lunes, 8 de febrero de 2016

Arabia Saudita Rompe Relaciones Diplomáticas con Irán

La Noticia:
El ayatolá Jamenei califica la ejecución del clérigo chií Nimr al Nimr de "error político"… (elpais.com).

Comentario:
¡Vaya forma de iniciar el año! Con un conflicto entre dos países líderes en el Medio Oriente. ¿No podía haber sido con un acuerdo de paz entre Palestina e Israel? ¿O un apretón de manos entre el Primer Ministro Israelí y el presidente de Irán? Esperemos que esto sea lo peor del año y que de aquí en adelante la economía mundial se muestre próspera, la democracia avance en el mundo, los políticos comiencen a ser modelos de servicio público, que la corrupción en México se acabe… bueno, se vale soñar. ¿Qué no hizo usted propósitos de Año Nuevo?

Por lo pronto analicemos qué está pasando entre Arabia e Irán. Lo cierto es que la tensión entre ambos no es nueva. La relación es complicada por decir lo menos. Quizás el origen está en diferencias religiosas, aun cuando ambos países profesen el Islam, pero es mucho más que eso. Hablamos de balance de poder, de perspectivas diferentes, de posturas contrastantes frente a otros países, etc.

Pero como todo empieza por la parte religiosa, comencemos también por ahí. El Islam tiene básicamente dos grupos claramente separados: los chiitas y los sunitas. Los sunitas prevalecen en Arabia Saudita, en tanto que los chiitas en Irán. Debemos entender a estos dos grupos para saber por qué no se quieren.

¿En qué se diferencian chiitas y sunitas? Ambos grupos son musulmanes en el sentido de que consideran a Alá como Dios, a Mahoma como el mensajero de Alá y al Corán como el Libro Sagrado. Además siguen los cinco pilares del Islam: el Ramadán o mes de ayuno, la caridad, la confesión de fe, la práctica de la oración (típicamente cinco veces al día) y el peregrinaje a La Meca (localizada en Arabia Saudita) al menos una vez en la vida. Pero se separaron cuando Mahoma falleció.

Un grupo, los sunitas, siguieron al suegro de Mahoma y se especializaron en las enseñanzas del Profeta. Se consideran los ortodoxos. Hoy en día, el 90% de los musulmanes en el mundo, es sunita. El otro grupo siguió al primo de Mahoma, Alí, y consideraron que había sucesores del Profeta, llamados Imames, representantes de Dios y que darían las enseñanzas a sus seguidores. Muchos sunitas consideran sacrílega esta postura y no consideran musulmanes a los chiitas, tachándolos de herejes.

Según los chiitas, existieron en sucesión directa, normalmente padre-hijo, doce Imanes y ya no hay más. Pero el último, el doceavo Imam, que por cierto apareció por allá de los años 800s, se dice que aún existe, pero está oculto hasta que se cumpla alguna profecía. El punto es que chiitas y sunitas discrepan en cuanto a quién es la máxima autoridad. Y si añadimos que un gobierno puede tomar partido por uno de los dos bandos, podremos entender la inconformidad de las minorías que se sienten relegadas.

En el caso que nos ocupa, Arabia Saudita, con gobierno sunita y conocido como poco tolerante a la oposición, capturó al clérigo chií Nimr al Nimr, lo acusó de fomentar rebelión, a un nivel comparable al terrorismo y lo ejecutó. Aunque el clérigo era de nacionalidad saudí, las protestas por su ejecución se dieron en Irán, país chiita. Los manifestantes en Irán llegaron al punto de quemar la embajada de Arabia Saudita y esta de inmediato consideró el hecho como base para la ruptura de relaciones diplomáticas.

Tal vez un poco de sobrerreacción. El juicio del clérigo duró años y sin duda Arabia sabía de las implicaciones si completaba la ejecución. Irán no iba a aplaudir. Así que si todo queda en un edificio destruido, el precio es barato.


¿Podemos esperar guerra? Difícilmente. Al menos como consecuencia directa del hecho. Detrás de Arabia está Estados Unidos y detrás de Irán está Rusia. Pero la tensión puede ir escalando. Irán y Arabia de hecho se están enfrentando en forma indirecta al apoyar a facciones diferentes en los conflictos de Siria y Yemen. Esperemos que la cordura prevalezca. A pesar de esta noticia, nunca sobra desear que el 2016 sea un año de paz.

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