jueves, 18 de julio de 2013

Guerra en África

La Noticia:
A casi un año de haber obtenido su independencia, Sudán del Sur se enfrascó en una nueva guerra con su vecino del norte… (reforma.com)

Comentario:
En nuestro mundo globalizado, una guerra es relevante sin importar dónde ocurra. Más que nada por el sentimiento de solidaridad que debemos expresar a los habitantes de los países en conflicto, pero también por el efecto dominó que una guerra ejerce sobre los países vecinos con la consecuente posibilidad de un escalamiento. Nadie lo desea, así que comencemos por entender qué está pasando en esa región del mundo. Sepamos también cómo iniciaron las hostilidades y qué posibilidades hay de que se intensifique la guerra.

Entre Sudán y Sudán del Sur se han intercambiado acusaciones de que es el “otro” el que está promoviendo el conflicto. Sudán del Sur dice que Sudán está bombardeando su territorio, algo que Sudán niega y a su vez indica que mientras las tropas de Sudán del Sur no se replieguen a su propio país (invadieron un campo petrolero del norte), las hostilidades estarán activas.

Las Naciones Unidas están enteradas de la situación y han dictaminado que los dos países deben, primero, hacer alto al fuego, y segundo, sentarse a la mesa de negociaciones para solucionar los problemas por la vía pacífica. Ambos países han aceptado el plan de la ONU, pero siempre lo condicionan a que lo acepte la contraparte también y entonces llegamos a un punto donde el alto al fuego se queda en buenos deseos. Aun cuando la ONU amenaza con sanciones como el congelamiento de activos y restricciones a los viajes, la situación es complicada.

Al respecto consideremos la declaración del coronel Philip Aguer del ejército de Sudán del Sur: “Nos protegeremos si somos atacados, sólo Jesucristo no reaccionó, pero seres humanos como nosotros, reaccionaremos.” Así que mientras exista sospecha de hostilidades en la zona, el conflicto se mantendrá y los tres meses de negociaciones pacíficas propuestos por la ONU solo quedarán en buenos deseos.

¿Cómo se inició el conflicto? Debemos recordar que en el 2011 Sudán del Sur se independizó de Sudán. El movimiento iniciado desde el 2005 culminó con el nacimiento de un nuevo país, aparentemente sin problemas. Pero cuando se tuvieron que implementar los derechos de cada quién, surgieron ciertas desavenencias. Por ejemplo, la mayor parte de los yacimientos de petróleo están en el sur y los tomó Sudán del Sur, pero hay una zona petrolera en la frontera, Abyei, que los dos reclaman. Sudán con su ejército se posesionó de ella. Dependiendo de quien la posea, la línea fronteriza de la región se movería al sur o al norte, pero se mantiene el debate sobre quién tiene derecho. Aparte, si bien la explotación del petróleo corre principalmente por cuenta de Sudán del Sur, el oleoducto que lleva el producto a la costa, cruza territorio del norte. La tarifa de tránsito está en pleito y el norte ha embargado mucho del petróleo, al punto de que Sudán del Sur ha preferido suspender la producción a un costo elevado para el gobierno que depende de su venta.

Para contrarrestar la toma de Abyei, Sudán del Sur invadió un campo petrolero del norte, Heglig, que se ha convertido en la principal zona de combate y la principal acusación del norte contra el sur. Por si la posesión del petróleo no fuera suficiente, existen otras fuentes de conflicto entre ambos países. La declaración de independencia de Sudán del Sur, tomó fuera de su respectivo país a miles de habitantes. Se cree que 500,000 sudaneses del sur están en el norte y cerca de 80,000 norteños están en el sur. El tránsito de regreso al propio país de cada migrante se ha visto envuelto en burocracia y acusaciones de maltrato. Finalmente, cada país acusa al otro de soportar a grupos rebeldes en el territorio del vecino.

En situaciones de paz, los motivos de discusión de por sí son delicados y requerirían de buena voluntad por ambas partes. En situación de guerra, con ambos ejércitos con el dedo en el gatillo, las negociaciones parecen muy complicadas por decir lo menos. ¿Podrán los países hacer a un lado sus diferencias y sentarse a dialogar sin armas? Es lo que la ONU y el mundo entero desea. Nadie quiere una guerra, sin importar el tamaño de los países. Una bala perdida, una llamada de ayuda, un deseo de aprovechar la situación y Etiopía, Kenia, Congo, etc., podrían ingresar al conflicto y escalarlo a una región de África, al continente y al mundo.

La guerra está de momento a pequeña escala, ojalá surjan líderes regionales que eviten su propagación.


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