La
Noticia:
La
efeméride de un acontecimiento más lejano que la Guerra Civil española se
conmemora en el gigante asiático cada año, pero esta vez adquirió un tono mucho
más elevado debido a la disputa que sostienen Japón y China por la soberanía de
las islas Diaoyu/Senkaku… (reforma.com)
Comentario:
Las cosas no parecen estar al nivel de generar
una guerra formal, en el amplio sentido de la palabra, pero la situación puede
conducir a represalias de orden comercial que afecten la economía de ambos
países. ¿De qué se trata esta disputa? ¿Cuáles son las posturas de ambas
partes? ¿Qué implicaciones puede tener la soberanía de estas islas? Son las
preguntas que revisaremos y que involucran a dos economías gigantes del lejano
oriente.
Comencemos por repasar lo que está
sucediendo. Cada 18 de septiembre los chinos rememoran el “Incidente de Mukden”
con manifestaciones de orgullo nacional. En dicho incidente, un japonés hizo
estallar un artefacto explosivo cerca de un ferrocarril de propiedad japonesa
en la región china de Manchuria en 1931. Los japoneses culparon a los chinos de
la explosión e invadieron la región con su ejército, tomando posesión de la misma.
Un área incluso mayor que el territorio de las dos Coreas juntas. A pesar de
las protestas chinas, el gobierno no contaba con la suficiente organización
para plantarse firme en contra de los japoneses debido a eventos caóticos de la
época y Manchuria quedó en manos japonesas hasta el final de la Segunda Guerra
Mundial.
Los chinos recuerdan la ofensa cada año
y este en particular se exacerbaron los ánimos de más debido al anuncio japonés
en días anteriores de que estaba comprando las islas Senkaku (Diaoyu para los
chinos) de particulares japoneses que las tenían en propiedad. Las islas, que
no están habitadas y que representan sólo 7 kilómetros cuadrados de extensión,
han sido reclamadas por los chinos desde 1951. Son importantes porque están
cerca de líneas marítimas estratégicas, porque ofrecen bases para la pesca y
porque se cree contienen depósitos de petróleo.
¿Cuál es la postura de Japón? Ellos
dicen que desde 1895 reclamaron las islas como propias al determinar que no
estaban habitadas. Las denominaron Senkaku y las anexaron a la prefectura de
Okinawa. Después de la derrota en la Segunda Guerra Mundial, Japón renunció a
la posesión de varias islas, incluidas entre ellas Taiwán y las Senkaku, en el Tratado de San Francisco
de 1951. En ese momento quedaron bajo la jurisdicción de Estados Unidos, pero
los americanos en 1971 regresaron las Senkaku a Japón. Taiwán se erigió como
nación independiente y de hecho, también reclama las islas como propias. Japón
dice que China no se opuso al Tratado de San Francisco en su momento y por lo
tanto no se puede oponer ahora.
¿Cuál es la postura de China? China dice
que las islas Diaoyu han sido parte de su territorio desde tiempos
inmemoriales, básicamente como base de pesca administrada por Taiwán. Según los
chinos, esto es parte de la historia y tiene fundamentos legales. Ciertamente
reconocen que Taiwán fue cedido a Japón en 1895 luego de una guerra, pero
cuando Taiwán fue restituido a China luego del Tratado de San Francisco, las
islas debieron ser incluidas en ese acuerdo. Dicen que si no fueron reclamadas
en ese momento, se debió a una distracción del entonces líder chino Chiang
Kai-Shek. En cierta forma, China estaría reconociendo que las islas en realidad
pertenecen a Taiwán, pero como aún sostienen que Taiwán pertenece a China, las
islas también pertenecen a China. En otra ocasión ya nos hemos referido al
conflicto Taiwán-China.
¿Qué implicaciones tiene el conflicto?
Por principio de cuentas complica negociaciones que Japón y China sostienen en
cuanto a la posesión de ciertos campos de petróleo y gas en el Mar de China del
Este. Siempre que haya petróleo de por medio, existirán intereses encontrados.
En segundo lugar, se afectan las relaciones comerciales entre ambos países. Tan
solo durante las manifestaciones de protesta chinas, los comercios japoneses de
la cercanía han tenido que permanecer cerrados. Los chinos con mayor fervor
patriótico han promovido boicot a los productos japoneses. Es difícil, que los
japoneses se mantengan impávidos y no tomen eventualmente medidas similares en
relación a productos chinos minando el intercambio comercial.
Lo mejor para el mundo es que el
conflicto no escale en tamaño. Nadie quiere a una China usando su poderío
militar. Así que esperemos que las negociaciones fructifiquen en paz y se
puedan repartir esas pequeñas islas de común acuerdo entre los dos países.
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