La Noticia:
Esta condena del
Tribunal Supremo español representa el fin de la carrera del magistrado… (reforma.com)
Comentario:
Si
existe un juez polémico, él es Baltasar Garzón. Esta sentencia que
prácticamente termina con su carrera, produjo antagónicas reacciones. Desde
quienes declararon que se lo tenía merecido por creerse por encima de la ley,
hasta quienes se manifestaron en Madrid gritando consignas en contra del fallo.
Lo cierto es que pocos quedan inmunes ante el debate despertado por su juicio.
Revisaremos
primero quién es este juez tan polémico, para luego analizar un poco de su
trayectoria, finalizando con las acusaciones en su contra y lo que podremos
esperar en el futuro cercano del juez Garzón.
Baltasar
Garzón nació el 26 de octubre del 1955 en Villa de Torres, una localidad al sur
de España. Se convirtió en juez provincial desde los 23 años. A los 32 ya se
había unido a las Cortes Nacionales. Para todos los reflectores que ha atraído,
sorprende que apenas tenga 56 años de edad.
Garzón
funcionaba, hasta su suspensión en el 2010, como un juez investigador en las
Cortes Nacionales. Este tipo de jueces no litiga como uno tradicional basado en
demandas, sino que atrae investigaciones que considera deben someterse a un
tribunal. Algo así como buscar evidencias en el entorno contra determinado
individuo y, si procede, llevarlo a juicio. El elegir casos de relevancia
mundial, fue lo que lo llevó a figurar en las primeras planas de los diarios.
El
caso que quizás le dio más resonancia a su nombre, fue cuando hizo que el
exdictador chileno Augusto Pinochet fuera arrestado en Londres en 1998 cuando
el militar retirado fue a atenderse una condición médica. El argumento que
Garzón dio para su detención y solicitud de extradición a España, fue el
principio de jurisdicción universal, según el cual, ciertos crímenes son tan
graves que deben ser manejados en cualquier parte del mundo sin importar en
donde hayan sido cometidos. Pinochet era acusado de más de 3,000 muertes o
desapariciones durante la dictadura chilena que se prolongó del 1973 al 1990.
Durante 18 meses fue detenido Pinochet en Londres, pero se consideró que su
salud era muy débil para ser llevado a juicio y se le permitió regresar a su
país. Aunque nunca lo tuvo en el banquillo de los acusados, el juez Garzón
saltó a la fama sólo por la intención.
Otros
casos notables en que Garzón participó fueron el juicio en España del ex
militar argentino Adolfo Scilingo, quien fue hallado culpable de crímenes
contra la humanidad y sentenciado a 640 años de cárcel. El juicio en España a
18 terroristas de Al-Qaeda en el que fueron condenados a largas penas de cárcel
y la orden de arresto, que nunca se concretó, a Osama Bin Laden. El juez también
estuvo activo durante el desmantelamiento del grupo separatista ETA y se rumora
que estaba en la lista de personas non-gratas de la organización (esto es,
candidato a ser asesinado).
Sin
embargo, el caso más polémico hasta el momento, es cuando decidió abrir una
investigación de los crímenes contra la humanidad cometidos durante el tiempo
del dictador español Francisco Franco. Polémico, no tanto porque alguien dude
que hubiera desapariciones de miles de españoles durante esa época, sino porque
en 1977 se emitió una Ley de Amnistía que se supone evitaría abrir dolorosas
heridas en el recuerdo de muchos españoles. Baltasar Garzón fue acusado de
violar dicha ley con su investigación. Si bien, este caso no es el motivo de su
suspensión, muchos consideran que fue clave para formar animosidad en su contra
y que es la real causa de una sentencia tan severa.
En
realidad el caso que originó la suspensión de sus atribuciones como juez, fue
cuando autorizó grabaciones ocultas de conversaciones en una prisión de gente
implicada en actos de corrupción. ¿Se vale violar la privacidad en aras de
conseguir evidencias? La ley española lo prohíbe y ciertamente Baltasar Garzón
se saltó la ley en este caso. El argumento del juez (o diremos ahora del ex
juez) es que medidas extraordinarias son permitidas cuando se trata de colectar
evidencia en contra de delincuentes extraordinarios. Los jueces no compartieron
su opinión y lo castigaron.
¿Qué
le queda por delante a Baltasar Garzón? Él ya ha declarado que buscará apelar
la sentencia, si no puede en España, en las cortes europeas. Pero existe un
problema. Los juicios son lentos y pueden existir contra apelaciones, así que
difícilmente veremos en el futuro cercano realizando investigaciones en el
papel de juez a Baltasar Garzón. Pero sin duda lo veremos dando conferencias
alrededor del mundo y asesorando a las cortes europeas. Tiene demasiada avidez
por los reflectores como para iniciar una vida de quietud y oscuridad.
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