La Noticia:
El Presidente de Ecuador, Rafael
Correa, reelegido de forma contundente en primera vuelta, también logró una
mayoría absoluta en el Legislativo…
(reforma.com)
Comentario:
¿Líder
indiscutible o dictador en potencia? No es sencillo dictaminarlo, al menos aún
no. Escándalos de corrupción no parecieron hacer mella en la gente que votó por
su partido en forma aplastadora. Tracemos un perfil de su paso por el gobierno
ecuatoriano y revisemos los focos rojos para comprender porque nos inclinamos
un poco más hacia la sentencia de “dictador en potencia.” Aunque siéntase en la
libertad de formarse su propia opinión luego de leer.
Rafael
Correa, hoy de 49 años, habiendo estudiado economía en los Estados Unidos, fue
electo por primera vez a la presidencia de Ecuador en 2007. El que se mantenga
en el poder tras 6 años, con la expectativa de 4 más, ya habla de él, porque
Ecuador tuvo ¡siete presidentes! en el lapso 1997-2007.
De
inmediato chocó con Washington. En diciembre de 2008 declaró unilateralmente
que no cubriría miles de millones de dólares de deuda externa por considerarla
“ilegítima.” Una postura que lo coloca en una posición difícil en caso de
requerir en el futuro ayuda de la comunidad financiera internacional. Pero
Correa seguramente estimó que el petróleo de Ecuador podría ser una fuente de
ingresos inagotable. Lo cierto es que los precios del petróleo, alrededor de
los 100 dólares el barril, le han permitido gastar a manos llenas dentro del
país.
Ha
desarrollado caminos, edificios y otros proyectos gubernamentales que han
impulsado la economía y creado muchos empleos. Un estudio del Banco Mundial
indica que la pobreza en el país ha descendido desde un 38% en 2006, hasta un
29% en la actualidad. Mucho dinero ha sido utilizado en programas
asistencialistas y eso genera amor entre la gente pobre que respalda a Correa.
Por supuesto que sus críticos dicen que no se puede mantener el nivel de gasto
gubernamental en forma consistente por mucho tiempo, sobre todo dependiendo
tanto del precio del petróleo mundial.
Correa
en el 2009 promovió un cambio de Constitución considerando que la anterior
estaba fuera de época. Por un lado permitió a Ecuador adaptarse a los nuevos
tiempos, pero por otro otorgó poderes fuertes al ejecutivo controlado por
Correa. De entrada le permitió la reelección. Ese mismo año, Correa fue
nuevamente votado a la presidencia iniciando un término de cuatro años a
terminar en el 2013. En febrero 2013 está siendo nuevamente reelegido y la
Constitución no le permite un nuevo término, así que aparentemente Correa
abandonará el cargo en 2017. Sus críticos dicen que no tardará mucho en cambiar
la Constitución para poder postularse a un nuevo término y eternizarse en el
poder.
Durante
su tiempo en la presidencia, tuvo otras acciones que irritaron a los Estados
Unidos. Por ejemplo se negó a renovar la renta de bases estadounidenses en
territorio ecuatoriano. Bases que usaba Estados Unidos para misiones
anti-narcóticos. Expulsó a dos diplomáticos estadounidenses en el 2009 alegando
que se inmiscuían en asuntos internos. Cargos que negó Washington. Dio asilo en
una de sus embajadas a Julián Assange, el fundador de WikiLeaks, buscado por
Gran Bretaña, Estados Unidos y Suecia. Mantiene además cercanía con el bloque
socialista sudamericano, Venezuela, Bolivia e incluso Cuba. Ha buscado ligas
con Irán y China. Irónicamente la moneda en curso en Ecuador es el dólar
americano.
Correa
ha tenido sus problemas con la iniciativa privada, sobre todo la prensa. Por
ejemplo ha demandado y enviado a la cárcel a periodistas por supuestamente
difamarlo. Luego perdonó a los periodistas en actos populistas y expresó que su
lucha es contra su “mayor enemigo,” los medios privados acusándolos de ser un
obstáculo a las reformas revolucionarias.
Acusaciones
de nepotismo y corrupción han empañado su imagen ante el pueblo. Un primo suyo
hubo de renunciar a la dirección del Banco Central porque había mentido al
declarar su formación, ya que nunca terminó su carrera de economista. El
hermano de Correa declaró que recibió contratos favorables por millones de
dólares e incluso mencionó que el presidente estaba al tanto de esas
transacciones.
Es
posible que Correa padezca delirio por el poder y lo que hace es comprar a la
gente gracias al gasto público exorbitante. Una fórmula que se antoja cercana a
la de Hugo Chávez en Venezuela. Mientras exista un mercado adecuado para el
petróleo del país, Correa podrá mantenerse en el poder y apoyar a sus amigos
con contratos millonarios, pero si los precios del petróleo llegaran a caer,
Ecuador caería en una crisis grave.
Rafael
Correa tiene el perfil de un dictador en potencia, veremos si se abstiene o
sigue los pasos de su amigo Hugo Chávez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario