La Noticia:
Dejar pasar tres días sin
llevarlo a EE UU, supone una gran afición por la ruleta rusa… (elpaís.com).
Comentario:
La noticia de la captura del “Chapo” Guzmán trascendió
fronteras. No tengo claro si el ser considerado el narcotraficante más buscado
del mundo represente un motivo de orgullo para los mexicanos. Tal vez en forma
inconsciente, allá dentro de uno. No pasamos del cuarto partido en los
mundiales de fútbol, nuestro piloto mexicano de Fórmula Uno cuando mucho se
acerca al “Top Ten,” incluso nuestro millonario ha perdido escalones en la
lista de Forbes de hombres más ricos del mundo. Así que tener al mayor
exportador de narcóticos mundial, algunas cosquillas debe de hacer en el ego
nacional. Así sea como para mostrar al mundo lo sufridos que somos.
En fin, mientras los mexicanos hacen burlas o simplemente
apuestas por ver cuánto se va a tardar en volver a escapar, la noticia causó
revuelo en el extranjero. Por ejemplo el propio Obama felicitó a las
autoridades mexicanas por el logro y dejó entrever, por supuesto con palabras
políticamente correctas, que lo más sensato sería trabajar en pos de la
extradición a los Estados Unidos. El gobierno mexicano, en el pasado completamente
negado a dicha posibilidad, mencionó como plausible, si bien estableciendo un
período de un año como mínimo, la posibilidad.
Probablemente nadie se quejaría si el gobierno se salta
las reglas y en forma escondida envía a Guzmán a alguna prisión texana, pero
sería como reconocer que no es capaz de controlar al capo. Sin embargo, ¿cómo
padecería más el orgullo, enviando a escondidas al “Chapo” a los Estados
Unidos, o dando la cara luego de otra fuga “inexplicable”? Recordemos que luego
de la captura de Guzmán en el 2014, el presidente Peña Nieto declaró que sería
una vergüenza que se escapara. Cosa que ocurrió poco más de un año después.
El periódico El País español menciona: “Dejar pasar tres días sin
llevarlo a EE UU, supone una gran afición por la ruleta rusa.” Al
mencionar un año como plazo, le están marcando un límite a los planes que
Guzmán pueda entretener. Como decirle: “si no te escapas en un año, ¡Bye Bye!”
El periodista Antonio Navalón de El País, escribió: “El narcotráfico mexicano es el resultado de un país que no ha tenido la
fuerza suficiente como para hacer cumplir sus propias leyes, y de aquel viejo
axioma que lamenta que México se encuentre tan
lejos de Dios y tan cerca de EE UU.”
Y eso debe calar hondo en el orgullo mexicano. Si bien los
“memes” en México lo hacen en son de burla, las editoriales en los diarios del
mundo manifiestan una realidad dolorosa: El gobierno mexicano está superado.
Por si fuera poco, la entrevista del actor de Holliwood
Sean Penn, con ayuda de la actriz mexicana Kate del Castillo, publicada tres
días después de la recaptura del “Chapo,” ponen sal en la herida. En ella se
indica que los actores tuvieron la promesa de protección del “Chapo” en su
visita a un escondite de la jungla, probablemente de Sinaloa. Penn describe que
fue hospedado en un hotel, ofrecida una carne asada, con tacos y tequila,
ofrecido pernoctar en un búngalo en la selva, transportado por auto, camioneta
y avioneta, cruzado por retenes militares con el único requisito por parte de
los soldados de observar el rostro del hijo del “Chapo” y por supuesto,
conversado como compadre con el narcotraficante sólo porque este desea mostrar
al mundo que no es el malo de la película. Según él, los consumidores de droga
ahí están y con él o sin él, ahí seguirán. ¿Por qué no tomar ventaja de la
demanda?
En resumen, la noticia exhibe a México al mundo y sólo
nos queda esperar como mexicanos, que esta vez, al menos esta vez, el gobierno
no haga el ridículo.
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