La Noticia:
La
Organización de Naciones Unidas dispone de pruebas “claras y convincentes” de
que el 21 de agosto se emplearon cohetes en un ataque en los suburbios de
Damasco para diseminar gas sarín, un agente nervioso que según Estados Unidos
provocó la muerte de 1,429 personas…
(elpais.com)
Comentario:
Para los visitadores de la ONU, que recorrieron
Siria incluso arriesgando sus vidas, no existe duda: se usaron armas químicas.
Lo cual quiere decir que hay alguien culpable de crímenes contra la humanidad
en ese país, alguien tan inhumano que ordenó disparar gas sarín que se dispersó
en el aire y mató a ¡1,429 personas! El problema es que no se ha determinado
con precisión quién es el culpable.
Sin cooperación interna (las dos partes niegan haber
utilizado armas químicas) es muy difícil para los enviados de la ONU determinar
exactamente la trayectoria del cohete que acarreaba el gas sarín y aún más
complicado indicar quién lo disparó. Hay sospechas de que fueron las fuerzas
gubernamentales quienes lo hicieron. Después de todo, el arma es de fabricación
rusa y los rusos han surtido al gobierno, además de que es el gobierno sirio
quien reconoce poseer armas químicas. Más no es descabellado creer que los
rebeldes hayan robado armamento del gobierno y lo hayan usado para culpar a su
enemigo y forzar la intervención extranjera en favor de ellos. Ciertamente se
requiere una mente torcida para tal acción, pero estamos hablando de una guerra,
y ya saben lo que se dice sobre la guerra y el amor.
Según declaraciones de John Kerry, los Estados
Unidos culpan al gobierno sirio de Bashar al-Assad. Una opinión que parece
prevalecer en Europa. Excepto en Rusia. Rusia acusa a los rebeldes de la acción
y Rusia tiene tal influencia sobre la situación, que una potencial intervención
en Siria, se bloquea. El interés de Rusia deriva de ser el proveedor de armas
del gobierno sirio. Los rusos están haciendo negocio con esta guerra y no les
conviene que se detenga, por muy inmoral que suene. Lo triste es que las otras
potencias no pueden “tirar la primera piedra” y acusar a Rusia de aprovecharse
de la situación.
Al menos Rusia se opone al uso de armas químicas y
convenció a Siria para que entregue su armamento químico. Ante la disyuntiva de
entregar las armas químicas o ser invadido por una alianza de países
encabezados por los Estados Unidos, Siria aceptó la propuesta rusa. Claro,
aclarando que tal vez se requiera un año para la entrega y destrucción de su
armamento químico. Si le creen, al-Assad tendrá un año sin la preocupación de
una intervención extranjera. ¡Qué conveniente!
Sin dejar de lado el horror del gas sarín, no deja
de ser preocupante la postura de Rusia. ¿Qué le está diciendo al mundo?
"¡Hey! Yo vigilo que no usen armas químicas, pero dejemos que arreglen sus
diferencias al viejo estilo: matándose entre ellos con municiones, granadas y
cohetes explosivos tradicionales. Armas letales, pero ´humanas´."
¿Por qué la ONU no envía fuerzas neutrales para
obligar una tregua y establecer mesas de diálogo? Parecería una solución
sencilla si Rusia no estuviera tan firmemente orientada a uno de los bandos.
Rusia tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y
no se puede ser juez y parte.
Al parecer la lucha armada dentro de Siria está en
una posición trabada. Ningún bando puede derrotar al otro. Y no parecen tener
las partes ánimo para sentarse a negociar. La solución al conflicto de Siria
tendrá que originarse afuera. Lo malo es que afuera, Rusia tiene trabada la
solución.
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