miércoles, 10 de febrero de 2016

Corea del Norte Desafía a la Comunidad Mundial con Otro Misil

La Noticia:
El Consejo de Seguridad de la ONU condena el lanzamiento y promete una respuesta significativa… (elpais.com).

Comentario:
Cuando observamos la juventud del líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, no podemos sino pensar que, al heredar (en vez de tener formación militar) el mando estratégico del ejército de su país, se siente jugando “a las guerritas.” ¿Recuerda cuando jugaba a las “guerritas” de niño? No diga que nunca jugó con sus amigos a la guerra, ya sea con pistolas de dardos, de agua, o, de plano, con ligas. Ni que de joven no jugó al “Risk” y se deleitó al inundar el mundo con los ejércitos de su color.

Pero este joven, el coreano, ya tiene 33 años y debía haber madurado lo suficiente como para percatarse de que el aislamiento mundial puede tener impactos importantes en el bienestar económico de sus gobernados. ¿Y a cambio de qué? Ni siquiera podría declarar la guerra a sus vecinos, o preparar en serio un misil nuclear, antes de tener encima una coalición de países invadiéndolo. La geografía no le ayuda. Al sur tiene al país al que probablemente trataría de atacar primero, Corea del Sur. Pero Corea del Sur tiene un formidable aliado en los Estados Unidos. Al norte tiene a China. Nada que hacer. Y al oeste a Japón. ¿Con quién se va a meter?

El argumento de que desarrolla armas nucleares para defensa, pocos se lo creen. Y probar un misil balístico de largo alcance (el que acaba de probar podría llegar a cualquier sitio de los Estados Unidos), solo incrementa la alerta roja a nivel mundial y lo hace ser observado vía satélite, como dicen por ahí, 24/7. Dicha observación, dicen los expertos, garantiza que apenas los de Corea del Norte estén montando una plataforma para un misil nuclear, el mundo tendrá tiempo de tomar acciones precautorias que a nadie convienen.

Seguramente los asesores de este joven norcoreano deben haberle explicado que no se disparan armas nucleares sin que exista una alerta previa y que países que ya tienen un arsenal nuclear confirmado, probado y listo, son capaces de disparar primero asolando a Corea del Norte. O quizá, los asesores le tienen miedo. Ya ha habido noticias de ejecuciones de servidores del joven Jong-un, incluyendo a su propio tío. Recordemos que Jong-un es apenas el tercer líder desde que se proclamó la República de Corea del Norte luego de la Segunda Guerra Mundial. Y esos tres están en una línea familiar de abuelo (Kim Il-Sung), padre (Kim Jong-Il) e hijo (Kim Jong-Un). Casi como una monarquía, si bien el líder no ostenta el título de Rey, sino una serie de títulos (Líder Supremo, Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, Líder del Partido, etc.) que a final de cuentas lo convierten en un dictador indiscutible cuya voluntad es ley.

Al tomar el poder a los 29 años, Kim Jong-Un se convirtió en una de las cabezas de Estado más jóvenes en el mundo. Tal vez por inseguridad debida a su edad, o por un deseo de mostrar firmeza ante militares experimentados, comenzó a sacudir su entorno eliminando a quienes sospechaba no eran tan leales a su mandato. Se estima que más de 70 altos funcionarios han sido ejecutados en lo que va de su gobierno. En la mayoría de los países alguna comisión de derechos humanos abogaría en contra de la ejecución sumaria, pero parece que, en Corea del Norte, las decisiones del Comandante Supremo son indiscutibles. De hecho, algunas ejecuciones han sido públicas. Y lo que es peor, por mecanismos grotescos, como por ejemplo, el uso de un cañón en lugar de rifles en un fusilamiento, o usando artillería anti-aérea en contra de una persona indefensa.

La ejecución de funcionarios habla de una renovación continua. Seguramente Kim Jong-Un los está reemplazando con gente de su confianza y a través de un régimen de terror, garantiza una lealtad a toda prueba entre sus seguidores. O al menos, eso piensa él. No sería inaudita una situación en la que los “aterrorizados” subalternos se pusieran de acuerdo para deponer al líder tirano. Kim Jong-Un puede estar jugando con fuego. ¿Y cuál fue el delito de su tío? ¿Conspiración? ¿Oposición? ¿Traición? Nada de eso. ¡Se quedó dormido durante un discurso del joven Jong-Un! ¿No se le perdonaría a un septuagenario una pestañita? No en Corea del Norte. ¿Cuántos de nuestros diputados estarían ya en el otro mundo? ¿No podríamos enviar a nuestros diputados a escuchar un discurso de Jong-un?

En serio, Kim Jong-un está desafiando a las potencias al no acatar las instrucciones de detener el desarrollo de misiles y de armas nucleares. Si su intención es despertar respeto, hay formas más inteligentes, serviciales y sencillas de hacerlo. ¡Que alguien se atreva a decírselo!

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