La
Noticia:
La
Corte está a punto de juzgar al presidente, Uhuru Kenyatta, y al
vicepresidente, William Ruto, por crímenes contra la humanidad…
(elpais.com)
Comentario:
Cada vez que escribo sobre África temo
perder lectores (lujo que no me puedo dar), porque la gente suele estar menos
interesado en lo que ocurre en África, comparado con lo que ocurre en Europa,
Latinoamérica, o, en estas fechas, en el Medio Oriente. Después de todo estamos
ante las vísperas de una posible intervención de Estados Unidos en Siria. ¿Por
qué no comentar sobre ello?
Sin descartar la importancia de Siria en
el escenario mundial, lo que está ocurriendo en Kenia puede sentar un
precedente peligroso en lo que se refiere a las cortes internacionales, además
de permitirnos echar un vistazo a la Corte Penal Internacional. La presencia de
instituciones globales debería ser una prioridad en las relaciones entre países
porque podrían evitarse abusos de autoridad donde los procesos criminales puedan
ser manipulados por gobiernos dictatoriales o corruptos. Así que por esta vez
platiquemos de Kenia y la Corte Penal Internacional.
Comencemos por los hechos. En el año
2007 se realizaron elecciones en Kenia que resultaron altamente disputadas y
las cuales ganó Uhuru Kenyatta como presidente y William Ruto como
vicepresidente. Después de las elecciones hubo manifestaciones de inconformidad
(¿dónde hemos visto eso?) que se tornó en una represión violenta de parte del
gobierno y costó la vida de aproximadamente 1,000 personas y tantas como
600,000 fueron forzadas a abandonar sus hogares. La Corte Penal Internacional
acusó a Kenyatta y Ruto de crímenes contra la humanidad. Cargos que ellos
negaron.
El proceso contra Ruto iniciará en
septiembre 2013, en tanto que el de Kenyatta iniciará en noviembre del mismo
año en La Haya, sede de la Corte Penal Internacional. Ante la cercanía de los
procesos, el gobierno de Kenia decidió que ya no quiere ser miembro de la
Corte, para no tener que responder al veredicto de los mismos. Si bien el
ingreso a la misma fue un acto voluntario, el abandonar la misma debería tener
sus candados, sobre todo si el gobierno de Kenia es aún liderado por el propio
acusado. La Haya ha declarado que independientemente de la decisión de Kenia,
continuará con los procesos criminales.
¿Qué se supone que hace la Corte Penal
Internacional (CPI)? Fue fundada para perseguir y llevar a la justicia a
aquellos responsables de los peores crímenes: el genocidio, los crímenes contra
la humanidad y los crímenes de guerra. Sin importar dónde se cometan. Se
considera una corte de último recurso, esto es, sólo interviene cuando las
autoridades dentro de los países no pueden o no quieren procesar a los
culpables de dichos crímenes. La CPI fue originada en Roma en 1998, aunque
entró en funciones en julio del 2002. En principio no puede procesar crímenes
cometidos antes de esa fecha.
Curiosamente la Corte se ha enfocado a
procesar casos en el continente africano, hecho que ha motivado a la Unión
Africana a declarar que existe una predisposición o cierto racismo en contra de
los africanos. De hecho, en algunas decisiones que ha tomado la Corte, la Unión
Africana se ha negado a cooperar. La CPI no cuenta con policía propia, por lo
que se basa en la fuerza de los países miembros para realizar arrestos. Por
ejemplo, la Corte emitió una orden de arresto contra el presidente de Sudán,
Omar al-Bashir con tres cargos por genocidio, dos por crímenes de guerra y
cinco por crímenes contra la humanidad, pero los países africanos se han negado
a cooperar en su detención.
¿Qué utilidad tiene la Corte si los
propios miembros se niegan a cooperar? No mucha. Ciertamente expone a los
culpables y los vuelve fugitivos en rigor, pero alguien que comete genocidio,
claramente debería ser perseguido por el mundo, capturado y enviado a prisión.
Un problema de la Corte es la ausencia
de algunos países clave que pudieran sentar el ejemplo de claridad y honestidad
frente al mundo. Estados Unidos para empezar, no es miembro, alegando que no
desea que sus soldados sean acusados fuera de América. Otros países que no han
firmado son China, India, Pakistán, Indonesia y Turquía. Algunos que están
dudosos son Egipto, Irán, Israel y Rusia. México es miembro activo desde el
2006.
Ningún país debería tener recelos de ser
miembro de la Corte. Imaginemos que alguien da la orden de disparar a matar
sobre manifestantes pacíficos en la Ciudad de México. Si ese alguien no es perseguido
y procesado en el país, la Corte Penal Internacional intervendría para
exponerlo y ordenar su captura. Nadie con las manos limpias debería temer.
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