La Noticia:
Tensiones sobre
las Islas Malvinas se han incrementado al acercarse el 30 aniversario de la
invasión argentina de 1982… (bbc.co.uk)
Comentario:
Casi
30 años después de la “Guerra de las Malvinas,” las tensiones entre Gran
Bretaña y Argentina han resurgido debido a la presencia de un poderoso
destructor británico (el HMS Dauntless)
en la zona. El barco tiene tal potencia que los argentinos lo consideran una
presencia humillante cerca de sus costas. Y si se les puede creer a los
argentinos, los británicos también enviaron a un submarino con misiles
atómicos. Para rematar, la presencia del Príncipe Guillermo en la zona
contribuye a que los argentinos consideren que se trata de una provocación.
En
principio tanto la presencia del príncipe, como del destructor podrían
justificarse. El príncipe puede ser ubicado, en su calidad de miembro de las
fuerzas armadas, donde exista presencia militar británica. El destructor maneja
armas convencionales y se supone es remplazo de la fragata HMS Montrose estacionada en el Atlántico Sur. Pero, de confirmarse
la presencia de un submarino con capacidad atómica en la región, Gran Bretaña
estaría violando el Tratado de Tlatelolco de 1967 en el que se establece a toda
América Latina como zona libre de armas nucleares. Gran Bretaña se adhirió al
Tratado en 1969, así que no tiene argumento para enviar un submarino atómico allá.
¿Por
qué las Islas Malvinas (denominadas Falkland
por los británicos) son una manzana de la discordia? ¿Quién tiene derecho a
ellas? Y sobre todo, ¿podemos pensar en otro conflicto armado? Revisaremos
estos puntos ahora que las islas están nuevamente en el ojo del huracán.
Históricamente,
las islas fueron descubiertas por Fernando de Magallanes en 1520. Como
Magallanes estaba navegando al servicio de España, los argentinos indican que
las islas son suyas en razón de la herencia española. Sin embargo, Magallanes
no desembarcó en las islas y los británicos aprovechan eso para decir que el
primero en poner pie en las islas fue el capitán inglés John Strong en 1690,
quien las nombró Falkland en honor al Vizconde del mismo nombre quien había
patrocinado el viaje. Las dos son razones con cierta validez y en términos de
precedencia, costaría trabajo el dilucidar quien tiene prioridad.
En
términos de asentamientos, los franceses se establecieron en 1764, pero España
les reclamó y obtuvo derecho al sitio tres años después. En tanto, en otra
área, los británicos tomaron posesión de las islas con un asentamiento en 1765,
un año después del francés (luego español), pero dos años antes de que el
asentamiento francés pasara a manos españolas. A partir de dichos
asentamientos, las dos partes claman haber iniciado gobiernos formales en las
islas, aunque las dos las dejaron sin habitantes por períodos prolongados.
En
razón de cercanía geográfica, los argentinos tienen la ventaja. Las Malvinas
están a menos de 500 kilómetros de la costa argentina y a 13,000 de la
británica. Pero esto, para la Corona Británica, acostumbrada a tener posesiones
muy lejanas, no es argumento convincente. En cambio, la ventaja está del lado
británico si se le pregunta a los habitantes cuál es su deseo: ¿continuar
siendo británicos, o cambiar a la nacionalidad argentina? Las encuestas indican
que los habitantes prefieren mantener su ciudadanía británica. Aunque Argentina
reconoce que pierde este argumento, considera que no debe estar en manos de los
isleños la decisión, como no se les podría preguntar, por ejemplo, a los
yucatecos, qué nacionalidad prefieren.
Los
recursos naturales de las islas son un aliciente económico para mantenerlas, si
bien fueron una fuente de gasto para los británicos por la distancia, muy
pronto será fuente de ingresos, ya que se considera empezarán a extraer
petróleo en pocos años. Aparte es un centro turístico por su alta población de
pingüinos.
En
términos legales es complicado dilucidar a quién le daría la razón un organismo
internacional si el asunto se sometiera a una corte. Los argentinos prefieren
no arriesgarse, sobre todo temiendo que el derecho de auto-determinación de los
habitantes prevaleciera y diera la razón a los británicos. Así que Argentina ha
intentado buscar negociaciones bilaterales con Gran Bretaña, pero esta se ha
rehusado alegando que no tiene nada que negociar.
¿Qué podemos esperar? Los argentinos
definitivamente no recurrirán a las armas, aun cuando cierto número de
ciudadanos respaldaran la estrategia. El gobierno de Cristina Fernández sabe
que las diferencias entre los ejércitos se han ampliado (y Gran Bretaña ya era
superior desde la guerra del 1982) y no puede seriamente aspirar a derrotar a
los británicos militarmente, así que su estrategia será la de aislar (valga la
redundancia) las islas. Provocar un embargo comercial y aéreo, incluso
recurriendo a sus aliados del Mercosur, para forzar a los británicos a sentarse
a la mesa de negociaciones. No poder comerciar con el continente, representaría
un serio contratiempo a los habitantes de las islas.
Es
la única ficha que tiene Cristina Fernández, la pregunta es si será suficiente
para opacar el poderoso despliegue militar de los británicos. En principio, no,
estos son demasiado orgullosos como para permitirse ceder ante presiones
comerciales, por lo que creemos que en el futuro cercano la bandera británica
será la que ondee en las islas.
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