La
Noticia:
La
salud del líder de la lucha contra el apartheid, Nelson Mandela, mejoró… y
aunque su estado sigue siendo crítico por ahora se encuentra estable, informó
la Presidencia sudafricana… (reforma.com)
Comentario:
El nombre de Nelson Mandela no solo es reconocido
mundialmente, sino que es reverenciado y respetado. Pocos líderes pueden
presumir el despertar un profundo cariño entre la gente de su país. Su estado
delicado de salud y su avanzada edad, hacen creer que un desenlace fatal está
cerca (al momento de escribir estas líneas, se encuentra luchando por
sobrevivir). Pero ya sea que se recupere (son nuestros mejores deseos), o pase
a reunirse con sus antepasados, es un momento oportuno para apreciar su legado.
¿Qué hizo para ser tan apreciado en Sudáfrica? ¿Cómo fue su vida?
Antes de comenzar a repasar los elementos
sobresalientes de su biografía, debemos mencionar que su familia se encuentra
realmente molesta por la actitud de la prensa internacional. Parece ser que hay
una nube de reporteros merodeando el hospital donde se encuentra y otros tantos
alrededor de su domicilio, esperando su muerte. En una cultura donde el evento
de la muerte no es comentado, sino que siempre se tienen las esperanzas de la
recuperación, la familia se encuentra ofendida por tal falta de delicadeza. En
ese sentido cabe aclarar que el presente artículo pretende ser una pieza de
homenaje (en vida, de preferencia), y no una nota oportunista.
Nelson Mandela nació en 1918 en una pequeña localidad
donde habitaba la tribu Thembu, en el este de Sudáfrica. Mucha gente aún se
refiere a él por su nombre tribal: Madiba. A la muerte de su padre, cuando
tenía 9 años, fue criado entre la realeza de la tribu por su tío, quien era un
jefe respetado. Sin embargo, al crecer, huyó de un matrimonio arreglado,
renunciando a lo que hubiera sido una potencial trayectoria importante en la
tribu. A los 23 años partió a Johanesburgo y se inscribió en una universidad a
estudiar leyes.
En la universidad conoció a gente de muchas partes del
mundo, pero también sufrió la discriminación que prevalecía en Sudáfrica en
contra de la gente de color. En vez de aceptarla y someterse, se encendió su
pasión para luchar contra el racismo. Se unió al Congreso Nacional Africano
(CNA) y ayudó a fundar la célula juvenil del mismo. Pronto se recibió como
abogado y abrió un despacho en Johanesburgo con un socio: Oliver Tambo. Los dos
socios se unieron en una campaña en contra del apartheid (separación racial).
En 1956, Mandela fue acusado junto con otros 155
activistas de alta traición, pero los cargos fueron retirados luego de un largo
proceso judicial. En 1960 el CNA fue declarado ilegal y Mandela vivió en la
clandestinidad. La campaña contra el apartheid
tuvo sus altibajos, pero se intensificó cuando 69 personas de color fueron
acribilladas por la policía. En ese momento Mandela convocó a la población a
realizar un sabotaje económico, pero fue capturado y acusado de intentar
derrocar al gobierno. Quizás su declaración más famosa fue emitida durante su
juicio. Él declaró: “He acariciado el ideal de una sociedad libre y democrática
en la cual todas las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de
oportunidades. Es un ideal por el cual espero vivir y conseguirlo. Pero de ser
necesario, es un ideal por el cual estoy preparado para morir.”
Mandela fue sentenciado en 1964 a cadena perpetua. Las
condiciones de las cárceles en Sudáfrica, al parecer envidian a las mexicanas,
porque durante su tiempo en prisión contrajo tuberculosis. En ese tiempo, le
tocó a su socio, Oliver Tambo, continuar con la lucha, la cual inteligentemente
orientó con el lema de “Libertad a Nelson Mandela.” La campaña tuvo arraigo
internacional y pronto muchos países se unieron en un boicot comercial contra
Sudáfrica. Presionado por la opinión mundial, el presidente de Sudáfrica, F.W.
de Klerk quitó la prohibición contra el CNA y liberó a Nelson Mandela. Esto fue
en 1990. Mandela pasó ¡26 años en prisión! Lo más notable de todo es que no
salió amargado o prepotente, sino con un ánimo conciliador que dejó huella en
el mundo.
A partir de ahí, Mandela se convirtió en un ícono de
la igualdad racial. En 1993 recibió el premio Nobel de la Paz, junto con el presidente
de Klerk y en 1994 compitió para la presidencia de Sudáfrica. En las primeras
elecciones en las que la población negra de Sudáfrica pudo votar, las filas
para emitir el voto fueron históricas. Mandela arrasó en los comicios y se
convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica. En el poder solo estuvo
un término y se enfocó en conciliar intereses de las grandes empresas
transnacionales con la creciente pujanza de la población negra.
No se retiró completamente de la política al dejar la
presidencia, pero adoptó una postura de asesor, conferenciante y embajador por
el mundo. En el 2005 la muerte de su hijo a causa del SIDA, lo hizo iniciar una
campaña para que la enfermedad no fuera considerada como fuente de
discriminación, sino que se le atacara como un riesgo común de salud pública.
En 2010 apareció en la ceremonia de clausura del Mundial de Fútbol y fue
largamente ovacionado.
Pocos líderes mundiales pueden dejar un legado tan
sólido. Honor a quien honor merece. Nelson Mandela es una figura pública
impecable.
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