La Noticia:
Las campañas
políticas se reanudaron luego de la muerte violenta del asesino de Toulouse… (cnn.com)
Comentario:
No
es México el único país que va a tener elecciones este año. En Francia, Nicolás
Sarkozy busca la relección en fecha próxima. Al igual que en México, hay tres
candidatos que sobresalen en las encuestas, si bien existen otros ocho
candidatos en la competencia. El observar procesos electorales en otros países
nos puede permitir, si somos humildes, aprender de ellos y buscar mejorar los
propios. Revisemos entonces a los candidatos franceses considerando el efecto
que haya podido tener el asesino de Toulouse y haciendo una pausa para
reflexionar sobre el concepto de segundas vueltas en las elecciones.
Faltando
un mes, el líder en las encuestas es el actual presidente Nicolás Sarkozy.
Tiene en su ventaja que un gran número de presidentes anteriores a él lograron
la re-elección y que tiene una exposición en los medios superior por el solo
hecho de ser el presidente y eso lo hace reconocible en forma natural. También
le ayuda el que su esposa sea Carla Bruni, una ex súper modelo con mucho
carisma, aunque ciertamente, desde el nacimiento de su hija, Carla Bruni se ha
mantenido alejada de los reflectores.
Desafortunadamente
para su causa, Sarkozy tiene en contra dos obstáculos relevantes. El primero es
el disgusto que provocó la reforma a la política social de retiro. El gobierno
de Sarkozy elevó la edad legal para el retiro de 60 a 62 años, algo que fue resentido
principalmente por los socialistas, pero aún los derechistas criticaron el
estilo en que fue adoptada la medida. El segundo obstáculo, quizás el más
fuerte, es que en enero pasado Standard & Poors degradó la calificación
crediticia de Francia de AAA a AA+, golpeando así a la economía francesa. Si
bien, esto fue como consecuencia de la crisis financiera desatada por Grecia en
Europa, una economía deteriorada siempre será un golpe fuerte a las
aspiraciones de quien desea re elegirse.
Quien
está en segundo lugar en las encuestas es Francois Hollande, quien representa
el ala izquierda del país. Se le conoce por poseer un carácter moderado y
afable, algo atípico de un líder socialista. Para muchos es una buena propuesta
porque un candidato radical en ocasiones tiende a espantar a cierto segmento de
la población. Sin embargo, tiene en contra que está ahí en sustitución de
Dominique Strauss-Kahn quien debido a un escándalo sexual perdió toda
oportunidad de contender por la presidencia. Strauss-Kahn era la persona idónea
ya que era economista, popular y director del Fondo Monetario Internacional.
Una acusación de violación por parte de la camarera de un hotel le costó el
empleo y su futuro político. Hollande compite con una desventaja cuando se le
compara con Strauss-Kahn.
La
tercera opción es una mujer, Marine Le Pen. Ella representa a la extrema
derecha, si bien ha hecho intentos por eliminar el concepto de “extremo” que
espanta a muchos. Ella se ha declarado en contra de la inmigración ilegal y
cuestiona el grado de islamismo al que ha llegado Francia, debido a una
población musulmana en ascenso, ya sea por inmigración, o por las altas tasas
de natalidad entre dicho segmento de la población. También ha declarado en
contra del Euro y acerca de que Francia debe incrementar sus medidas
proteccionistas.
Los
tres candidatos suspendieron sus campañas cuando sucedieron los eventos que
culminaron con la muerte del llamado “asesino de Toulouse.” Fue un gesto que la
población en general agradeció, que ninguno se colgara de los lamentables
asesinatos de militares franceses y niños judíos para hacer declaraciones
tendientes a atraer votos. Aspecto que los políticos en México deberían
adoptar.
Si
bien existen otros ocho candidatos registrados, realmente los votos se
repartirán entre Sarkozy, Hollande y Le Pen. Lo cual trae como reflexión la
utilidad de una segunda vuelta donde se enfrentarían sólo los dos candidatos
que hayan recibido el mayor número de votos, eliminando de las boletas a los
otros nueve. La utilidad de este concepto es innegable por el solo hecho de
existir al menos tres candidatos fuertes, como es el caso de Francia y lo es
también de México. Los votos asignados en la primera vuelta a los candidatos
pequeños deben repartirse entre los dos principales en la segunda vuelta.
¿Por
qué México no ha visto la utilidad de este esquema? Es algo que no se puede
explicar. Pero si observamos los procesos electorales de otros países y
buscamos adoptar lo positivo, nos daremos cuenta de que pronto este sistema
deberá ser una realidad también en México.
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