La
Noticia:
El
Consejo de Seguridad de la ONU condena el lanzamiento y promete una respuesta
significativa… (elpais.com).
Comentario:
Cuando observamos la juventud del líder de
Corea del Norte, Kim Jong-un, no podemos sino pensar que, al heredar (en vez de
tener formación militar) el mando estratégico del ejército de su país, se
siente jugando “a las guerritas.” ¿Recuerda cuando jugaba a las “guerritas” de
niño? No diga que nunca jugó con sus amigos a la guerra, ya sea con pistolas de
dardos, de agua, o, de plano, con ligas. Ni que de joven no jugó al “Risk” y se
deleitó al inundar el mundo con los ejércitos de su color.
Pero este joven, el coreano, ya tiene 33
años y debía haber madurado lo suficiente como para percatarse de que el
aislamiento mundial puede tener impactos importantes en el bienestar económico
de sus gobernados. ¿Y a cambio de qué? Ni siquiera podría declarar la guerra a sus
vecinos, o preparar en serio un misil nuclear, antes de tener encima una
coalición de países invadiéndolo. La geografía no le ayuda. Al sur tiene al
país al que probablemente trataría de atacar primero, Corea del Sur. Pero Corea
del Sur tiene un formidable aliado en los Estados Unidos. Al norte tiene a
China. Nada que hacer. Y al oeste a Japón. ¿Con quién se va a meter?
El argumento de que desarrolla armas
nucleares para defensa, pocos se lo creen. Y probar un misil balístico de largo
alcance (el que acaba de probar podría llegar a cualquier sitio de los Estados
Unidos), solo incrementa la alerta roja a nivel mundial y lo hace ser observado
vía satélite, como dicen por ahí, 24/7. Dicha observación, dicen los expertos,
garantiza que apenas los de Corea del Norte estén montando una plataforma para
un misil nuclear, el mundo tendrá tiempo de tomar acciones precautorias que a
nadie convienen.
Seguramente los asesores de este joven
norcoreano deben haberle explicado que no se disparan armas nucleares sin que
exista una alerta previa y que países que ya tienen un arsenal nuclear
confirmado, probado y listo, son capaces de disparar primero asolando a Corea
del Norte. O quizá, los asesores le tienen miedo. Ya ha habido noticias de
ejecuciones de servidores del joven Jong-un, incluyendo a su propio tío.
Recordemos que Jong-un es apenas el tercer líder desde que se proclamó la
República de Corea del Norte luego de la Segunda Guerra Mundial. Y esos tres
están en una línea familiar de abuelo (Kim Il-Sung), padre (Kim Jong-Il) e hijo
(Kim Jong-Un). Casi como una monarquía, si bien el líder no ostenta el título
de Rey, sino una serie de títulos (Líder Supremo, Comandante Supremo de las
Fuerzas Armadas, Líder del Partido, etc.) que a final de cuentas lo convierten
en un dictador indiscutible cuya voluntad es ley.
Al tomar el poder a los 29 años, Kim
Jong-Un se convirtió en una de las cabezas de Estado más jóvenes en el mundo.
Tal vez por inseguridad debida a su edad, o por un deseo de mostrar firmeza
ante militares experimentados, comenzó a sacudir su entorno eliminando a
quienes sospechaba no eran tan leales a su mandato. Se estima que más de 70
altos funcionarios han sido ejecutados en lo que va de su gobierno. En la
mayoría de los países alguna comisión de derechos humanos abogaría en contra de
la ejecución sumaria, pero parece que, en Corea del Norte, las decisiones del
Comandante Supremo son indiscutibles. De hecho, algunas ejecuciones han sido
públicas. Y lo que es peor, por mecanismos grotescos, como por ejemplo, el uso
de un cañón en lugar de rifles en un fusilamiento, o usando artillería
anti-aérea en contra de una persona indefensa.
La ejecución de funcionarios habla de una
renovación continua. Seguramente Kim Jong-Un los está reemplazando con gente de
su confianza y a través de un régimen de terror, garantiza una lealtad a toda
prueba entre sus seguidores. O al menos, eso piensa él. No sería inaudita una
situación en la que los “aterrorizados” subalternos se pusieran de acuerdo para
deponer al líder tirano. Kim Jong-Un puede estar jugando con fuego. ¿Y cuál fue
el delito de su tío? ¿Conspiración? ¿Oposición? ¿Traición? Nada de eso. ¡Se
quedó dormido durante un discurso del joven Jong-Un! ¿No se le perdonaría a un
septuagenario una pestañita? No en Corea del Norte. ¿Cuántos de nuestros
diputados estarían ya en el otro mundo? ¿No podríamos enviar a nuestros
diputados a escuchar un discurso de Jong-un?
En serio, Kim Jong-un está desafiando a
las potencias al no acatar las instrucciones de detener el desarrollo de
misiles y de armas nucleares. Si su intención es despertar respeto, hay formas
más inteligentes, serviciales y sencillas de hacerlo. ¡Que alguien se atreva a
decírselo!