La Noticia:
Todo suena demasiado familiar en la
campaña de la candidata demócrata... (elpais.com).
Comentario:
Hace ocho años, Hillary Clinton, quien estaba al frente
de las encuestas por el Partido Demócrata, perdió el Caucus (asamblea
partidista) de Iowa ante Barack Obama y como se dice por ahí, el resto es
historia. Este año, de nueva cuenta llega como favorita, aunque su margen en
las encuestas se ha reducido desde un impresionante 50% de ventaja, a solo un
2%. ¿Logrará Clinton salir ilesa de Iowa, o su retador, Bernei Sanders,
consolidará su repunte? Dado que este primero de febrero inicia el proceso
formal de elecciones en los Estados Unidos, recordemos un poco del mismo.
Supongamos que Fabio (es un nombre tomado al azar y no
hay necesidad de buscar semejanza con México) tiene la cosquillita de ser
presidente de Estados Unidos. Lo primero que debe verificar es que reúne las
condiciones que impone la constitución para serlo. No son muchas: ser ciudadano
por nacimiento, tener al menos 35 años de edad y ser residente del país por un
mínimo de 14 años. Esas son las condiciones fundamentales, sin embargo en los
últimos 70 años, los contendientes serios han cumplido la condición adicional
de ser o haber sido senador, gobernador, vice-presidente o general de cinco
estrellas.
En nuestro ejemplo, ficticio recuerde, digamos que Fabio
ha sido gobernador, diputado, senador, presidente de partido (para que no le
falte nada) y reúne los requisitos mínimos indicados en la constitución. El
siguiente paso es atraer la atención de los noticieros, oficiales de su partido
político y/o donadores. Si es así, Fabio declara su candidatura y comienza a
hacer campaña en estados claves. Es el momento en que comienza la verdadera
campaña para lograr la candidatura, si bien una campaña no explícita se estuvo
llevando a cabo tras bambalinas. Normalmente la lucha por hacerse notar inicia
un par de años antes de las elecciones y el declararse interesado por competir
ocurre a principios del año previo a elecciones.
En este caso, las elecciones del 2016 serán en noviembre,
pero los partidos inician el proceso formal el primero de febrero en Iowa, el
estado que decide primero. El orden de los estados en realidad se dio en forma
natural, al tener cada estado el derecho de elegir libremente el día. Lo que se
busca en cada estado es ganar delegados. Estos son representantes del partido
que votarán en la convención nacional del partido en el verano. Lo peculiar de
estos delegados es que votarán, no conforme a su propia opinión, sino como les
fue indicado en el resultado de la votación estatal. Como el voto está
pre-determinado, los candidatos buscan ganar el mayor número de delegados, lo
que les garantizará ganar la elección el día de la convención. Por supuesto los
estados mayores envían a más delegados que los estados pequeños. Sin embargo, Iowa
es importante por ser el primero, en el que comienza a verse una tendencia. El
perder ahí, muchas veces significa el fin de la campaña para algunos
candidatos, porque el electorado se concentrará en los punteros del proceso.
Hay dos tipos de elecciones dependiendo de cómo cada
estado lo haya definido: elecciones primarias y asambleas partidistas (caucus, en inglés). La diferencia
estriba en que en las primarias todo el electorado puede votar por su candidato
favorito, en tanto que en las asambleas partidistas, solo los miembros
registrados de un partido pueden votar. Si nadie ha conseguido los delegados necesarios
para la fecha de la convención nacional, entran en juego los súper delegados.
Estos son personajes importantes del partido (como los expresidentes) que
pueden votar según su conciencia, esto es, no tienen amarrado su voto como los
delegados normales.
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