La
Noticia:
En
el último Congreso del partido se reveló la nueva cúpula dirigente del país
para los próximos cinco años… (reforma.com)
Comentario:
No tan sonado como la re elección de
Barak Obama en los Estados Unidos y con un proceso de selección distinto, nos
encontramos con un relevo en la cúpula china. Si consideramos que China posee
un quinto de la población mundial, una economía que va en rumbo de ser la
primera del mundo y un poder político impresionante, no podemos dejar de
observar este cambio en la dirigencia. ¿Quién es Xi Jinping y cómo llegó a la
presidencia? ¿Representa cambio o continuismo? ¿Cuáles son los retos que
enfrenta? Trataremos de proveer respuestas a estas cuestiones.
Para empezar comencemos por establecer
que en China no existen elecciones libres. Xi Jinping no está llegando a la
presidencia a través del voto popular, sino a través de una lucha de poderes
dentro del Partido Comunista Chino. Este Partido está en el poder desde 1949 y
no hay otros partidos, por lo que quien llega al frente del Partido, es quien
se convierte en Presidente. El Partido es regido por un Comité de siete
personas. Se supone que estos siete miembros del Comité, incluido el número uno
y líder del Partido, son elegidos por más de 2,000 delegados en un Congreso,
pero hay razones para sospechar que en realidad son elegidos por una minoría de
personajes poderosos dentro del Partido, como por ejemplo el ex presidente
Jiang Zemin.
El Partido acostumbra hacer relevo en la
presidencia cada 10 años, sin embargo los miembros del Comité son cambiados
cada cinco años. Así Xi Jinping, junto con el número dos, Li Keqiang que
también cambia cada diez años, tendrá que tratar con dos Comités durante su
estancia en la presidencia. Quizás no tuvo mucha influencia con el nombramiento
del primer Comité, pero de él depende acumular poder político para colocar a su
gente en los segundos cinco años.
¿Quién es Xi Jinping? Es uno de los
llamados “principitos,” esto es, hijo de personas influyentes, personas dentro
del primer círculo del poder chino. Si bien su padre cayó en desgracia y fue
expulsado, Xi Jinping se las arregló para no permanecer en el olvido y avanzar
en la estructura del Partido. Se le considera conservador porque mantiene lazos
cercanos con el ejército y porque ha apoyado a las empresas del estado. En ese
sentido quizás no haya cambio de rumbo. Ingeniero químico de profesión, ingresó
al Partido en 1974. Tuvo por fin un cargo directivo hasta el 2007 que fue Jefe
del Partido en Shanghai. Su primera tarea fue enfrentar problemas de corrupción
en el Partido. A pesar de que ha hablado fuerte en contra de la corrupción,
mucha gente en China lo conoce más por ser esposo de una popular cantante Peng
Liyuan.
Considerando que el perfil, tanto de Xi
Jinping, como del resto de miembros del Comité es más bien conservador (evito
aquí escribir los nombres de los siete miembros, porque demasiados nombres
chinos en una sola lectura pueden ser dañinos para la salud mental). Cabe
especificar que la juventud brilla por su ausencia y que en general, no son
amantes de los cambios de dirección. Así que esperemos ver la economía bajo los
mismos lineamientos, así como una ausencia de cambios en el asunto de la
libertad de los derechos humanos.
Entre los retos que enfrenta el nuevo
gobierno, está el problema de una economía liderada por grandes empresas
estatales. Si bien la economía china ha crecido enormemente en estos diez años,
muchos califican al periodo como “perdido” en la búsqueda de una economía
moderna. Parece un contrasentido, pero el punto es que la economía china ha
crecido mucho gracias al impulso de grandes empresas estatales y no tanto por
emprendedores pequeños y medianos. La empresa privada tiene escasez de espacios
y si en un momento el gobierno chino se ve en la imposibilidad de mantener sus
empresas, o a estas les falta el aliciente de la competitividad interna, la
economía podría desplomarse como lo hizo en la antigua Unión Soviética. Sin
impulso al pequeño inversionista, no habrá oportunidades en China y se
mantendrá o empeorará el desequilibrio social donde unos tienen mucho y otros
tienen que ser apoyados por el gobierno para la seguridad social.
Existen además otros retos, la
contaminación por ejemplo. China tiene 20 de las 30 ciudades más contaminadas
del mundo, su población cada vez tiene más acceso a los automóviles y el
consumo energético del país depende fuertemente del carbón. Algo se debe hacer
en este aspecto. Otro reto es la corrupción prevalente. En este caso particular
Xi Jinping tiene experiencia combatiéndola, por lo que se esperan acciones en
esa línea. Un reto, no menos demandante, es la presión demográfica. En China ha
estado prevalente la política de un solo hijo (a menos que los nuevos padres
hayan sido hijos únicos) y esto ha reducido la tasa de natalidad, pero a costa
de cambiar el promedio de edad laboral. De seguir así la política se podría
llegar, más pronto de lo imaginado, a que haya más gente en el retiro que
jóvenes trabajando. Un problema que se debe apreciar desde hoy.
En resumen, Xi Jinping llega al poder con
mucho en qué entretenerse. Para bien de los chinos, y como consecuencia para el
mundo, esperemos que Jinping esté a la altura de las circunstancias.
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