La Noticia:
Kofi Annan abandonará el cargo como enviado especial de la
ONU y de la Liga Árabe para Siria…
(reforma.com)
Comentario:
Que una figura del tamaño de Kofi Annan
(exsecretario general de la ONU) abandone una misión de paz, es señal de que
las cosas van mal en Siria. Es claro que él no hubiera renunciado, dada su
trayectoria pacifista, de no percibir grandes problemas.
¿Por qué la renuncia? ¿Qué está pasando en Siria?
¿Qué tan cerca está el presidente Assad de dejar el poder? Son los aspectos que
revisaremos en esta ocasión. Parece ser que Siria no quiere abandonar el primer
plano de las noticias internacionales.
Para comenzar, las Naciones Unidas y la Liga
Árabe tendrán un gran problema para encontrar un remplazo para Kofi Annan. ¿Qué
vio para renunciar? Al parecer sus esfuerzos pacificadores encontraron un
obstáculo importante en julio cuando Rusia y China vetaron una resolución en el
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La propuesta, promovida por Annan,
involucraba aplicar “consecuencias claras” a la parte beligerante que no
cumpliera con un plan de seis puntos para lograr una tregua y negociar la paz.
Rusia y China simpatizan con el régimen en el poder en Siria y constantemente
se han opuesto al uso de una fuerza multinacional en dicho país. Rusia, de
hecho, se sabe que sigue surtiendo armamento al régimen sirio.
Otro obstáculo que enfrentó Annan, fue en sus
esfuerzos por lograr conversaciones entre las partes. Estas expresan públicamente
que están dispuestas a hacer un alto al fuego, pero en cuanto Annan vuelve la
espalda, continúan los tiroteos y las luchas.
Un tercer problema enfrentado por Annan, es la
existencia de una tercera parte en el juego del poder: los jihadistas. Estas
son fuerzas armadas que se oponen al régimen sirio, pero que luchan por
establecer en Siria, en lugar de la democracia y un gobierno civil, un gobierno
musulmán basado en la ley Sharia (ley bajo la cual conviven los estados
musulmanes más ortodoxos). El otro grupo rebelde, que inició la lucha contra el
régimen de Assad, es el Ejército por una Siria Libre (FSA por sus siglas en
inglés). Este fue formado por soldados que abandonaron el ejército sirio para
“proteger a los que protestan y luchan en contra del régimen de Bashar al-Assad.”
El Ejército por una Siria Libre es la fuerza que
reconocen y apoyan los países que están en contra de Assad. Los jihadistas
(cuyo nombre se deriva de la palabra Jihad o guerra santa) funcionan y atacan
más como guerrilleros que como fuerza combatiente. Por ejemplo, ejecutan de
inmediato a los prisioneros sin un juicio, usan coches bomba, emplean tácticas
de secuestro-asesinato, etc. El Ejército por una Siria Libre expresa que los
jihadistas son una real amenaza para cuando caiga el régimen de Bashar
al-Assad. Si de momento son aliados en la lucha, parece evidente que de caer el
régimen, estos dos grupos contenderán por el poder y quizás continúe el terror
en el país.
¿Qué tan cerca está el fin de Assad? Muchos
analistas lo daban por perdido desde hace meses. Que continúe en el poder habla
de un respaldo fuerte de sus fuerzas leales y de la provisión de armamento
ruso. El Consejo de Seguridad de la ONU se encuentra detenido por la simpatía
rusa y china para Siria y esto, no solo llevó a la renuncia de Annan, sino que
continuará frenando los esfuerzos para que exista una intervención armada como
la que hubo en Libia.
El pronóstico continúa siendo que los días de
Assad están contados, pero es casi imposible aventurar una fecha. Al parecer,
la última palabra está en la lucha armada y la capacidad del FSA por ganar
posiciones en Damasco principalmente.
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