jueves, 18 de julio de 2013

Crece Tensión en las Malvinas

La Noticia:
Tensiones sobre las Islas Malvinas se han incrementado al acercarse el 30 aniversario de la invasión argentina de 1982… (bbc.co.uk)

Comentario:
Casi 30 años después de la “Guerra de las Malvinas,” las tensiones entre Gran Bretaña y Argentina han resurgido debido a la presencia de un poderoso destructor británico (el HMS Dauntless) en la zona. El barco tiene tal potencia que los argentinos lo consideran una presencia humillante cerca de sus costas. Y si se les puede creer a los argentinos, los británicos también enviaron a un submarino con misiles atómicos. Para rematar, la presencia del Príncipe Guillermo en la zona contribuye a que los argentinos consideren que se trata de una provocación.

En principio tanto la presencia del príncipe, como del destructor podrían justificarse. El príncipe puede ser ubicado, en su calidad de miembro de las fuerzas armadas, donde exista presencia militar británica. El destructor maneja armas convencionales y se supone es remplazo de la fragata HMS Montrose estacionada en el Atlántico Sur. Pero, de confirmarse la presencia de un submarino con capacidad atómica en la región, Gran Bretaña estaría violando el Tratado de Tlatelolco de 1967 en el que se establece a toda América Latina como zona libre de armas nucleares. Gran Bretaña se adhirió al Tratado en 1969, así que no tiene argumento para enviar un submarino atómico allá.

¿Por qué las Islas Malvinas (denominadas Falkland por los británicos) son una manzana de la discordia? ¿Quién tiene derecho a ellas? Y sobre todo, ¿podemos pensar en otro conflicto armado? Revisaremos estos puntos ahora que las islas están nuevamente en el ojo del huracán.

Históricamente, las islas fueron descubiertas por Fernando de Magallanes en 1520. Como Magallanes estaba navegando al servicio de España, los argentinos indican que las islas son suyas en razón de la herencia española. Sin embargo, Magallanes no desembarcó en las islas y los británicos aprovechan eso para decir que el primero en poner pie en las islas fue el capitán inglés John Strong en 1690, quien las nombró Falkland en honor al Vizconde del mismo nombre quien había patrocinado el viaje. Las dos son razones con cierta validez y en términos de precedencia, costaría trabajo el dilucidar quien tiene prioridad.

En términos de asentamientos, los franceses se establecieron en 1764, pero España les reclamó y obtuvo derecho al sitio tres años después. En tanto, en otra área, los británicos tomaron posesión de las islas con un asentamiento en 1765, un año después del francés (luego español), pero dos años antes de que el asentamiento francés pasara a manos españolas. A partir de dichos asentamientos, las dos partes claman haber iniciado gobiernos formales en las islas, aunque las dos las dejaron sin habitantes por períodos prolongados.

En razón de cercanía geográfica, los argentinos tienen la ventaja. Las Malvinas están a menos de 500 kilómetros de la costa argentina y a 13,000 de la británica. Pero esto, para la Corona Británica, acostumbrada a tener posesiones muy lejanas, no es argumento convincente. En cambio, la ventaja está del lado británico si se le pregunta a los habitantes cuál es su deseo: ¿continuar siendo británicos, o cambiar a la nacionalidad argentina? Las encuestas indican que los habitantes prefieren mantener su ciudadanía británica. Aunque Argentina reconoce que pierde este argumento, considera que no debe estar en manos de los isleños la decisión, como no se les podría preguntar, por ejemplo, a los yucatecos, qué nacionalidad prefieren.

Los recursos naturales de las islas son un aliciente económico para mantenerlas, si bien fueron una fuente de gasto para los británicos por la distancia, muy pronto será fuente de ingresos, ya que se considera empezarán a extraer petróleo en pocos años. Aparte es un centro turístico por su alta población de pingüinos.

En términos legales es complicado dilucidar a quién le daría la razón un organismo internacional si el asunto se sometiera a una corte. Los argentinos prefieren no arriesgarse, sobre todo temiendo que el derecho de auto-determinación de los habitantes prevaleciera y diera la razón a los británicos. Así que Argentina ha intentado buscar negociaciones bilaterales con Gran Bretaña, pero esta se ha rehusado alegando que no tiene nada que negociar.

 ¿Qué podemos esperar? Los argentinos definitivamente no recurrirán a las armas, aun cuando cierto número de ciudadanos respaldaran la estrategia. El gobierno de Cristina Fernández sabe que las diferencias entre los ejércitos se han ampliado (y Gran Bretaña ya era superior desde la guerra del 1982) y no puede seriamente aspirar a derrotar a los británicos militarmente, así que su estrategia será la de aislar (valga la redundancia) las islas. Provocar un embargo comercial y aéreo, incluso recurriendo a sus aliados del Mercosur, para forzar a los británicos a sentarse a la mesa de negociaciones. No poder comerciar con el continente, representaría un serio contratiempo a los habitantes de las islas.

Es la única ficha que tiene Cristina Fernández, la pregunta es si será suficiente para opacar el poderoso despliegue militar de los británicos. En principio, no, estos son demasiado orgullosos como para permitirse ceder ante presiones comerciales, por lo que creemos que en el futuro cercano la bandera británica será la que ondee en las islas.


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