jueves, 18 de julio de 2013

Se Retira Colombia del Pacto de Bogotá

La Noticia:
Colombia decidió retirarse del Pacto de Bogotá a través del cual reconocía la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia… (reforma.com)

Comentario:
En lo que representa un golpe al derecho internacional, Colombia protesta un veredicto que favoreció a Nicaragua en relación al dominio de una zona marítima rica en recursos. ¿Cuál es el conflicto? ¿Cómo fue el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ)? ¿Qué podemos esperar a raíz de este incidente? Son las preguntas que revisaremos en esta ocasión.

Comencemos por la historia. En el siglo XIX, cuando se estaba formando Latinoamérica luego de su independencia de España, uno de los puntos fue establecer límites entre países, tanto terrestres como marítimos. Si bien Nicaragua y Colombia no tienen frontera terrestre común, debido a la forma caprichosa de Centroamérica, sí la tienen en términos del Mar del Caribe. En 1928 ambos países firmaron un convenio en el que se establecía la jurisdicción colombiana de tres islas y siete islotes del Caribe. Igualmente se estableció una línea para delimitar los derechos marítimos de cada país.

Sin embargo, en 1980, el gobierno sandinista de Nicaragua desconoció en forma unilateral el convenio alegando que había sido firmado bajo la presión de los Estados Unidos. Cabe recordar que el gobierno sandinista rechazaba todo lo que oliera a estadounidense. En el 2001, Nicaragua inició una demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya reclamando la posesión de las islas y los islotes. La Corte en 2007 (se toman su tiempo para analizar los asuntos), decretó que las islas e islotes pertenecían a Colombia, pero dejó pendiente la resolución sobre la frontera marítima. Fue hasta noviembre del 2012 cuando la CIJ estableció los límites marítimos y sorprendió a Colombia asignando áreas que ellos consideraban propias a Nicaragua. Lo curioso es que si bien las islas e islotes fueron asignados a Colombia, las aguas que rodean, incluso completamente, a algunos de ellos, fueron asignadas a Nicaragua.

Es de lo que se queja Colombia, que está perdiendo recursos pesqueros valiosos. Las islas son colombianas, pero los pescadores de ellas tienen que internarse en aguas nicaragüenses para ejercer su profesión. No se sabe si la CIJ comprendía al dar su veredicto las posibles fuentes de conflicto que generó. Nicaragua, que celebró el fallo, ya está enviando sus barcos a patrullar lo que antes administraba Colombia. Colombia, por su parte, no ha realmente aceptado la resolución y aún mantiene a su flota en el área resguardando a la zona pesquera y previniendo maniobras de narcotraficantes. Es evidente que con cualquier malentendido podría iniciarse un incidente desagradable.

El Pacto de Bogotá  se refiere a un acuerdo firmado por Colombia donde declara que acepta la jurisdicción de la CIJ para resolver conflictos, esto es, la acepta como árbitro en disputas. Al retirarse del Pacto, lo que Colombia está diciendo es que en el futuro (en principio no puede hacer retroactiva su renuncia) no aceptará resoluciones de la Corte en relación a límites entre países. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, está declarando que los límites deben fijarse por acuerdos entre los dos países. Y aunque suena bien, en realidad la función de un árbitro se da cuando los países no pudieron ponerse de acuerdo en algún asunto.

¿Puede Colombia evadir la resolución? El uso de la fuerza no parece recomendable, porque si bien Nicaragua posee menor flota que Colombia, si hubiera un conflicto armado, varios países de inmediato se pondrían del lado de Nicaragua, como por ejemplo Venezuela, Ecuador y Bolivia. Nadie desea que el conflicto escale en tamaño, así que Colombia se verá forzada a ceder simplemente porque firmó de antemano que aceptaría el veredicto de La Haya.

Pero al renunciar al Pacto de Bogotá, Colombia está sentando un precedente peligroso que otros países pueden estar tentados en imitar. No aceptar el papel mediador de la CIJ es dañino para el derecho internacional.

Después de todo Colombia no puede decir que está de acuerdo en lo que le favorece (la posesión de las islas) y en desacuerdo con lo que no (los recursos marítimos). Esperemos que luego del berrinche, la sensatez se imponga.


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