La Noticia:
El Primer Ministro libio, Alí Zeidan, fue liberado tras
permanecer varias horas retenido por un grupo armado que lo secuestró… (reforma.com)
Comentario:
Esto
es una señal de la debilidad del gobierno de Libia. Sería equivalente a que en
México el EZLN o el EPR secuestrara al Presidente Peña Nieto. Parece impensable
que exista una fuerza que supere al Ejército Nacional establecido y al Estado
Mayor Presidencial, pero en el caso de Libia es una realidad. ¿Qué está
pasando en ese país que ni siquiera la
cabeza del gobierno puede descuidarse un momento?
Recordemos
primero la ruta que ha seguido Libia a lo que se supone es su realidad
democrática. Alguna vez este país del norte de África fue parte del Imperio
Otomano. A principios del siglo XX el país fue ocupado por los italianos. Estos
colonizaron de hecho a Libia y llegaron al extremo de que un quinto de la
población era italiana. Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, la mayoría
de los italianos abandonaron el país. Al finalizar la guerra, la ONU estableció
que Libia debería ser una nación independiente a más tardar en 1952. No fue
sencillo, porque Libia, compuesta mayormente por el Desierto del Sahara, estaba
en completa pobreza y dependía de la ayuda externa. Sin una gran tradición o
fuentes de riqueza, falló incluso en sus intentos de unirse a otros países.
Hasta
que en 1959 se encontró petróleo en su suelo. Entonces pudo establecerse como reino
independiente. Obviamente la riqueza petrolera atrajo la atención y en 1969 el
Coronel Muamar Gadafi efectuó un Golpe de Estado deponiendo al rey y
estableciendo una república, al menos de nombre, porque Gadafi se eternizó en
el poder, en lo que más bien fue una dictadura militar.
Hubieron
de pasar más de 40 años para que la gente de Libia reaccionara y como
consecuencia de la famosa “Primavera Árabe” del 2011, se levantara en armas en
contra de Gadafi. Hubo levantamientos en la capital Trípoli y en otras varias
regiones del país, pero los esfuerzos no fueron exactamente coordinados, sino
que se crearon grupos guerrilleros de origen diverso. Esto fue importante,
porque al finalizar el conflicto, luego de la derrota y muerte de Gadafi, no
había un liderazgo claro en el país. Aún en la paz, los grupos armados se
negaron a dejar las armas.
En
el año 2012 se celebraron elecciones para formar un Congreso y este, al
conformarse, nombró a lo que sería un Primer Ministro interino. El nombramiento
recayó en Alí Zeidan, quien se enfrentó a la intensa tarea de reconstrucción
del país. El mismo que fue secuestrado brevemente, según la noticia, por uno de
los grupos armados.
¿Cómo
puede un Primer Ministro ser secuestrado? Algo difícil de concebir en un país
moderadamente controlado por el gobierno, puede ocurrir en Libia porque el
gobierno electo en realidad no controla mucho del país, al menos aún. Los
esfuerzos por desarmar a los grupos revolucionarios, han fallado y muchos de
ellos poseen mejor armamento que la policía o el ejército “oficial.” Bajo esas
condiciones, uno de los grupos pudo superar a los guardaespaldas de Zeidan.
El
mismo gobierno carece de una unidad central en términos de seguridad y algunas
instituciones “emplean” a diferentes grupos armados como elementos de guardia,
en lo que se considera una acción de gracias por su participación durante el
derrocamiento de Gadafi. Se creería que al conseguir trabajos de protección los
grupos no cometerían fechorías, pero la noticia parece indicar que no ha sido
el caso.
¿Qué
quieren los grupos armados? De hecho existen más de 1700 grupos armados con una
gran variedad en sus objetivos, aunque dinero y poder tiende a ser algo común. La
gente abandonó la agricultura y la ganadería para enrolarse en el movimiento
armado contra Gadafi y luego de la victoria, muchos se quedaron prendados del
respeto que provoca poseer un arma de fuego. Algunos grupos realizan labores
sociales en sus provincias, pero la mayoría encontró que es factible hacer
dinero traficando drogas, migrantes o petróleo. Si se añaden rivalidades y
luchas entre varios de los grupos, tenemos idea del caos existente. Imaginemos
que los diferentes cárteles de la droga en México realmente controlaran la
región en la que operan y que hubiera más de mil de estos grupos de narcotraficantes
en el país. No, quizás no queremos imaginar tal situación.
¿Cómo
afecta a Libia? En la falta de operatividad del gobierno central. Si los grupos
armados muestran rebeldía, no se pueden implementar medidas para el desarrollo
económico, educativo o de servicio social. No solo el Primer Ministro estuvo
secuestrado unas horas, de hecho, el país entero está secuestrado. Lo primero
que hace falta es establecer un ejército central sólido que pueda poner en
orden a los grupos. Algo que ha de hacerse con cuidado para no dar pie a la
idea que se va a reinstaurar una dictadura militar.
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