La Noticia:
Las grandes plazas
bajan más del 3% ante la preocupación global por el crecimiento económico y el
desplome del crudo… (elpais.com).
Comentario:
Si hubiera lógica económica en el mundo (ya sé que los
“hubiera” no existen, pero imaginarlo nos ayuda al razonamiento de lo que
ocurre), un precio bajo del petróleo, implicaría un descenso en el precio de la
gasolina, un producto que un gran porcentaje de la humanidad consume, con lo
cual las personas tendrían más dinero disponible para gastar en otras cosas
impulsando la economía y por ende el crecimiento de los países. Las únicas
sufriendo serían las compañías petroleras, pero ellas merecen un mal año, ¿o
no? ¿Dónde está el error? ¿Por qué el crecimiento va a la baja y los mercados
financieros entran en crisis?
Okey, los “hubiera” no existen y lo que está pasando se
basa en dos elementos: la economía de China y la oferta y demanda del petróleo.
Comencemos por China. Luego de tres décadas de crecimiento promedio del 10%,
China cerró el 2015 con 6.9%. Cierto que muchos países matarían por crecer tan
sólo al 5%, pero en China significa un considerable descenso de sus
importaciones y exportaciones. China había estado comprando al mundo materias
primas y equipo para producción a montones y le había estado vendiendo al mundo
mercancía de consumo barata también al por mayor.
El descenso implica que China está dejando de invertir en
plantas manufactureras y se ha volcado en los servicios. Si bien es un paso
típico que dan las economías maduras, el volumen del comercio internacional
chino hace que las economías a su alrededor (no en el sentido geográfico, sino
en el comercial) lo resientan. Sin duda se podría aplicar aquel viejo dicho de
“cuando a Estados Unidos le da gripa, a México le da pulmonía.” China está
adoptando ese rol.
Por otra parte sabemos que una reducida demanda del
petróleo, aunado a una sobreoferta, baja los precios del mismo. Por la parte de
la demanda, China, uno de los principales consumidores, está comprando menos
porque industrialmente está produciendo menos. Si le añadimos que Estados
Unidos, el otro gran consumidor, está produciendo mucho del petróleo que usa
(ciertamente con tecnologías cuestionadas, pero petróleo al fin y al cabo), la
demanda está por los suelos. Por el lado de la oferta, Arabia Saudita, el gran
jugador que en el pasado se ha sacrificado y retenido mucho de su petróleo para
elevar los precios un tanto artificialmente, ahora se niega a dejar de vender.
No tanto porque necesite el dinero, sino porque su gran enemigo, Irán, está a
punto de volver al mercado luego de que el embargo comercial que encabezaba
Estados Unidos está llegando a su fin y Arabia no quiere dejarle espacio. Mil
veces vender petróleo barato que cederle clientes a Irán.
Y si de todos modos Irán ingresa al mercado, ¿hasta dónde
pueden llegar los precios del petróleo? El Brent del Norte está debajo de $30
USD. ¿Se puede vender a $20? ¿A $10? En realidad no. Se estima que el costo de
producción de un barril es de $40 (cifras de BP, British Petroleum), así que vender a $28 ya implica perder. De
hecho, BP ya ha despedido a mucho personal, está cancelando inversiones y
dejando de pagar dividendos. Unos dólares menos y colapsaría.
Así como muchos países altamente dependientes de sus
exportaciones petroleras están colapsando: En Venezuela, Nigeria y Rusia, por
solo mencionar a unos pocos, están elevando impuestos, recortando gastos
gubernamentales, sufriendo derrotas electorales, viviendo manifestaciones
callejeras de protestas, etc. Y la pobreza de estos países contagia a los
vecinos y socios comerciales. México, aunque ya no es tan dependiente del
petróleo, mucho del presupuesto 2016 fue basado en un precio de $50 USD el
barril. Y aun cuando se tienen ciertas coberturas, de todos modos el gobierno
buscará medios para tener recursos extras. ¡Atención pensionados!
En conclusión, lo anterior genera temor. Los
inversionistas huyen del temor, dejan las inversiones productivas y se vuelcan
en bonos del gobierno de Estados Unidos. Las Bolsas caen y el temor se concreta
en recesión mundial. Así que, no espere que baje, al menos en México, el precio
de la gasolina.
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