viernes, 19 de julio de 2013

Deja Tres Muertos Enfrentamientos en Egipto

La Noticia:
Al menos tres manifestantes murieron y varios resultaron heridos en un enfrentamiento entre el Ejército y partidarios del derrocado Presidente Mohamed Morsi en El Cairo… (reforma.com)

Comentario:
Sin dejar de lado el pesar por las víctimas, el caso de Egipto se ha convertido en una polémica situación que podría dar pie, de la misma manera que la famosa “Primavera Árabe” en el pasado lo fue, a contagios a otros países, no solo de la región, sino del mundo entero. ¿Qué salió mal en Egipto? ¿Es o no un golpe de estado lo que estamos presenciando? ¿Cómo puede trascender a otros países? En este tiempo en que las redes sociales pueden transmitir la información de la gente común a velocidad increíble, Egipto se convierte en un caso de estudio por demás interesante.

Comencemos por recordar un poco los hechos. Todo comenzó con la denominada Primavera Árabe en la que los egipcios pudieron derrocar a Hosni Mubarak quien había mantenido la presidencia por décadas. Luego de su caída, los militares ocuparon el poder en tanto convocaban a elecciones. El 30 de junio del 2012, luego de las primeras elecciones libres en Egipto, tomó posesión del cargo Mohammed Morsi, un ex militante de la Hermandad Musulmana, grupo que promueve la existencia de un gobierno musulmán y que se opone abiertamente a la relación con Israel, el vecino incómodo.

Luego de un tiempo en que maniobró para obtener el control total del país, dejando al ejército (que había derrocado a Hosni Mubarak) en segundo término, Morsi se auto concedió poderes extraordinarios y estaba embarcado en una cruzada por introducir el Islam como elemento preponderante en el gobierno del país. Añadido a cierto descuido en la administración económica de Egipto, una gran cantidad de la población decidió que no le agradaba su agenda y comenzó a salir a las calles a elevar protestas anti-Morsi y a solicitar su renuncia. Por su parte los simpatizantes de Morsi, que ven con agrado la posibilidad de un gobierno religioso musulmán, también salieron a las calles e inevitablemente existieron enfrentamientos entre ambos grupos. En diciembre del 2012 hubo 6 muertos y más de 450 heridos en tales enfrentamientos.

Los grupos opositores se organizaron más, propalaron su perspectiva de la necesidad de deponer a Morsi y creció la idea de que su voz podría ser escuchada. En las manifestaciones le pidieron al ejército que interviniera y depusiera a Morsi. El ejército, quizás un poco resentido de que Morsi hubiera reducido su impacto en el gobierno, escuchó al “pueblo” y le marcó un ultimátum a Morsi para que renunciara. Este los ignoró y el ejército depuso a Morsi nombrando como presidente interino al líder del Poder Judicial. Los manifestantes anti-Morsi aplaudieron la acción y consideran que fueron ellos, el “pueblo,” quien impuso su voluntad.

¿Es un Golpe de Estado? En su definición más estricta, “deposición de un líder nombrado democráticamente por una fuerza interna,” lo es. Pero que haya sido la gente quien instruyó al ejército para que actuara, lo hace peculiar. Después de todo uno podría pensar que “el pueblo nombró, el pueblo quitó, ¡Viva el pueblo!” Si así fuera, estaríamos ante la situación en que existen Golpes de Estado “buenos” y Golpes de Estado “malos.” Se puede alegar, que aunque la gente eligió democráticamente a Morsi y lo nombró su presidente, la misma gente se puede arrepentir antes de que termine el periodo normal y lo “despida” sin miramientos. No es complicado aceptar tal argumento como válido.

En ese sentido, quiero reproducir el correo de un amigo que vive en Egipto y es testigo de primera mano: “Mientras nos movemos hacia cumplir nuestro sueño, un muy pequeño grupo de gente que busca oprimirnos y empujarnos hacia el camino equivocado, está tratando de convencer a la comunidad internacional que se trata de un Golpe de Estado… A través de mi voz, y la de todos los egipcios, deseo afirmar que se trata de un Golpe Guiado por los Ciudadanos… liderado por gente ordinaria que tiene el sueño de ser tratado como seres humanos con igualdad de condición y derechos…”

El único problema es determinar si efectivamente es mayoría la gente que busca un cambio. La capacidad de movilización no debería ser argumento para deponer a un líder nombrado democráticamente. Este es el riesgo si la situación se replica en otros países. Que un grupo numeroso de personas se reúnan en plazas públicas y pidan ayuda al ejército para deponer al mandatario. ¡Cuidado con ello!

Es un hecho el Golpe en Egipto. Lo interesante será ver cómo lo asimila la comunidad internacional, porque se está sentando un precedente interesante: ¡La gente puede “despedir” a su servidor público!


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