elpais.com)

Comentario:
Cada vez que escribo sobre África temo perder lectores (lujo que no me puedo dar), porque la gente suele estar menos interesado en lo que ocurre en África, comparado con lo que ocurre en Europa, Latinoamérica, o, en estas fechas, en el Medio Oriente. Después de todo estamos ante las vísperas de una posible intervención de Estados Unidos en Siria. ¿Por qué no comentar sobre ello?

Sin descartar la importancia de Siria en el escenario mundial, lo que está ocurriendo en Kenia puede sentar un precedente peligroso en lo que se refiere a las cortes internacionales, además de permitirnos echar un vistazo a la Corte Penal Internacional. La presencia de instituciones globales debería ser una prioridad en las relaciones entre países porque podrían evitarse abusos de autoridad donde los procesos criminales puedan ser manipulados por gobiernos dictatoriales o corruptos. Así que por esta vez platiquemos de Kenia y la Corte Penal Internacional.

Comencemos por los hechos. En el año 2007 se realizaron elecciones en Kenia que resultaron altamente disputadas y las cuales ganó Uhuru Kenyatta como presidente y William Ruto como vicepresidente. Después de las elecciones hubo manifestaciones de inconformidad (¿dónde hemos visto eso?) que se tornó en una represión violenta de parte del gobierno y costó la vida de aproximadamente 1,000 personas y tantas como 600,000 fueron forzadas a abandonar sus hogares. La Corte Penal Internacional acusó a Kenyatta y Ruto de crímenes contra la humanidad. Cargos que ellos negaron.

El proceso contra Ruto iniciará en septiembre 2013, en tanto que el de Kenyatta iniciará en noviembre del mismo año en La Haya, sede de la Corte Penal Internacional. Ante la cercanía de los procesos, el gobierno de Kenia decidió que ya no quiere ser miembro de la Corte, para no tener que responder al veredicto de los mismos. Si bien el ingreso a la misma fue un acto voluntario, el abandonar la misma debería tener sus candados, sobre todo si el gobierno de Kenia es aún liderado por el propio acusado. La Haya ha declarado que independientemente de la decisión de Kenia, continuará con los procesos criminales.

¿Qué se supone que hace la Corte Penal Internacional (CPI)? Fue fundada para perseguir y llevar a la justicia a aquellos responsables de los peores crímenes: el genocidio, los crímenes contra la humanidad y los crímenes de guerra. Sin importar dónde se cometan. Se considera una corte de último recurso, esto es, sólo interviene cuando las autoridades dentro de los países no pueden o no quieren procesar a los culpables de dichos crímenes. La CPI fue originada en Roma en 1998, aunque entró en funciones en julio del 2002. En principio no puede procesar crímenes cometidos antes de esa fecha.

Curiosamente la Corte se ha enfocado a procesar casos en el continente africano, hecho que ha motivado a la Unión Africana a declarar que existe una predisposición o cierto racismo en contra de los africanos. De hecho, en algunas decisiones que ha tomado la Corte, la Unión Africana se ha negado a cooperar. La CPI no cuenta con policía propia, por lo que se basa en la fuerza de los países miembros para realizar arrestos. Por ejemplo, la Corte emitió una orden de arresto contra el presidente de Sudán, Omar al-Bashir con tres cargos por genocidio, dos por crímenes de guerra y cinco por crímenes contra la humanidad, pero los países africanos se han negado a cooperar en su detención.

¿Qué utilidad tiene la Corte si los propios miembros se niegan a cooperar? No mucha. Ciertamente expone a los culpables y los vuelve fugitivos en rigor, pero alguien que comete genocidio, claramente debería ser perseguido por el mundo, capturado y enviado a prisión.

Un problema de la Corte es la ausencia de algunos países clave que pudieran sentar el ejemplo de claridad y honestidad frente al mundo. Estados Unidos para empezar, no es miembro, alegando que no desea que sus soldados sean acusados fuera de América. Otros países que no han firmado son China, India, Pakistán, Indonesia y Turquía. Algunos que están dudosos son Egipto, Irán, Israel y Rusia. México es miembro activo desde el 2006.

Ningún país debería tener recelos de ser miembro de la Corte. Imaginemos que alguien da la orden de disparar a matar sobre manifestantes pacíficos en la Ciudad de México. Si ese alguien no es perseguido y procesado en el país, la Corte Penal Internacional intervendría para exponerlo y ordenar su captura. Nadie con las manos limpias debería temer.

Es triste que Kenia siente un precedente en contra de la Corte Penal Internacional, una institución que amerita ser fortalecida, no menoscabada.

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