La Noticia:
El gobierno
español anunció que limitará la importación de biodiesel argentino en señal de
protesta por la expropiación del 51 por ciento de YPF, filial argentina de la
petrolera ibérica Repsol… (reforma.com)
Comentario:
La
presidente argentina Cristina Fernández de Kirchner expropió la empresa
petrolera YPF, la cual era controlada en un 57.4% por la española Repsol, pero
que ahora será propiedad del Estado argentino en un 51%. Esto es, Repsol
conservará un 6.4%. Dicha expropiación causó malestar en España, si bien fue
acogida con beneplácito en Argentina.
Revisaremos
por qué Argentina decidió tomar esta medida y cuáles son las probables
consecuencias de la misma en un mundo globalizado, diferente a aquel que
existía cuando México expropió el petróleo en 1938. Aunque cabe recordar que
inmediatamente después de la expropiación mexicana, Gran Bretaña rompió
relaciones diplomáticas con México y que Holanda y Estados Unidos decretaron un
embargo comercial. En aquella época, la Segunda Guerra Mundial allanó el camino
para una reconciliación, pero fue evidente que se lastimaron sensibilidades con
el hecho. Argentina no puede esperar que España reciba la noticia y le de una
palmadita en la espalda expresando: “¡Bien hecho!”
Para
muchos, la noticia de la expropiación se les hizo similar a la noticia que dio
un presidente interino en Argentina en diciembre del 2001 cuando anunció que el
país no iba a pagar su deuda externa. Igual que en esta ocasión, hubo
felicitaciones y aprobación dentro de Argentina, pero las sonrisas pronto se
volvieron amargas cuando la decisión empujó al país a la peor crisis financiera
de su historia.
Bajo
la presidencia de Néstor Kirchner, electo en 2003, Argentina comenzó a resurgir
de su crisis, pero también la economía comenzó a depender más y más del Estado
y a alejarse de una economía de libre mercado. En 2003 se nacionalizó el
correo. En 2006 le tocó el turno a la empresa de agua Aysa. Ya bajo la
presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, en 2009 la línea aérea
Aerolíneas Argentinas también fue nacionalizada y más recientemente, se
expropiaron los fondos de jubilación privados. Es evidente que Fernández
decidió continuar con el modelo económico de su esposo, ya fallecido,
orientando al país hacia un esquema socialista más allá de la moderación.
Cristina
Fernández justificó la expropiación indicando que era necesaria para reducir el
gasto energético del Estado. De hecho en el 2010 Argentina importó petróleo por
primera vez desde que YPF fue privatizada a principio de los años noventa. Se
calcula que en el 2011 Argentina pagó por su petróleo 14,000 millones de
dólares. Según Fernández, esto es porque Repsol no ha invertido lo suficiente
en infraestructura para mantener el ritmo del consumo local y que en contraste,
ha repatriado el 90% de sus utilidades. Según Repsol, ellos sí han invertido en
Argentina.
¿Cuáles
son las consecuencias de la movida? Primero, no sólo se ha quedado en
declaraciones la queja de España, sino que ya se han tomado las primeras
medidas. España limitará la importación de biodiesel argentino. Operación que
se elevó a 706 millones de euros en el 2011. Probablemente otras importaciones
españolas seguirán la misma ruta. Estamos hablando de otros 1,300 millones de
euros aproximadamente. Segundo, como respaldo a España, la Unión Europea dará
baja prioridad a la importación de productos argentinos favoreciendo a
productos equivalentes de la Unión, con lo cual los ingresos de divisas de
Argentina muy probablemente se desplomarán este año.
Como
consecuencia de lo anterior, Argentina tendrá menores divisas necesarias para
impulsar esas inversiones que le cuestionó a Repsol. Se estima que al menos se
requieren 6,000 millones de dólares para incrementar la producción de YPF, pero
no se cuenta con ese dinero y las represalias comerciales lo harán difícil de
conseguir.
Así
que Argentina está en ese punto: por un lado feliz porque el petróleo ya es de
los argentinos, pero por otro lado preocupada porque los embargos comerciales
la aislarán de la comunidad internacional. El petróleo tendrá etiqueta de
pertenencia, pero el pueblo descubrirá que la eficiencia de empresas propiedad
del Estado no siempre es la mejor de las situaciones, sobre todo cuando no hay
dinero para renovarlas. Lo más seguro es que la industrialización argentina
sufra un retroceso y aumente la pobreza en el país. ¿Habrá considerado este
escenario lúgubre Cristina Fernández cuando decretó la expropiación? Por el
bien de los argentinos, esperemos que tenga un as bajo la manga.
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