La Noticia:
El candidato
oficialista Danilo Medina ofreció un pacto de unidad con su adversario Hipólito
Mejía, después de proclamarse vencedor en una reñida elección presidencial… (reforma.com)
Comentario:
Sólo
para ubicarnos, República Dominicana es el país que comparte una isla del
Caribe con Haití, si bien la situación económica es mejor que la de su vecino
al oeste, aunque no por mucho. De todos modos no se libra de uno de los males
que aquejan a muchos países latinoamericanos que son fallas en la democracia.
Esto es, si bien las reglas parecen claras y sólidas, en la ejecución se
aprecia compra de votos, uso de recursos públicos para favorecer a cierto
candidato, etc.
Analicemos
un poco de la situación política en el país caribeño, enfatizando en el más
reciente proceso electoral que parece favorecer la continuidad de un partido en
el poder.
La
reciente elección fue ganada por Danilo Medina por un margen de 51% por 47% de
su rival Hipólito Mejía. Este, atacó los resultados al principio alegando
compra de votos, manipulación y abuso del poder, pero después pareció conceder
el triunfo de Medina declarando que se convertiría en el líder de la oposición
para trabajar en una reforma electoral. Observadores electorales indicaron que
sí había habido evidencia de compra de votos, pero que eran casos aislados que
no afectaban el resultado global.
No
deja de ser triste que se repitan casos en Latinoamérica de elecciones
amañadas. ¿Por qué no puede haber unas elecciones completamente limpias, donde
el perdedor asuma el resultado de inmediato? ¿Serán las de julio en México
impecables?
Danilo
Medina, un economista de 60 años, fue el triunfador y en su primer discurso
como presidente electo manifestó que prometía reducir la desigualdad en el
país. “No estaba haciendo una campaña política, sino construyendo un sueño.”
Suena bien en palabras, pero falta ver que sea capaz de su realización.
Medina
fue seleccionado por el partido en el poder, el Partido de la Liberación
Dominicana (PLD) como candidato al no poder postular al actual presidente
Leonel Fernández debido a que la constitución le prohíbe buscar un tercer
período. No obstante, puede haber influencia del saliente Fernández en el nuevo
régimen. Simplemente, la esposa de Fernández será la nueva vice-presidenta con
Medina.
No
se comprende porqué no surgen nuevos personajes en la política dominicana. Tan
solo considere la rotación de la presidencia desde 1966:
1966-1978
Joaquín Balaguer (tres términos de 4 años prácticamente como dictador)
1978-1982
Antonio Guzmán Fernández (quien se suicidó 43 días antes de terminar)
1982-1986
Salvador Jorge Blanco
1986-1996
Joaquín Balaguer (de nuevo tres términos, el último recortado a dos años)
1996-2000
Leonel Fernández (la primera de tres veces)
2000-2004
Hipólito Mejía (el mismo que está siendo derrotado en estas elecciones)
2004-2012
Leonel Fernández (dos términos aprovechando un cambio en la constitución)
2012-2016
Danilo Medina (con la esposa de Leonel Fernández en la vice-presidencia)
Y
no dudemos que algún resquicio en la constitución le permita a Fernández
postularse nuevamente en el 2016. No se trata de que dudemos de su experiencia,
pero siempre es saludable tener sangre nueva, dar lugar a las nuevas
generaciones a aportar al bienestar de un país.
Después
de todo hay una agenda pendiente en República Dominicana: el crimen va en
aumento, el desempleo es alto y una gran inflación está deteriorando una
economía que había estado creciendo a una tasa del 4.5% anual. Se necesita a
alguien capaz de explotar la capacidad turística que tiene por su posición
privilegiada en el Mar Caribe. Danilo Medina tiene cuatro años para separarse
de las voces del pasado y buscar bienestar para los más de tres millones de
habitantes que viven en la pobreza.
Por
el bien de los dominicanos, esperemos que los políticos entiendan que su misión
no es mantener el poder, sino servir a la gente. Ya sé que suena utópico, pero
en algún lugar del mundo debe iniciar a prender ese concepto.
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