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Noticia:
Hassan
Rohani, de Irán, estableció un mensaje más conciliatorio que su antecesor,
Mahmoud Ahmadineyad, quien despotricaba en contra de EU y Europa en sus
discursos en la ONU… (reforma.com)
Comentario:
Si se puede creer, lo que no es sencillo
de por sí, parece que hay esperanzas de que Irán desista en sus esfuerzos por
tener armas atómicas. Soy de los optimistas que lo cree y si bien, entiendo el
recelo de los incrédulos, trataremos de justificar por qué Irán podría estar
dando marcha atrás en su carrera armamentista.
Comencemos por los hechos. Estados
Unidos y China han estado presionando para que Irán responda positivamente a
las propuestas que se le han hecho en relación a su programa nuclear. De hecho
las negociaciones al respecto comenzaron desde el año 2006 y se han mantenido a
la fecha. Dichas negociaciones han sido entre Irán y el grupo llamado P5+1, que
es una forma de referirse al grupo de los cinco países miembros permanentes del
Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y
China) con la adición de Alemania.
Si bien no es secreto que Irán tiene un
programa nuclear, el anterior presidente Ahmadineyad siempre negó que dicho
programa incluyera el desarrollo de armas atómicas. Los países de occidente, siempre
han dudado de ello. En marzo, ante las Naciones Unidas, el Primer Ministro
israelí mostró gráficamente que sus reportes de inteligencia mostraban que Irán
estaba llegando a un peligroso 90% de avance en el desarrollo de una bomba
nuclear. La inteligencia israelí es conocida por su efectividad y muchos países
consideran que no hay bases para dudar de ella.
El grupo P5+1 ha solicitado a Irán que
detenga la producción de uranio enriquecido, paso previo a la construcción de
la bomba y que cierre una planta de enriquecimiento de uranio. En compensación
le han ofrecido a Irán que la aliviarían de las sanciones económicas que ha
venido sufriendo como consecuencia de su terquedad en continuar persiguiendo la
capacidad nuclear. Hasta junio del 2013 las conversaciones no han conducido a
ningún resultado alentador.
En junio del 2013 es electo Hassan
Rohani como nuevo presidente de Irán y de inmediato se notó un cambio en la
actitud hacia el grupo P5+1. No solo los diplomáticos iraníes parecieron tener
la voluntad de sentarse a negociar el avance de su programa nuclear, sino que
el propio presidente Rohani pronunció un discurso muy alentador ante las
Naciones Unidas. Entre otras cosas dijo que debía existir un mayor control
sobre las armas nucleares como parte de un esfuerzo de que el mundo se deshaga
de ellas. “Ninguna nación debería poseer armas nucleares, ya que no existe tal
cosa como manos correctas para estas armas equivocadas,” dijo específicamente.
Además mencionó que su país estaba dispuesto
a encontrar una salida en sus negociaciones con el P5+1 en un plazo de tres a
seis meses. Remató diciendo que tiene poder absoluto delegado en él por el
Ayatolá Jamenei para este tipo de negociaciones.
Esto último es importante, porque si
está hablando a espaldas de Jamenei, el Líder Supremo de Irán, simplemente no
se le podría tomar en serio. Jamenei es quien dicta las políticas en materia de
seguridad en Irán. ¿Cambió la perspectiva del Ayatolá? Puede ser que la energía
del Primer Ministro entrante haya contagiado al Líder Supremo y este le haya
otorgado la prerrogativa de gobernar con nuevas ideas pacifistas.
No significa que hayan hecho las paces
con Israel. No se ha llegado al punto de que puedan sentarse a dialogar con ellos,
pero quizás están comprendiendo que en una guerra nuclear, recordemos que
Israel ya tiene la bomba atómica, todos salen perdiendo. Que estén dispuestos a
sentarse a dialogar con Estados Unidos en un alto nivel diplomático es algo no
visto desde los años setentas. El propio presidente Obama le ha dado la
bienvenida al curso más “moderado” que ha tomado la política nuclear del nuevo
gobierno iraní. E incluso se comunicó telefónicamente con Rohani.
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