La Noticia:
El Presidente
paraguayo, Fernando Lugo, fue destituido en un juicio político, impulsado por
aliados y opositores, que lo acusan de "mal desempeño" de sus
funciones…
(reforma.com)
Comentario:
El
presidente de Paraguay Fernando Lugo está, según él, más que en un juicio
político por “mal desempeño,” en medio de un golpe de estado. Y quizás haya
algo de eso. Sus opositores encontraron el argumento perfecto para acusarlo de
negligencia en un enfrentamiento entre policías y campesinos en que hubo
víctimas fatales y detectaron que por medio de un juicio político podrían
relevarlo del cargo sin necesidad de un levantamiento en armas.
¿Quién
es Fernando Lugo? ¿Qué postura tiene en política? Y exactamente, ¿de qué se le
acusa? Son las preguntas que revisaremos en relación a este mandatario
sudamericano que ha atraído la atención mundial más de una vez.
Comencemos
por su trayectoria. Fernando Lugo nació en 1951 en un pequeño pueblo de Paraguay.
De familia humilde, decidió ingresar al noviciado de los misioneros del Verbo
Divino. Ahí fue ordenado sacerdote en 1977 y comenzó una carrera exitosa en la
iglesia católica, ya que llegó hasta el obispado. Sin embargo tuvo sus
problemas, ya que al parecer fallaba al controlar los deseos de la carne y en
2004, a los 50 años de edad, fue jubilado de forma repentina por la iglesia
católica. No obstante siguió ejerciendo como obispo emérito, aunque sin cargo
oficial ya.
Quizás
debido al tiempo sobrante, decidió entrar en la política. En 2006 reunió a
40,000 personas de todas las tendencias para protestar contra el entonces
presidente Nicanor Duarte. Cabe recordar que Duarte pertenecía al Partido
Colorado que se eternizó en el poder durante 61 años. Algo así como el PRI de
Paraguay. Luego del éxito de su manifestación, Lugo se propuso como meta
derrotar al Partido Colorado.
Decidió
renunciar a la sotana, dado que según la constitución paraguaya, un clérigo no
puede competir en la búsqueda de un puesto de elección popular. No fue
sencillo, porque El Vaticano se rehusó a aceptarle la renuncia indicando que el
servicio misionero es de por vida. De todos modos Lugo se apuntó como
candidato, hizo campaña política y logró derrocar en las urnas al Partido Colorado.
Al ver el triunfo, el Papa Benedicto XVI decidió no interponerse en la voluntad
popular y lo dispensó del cargo de obispo.
La
ideología de Lugo se fundamentó en la izquierda, apoyando sobre todo a los
campesinos y buscando su bienestar, al punto que le llamaban el “obispo de los
pobres.” Esto en un país donde el 80% de
la tierra es propiedad de un pequeño grupo de la población, le generó
adversarios poderosos.
Se
instaló como presidente en 2008 con una popularidad del 93%, pero apenas en
abril del siguiente año su popularidad sufrió un descalabro cuando tuvo que
reconocer que era el padre de un niño de dos años, gestado cuando él era aún
obispo. Mucha gente se sintió engañada: el obispo íntegro tenía cola. Su
popularidad cayó a niveles del 30%.
En
agosto del 2010 fue diagnosticado de cáncer linfático y enfrentó sesiones de
quimioterapia que le obligaron a reducir considerablemente sus apariciones
públicas. Al parecer se recuperó completamente y siguió en funciones. En el
2012 nuevamente tuvo que reconocer a otro hijo, esta vez de 10 años y enfrentó
acusaciones de paternidad por parte de otras dos mujeres. Sin duda no tenía muy
claro el concepto del celibato cuando era sacerdote.
Esos
escándalos sin embargo fueron menores comparados con el que le está acarreando
la destitución. El problema fue un desalojo de campesinos que estaban
reclamando la posesión de unas tierras. La policía los enfrentó, los campesinos
se exaltaron, se produjeron disparos y 9 campesinos y 7 policías perdieron la
vida. Alegando que había manejado mal la situación, sus opositores solicitaron
un juicio político.
Lo
sorprendente es que la solicitud de juicio, la aprobación del mismo, la escucha
de los alegatos y el veredicto, se dio en solamente ¡una semana! Añadiendo a
eso el hecho de que sólo le dieron dos horas para presentar su defensa, es que
surge la sospecha de que desean destituir a Lugo de la forma que sea y de ahí
que el equipararlo con un golpe de estado no sea locura.
En
días subsiguientes veremos cómo responde la comunidad internacional. Por lo
pronto Venezuela, Nicaragua y Bolivia, ya están llamando al apoyo de Lugo,
alegando que “estamos frente a un golpe de estado encubierto.” Si es así, se
sienta un precedente peculiar en Latinoamérica. La situación es interesante y
vale la pena seguirle los pasos.
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