jueves, 18 de julio de 2013

Es “Abismo Fiscal” Prioridad para Obama

La Noticia:
El Presidente Obama se enfrenta al reto de conseguir un acuerdo con los republicanos que lideran la Cámara de Representantes… (reforma.com)

Comentario:
La celebración terminó. Obama ganó la presidencia de los Estados Unidos para un segundo término, quizás en mucho debido al voto latino que lo favoreció fuertemente, pero ahora enfrenta un serio reto: el famoso “abismo fiscal.” ¿De qué se trata? ¿Cómo se llegó a este punto? ¿Cómo impacta? Al ganar las elecciones, Obama obtuvo la responsabilidad de resolver este problema y no puede sino dar vueltas por la cabeza la frase: “se ganó la rifa del tigre.”

Comencemos por entender de qué se trata el “abismo fiscal.” Se refiere a un cambio violento en la política de gastos e ingresos del gobierno estadounidense. Hasta el momento el gobierno ha estado gastando billones de dólares debido a su tamaño y al número de programas, como el de la seguridad social, que maneja. Dicho gasto lo ha podido enfrentar no gracias a sus ingresos vía impuestos, sino al gran nivel de endeudamiento que ha estado creciendo constantemente.

Para que un país tenga un presupuesto sano, normalmente los ingresos por impuestos deberían igualar el nivel de gasto. Un poco de déficit fiscal, a través de endeudamiento, no es malo, si con ese gasto se promueve la economía del país: más dinero circulando, igual a mayores ventas de las empresas, igual a más empleos, igual a crecimiento económico.

El problema es que la deuda de Estados Unidos llegó a niveles increíbles, algo así como 100% del PIB, lo que obviamente genera dudas. Sin importar que la economía sea la más grande del mundo, tamaña deuda pone nerviosos a los mercados. Por ello, el Congreso de ese país, junto con el presidente Obama se reunieron en el 2011 y juntos establecieron un límite a la generación de nueva deuda. Se puso como fecha límite el 31 de diciembre del 2012 para que en caso de no encontrar alternativas viables, el gobierno automáticamente reduzca sus gastos de manera repentina y violenta. De aquí salió la palabra “abismo.” De un gasto fuerte se pasaría a un gasto mínimo en forma repentina. Muy apropiado el término.

¿Por qué es malo? Porque muy probablemente provoque una recesión. Menos gasto público, menos dinero circulando en la economía, menos empresas, más desempleo. Esto en un momento en que la economía de Estados Unidos aún no se recupera completamente de la crisis financiera del 2007-2009, viene a representar una recaída. Si a esto se le añade que la gente va a tener que pagar más impuestos a partir del 2013, porque vencen ciertos programas de estímulo fiscales, menos dinero tendrán las personas para gastar, exacerbando el problema.

Analistas consideran que el efecto no se sentirá solo en los Estados Unidos, sino que una recesión en ese país alterará la economía mundial y hará sentir a la crisis europea como un juego de niños. No es lo mismo que Grecia enfrente recortes a su presupuesto, a que lo haga Estados Unidos. México sufrirá porque ese país es el principal destino de las exportaciones mexicanas. En pocas palabras, el mundo está acostumbrado a que Estados Unidos compre productos del mundo a manos llenas.

En forma paralela, los habitantes de Estados Unidos verán un incremento en sus impuestos, sin importar si ganan mucho o poco. El presidente Obama está buscando un acuerdo para que los ricos paguen más impuestos, pero ha encontrado fuertes opositores a su idea. Lo cierto es que Obama por si solo no puede alcanzar una solución. El presupuesto del gobierno es autorizado por el Congreso y este se encuentra dominado por el opositor Partido Republicano. Tienen que sentarse a encontrar juntos una propuesta viable.

¿Se puede encontrar una solución? No completa, pero al menos suficiente como para atenuar los efectos de la recesión, sin embargo el principal enemigo es el tiempo, faltan escasos dos meses para que la bomba estalle y si no hay un acuerdo, en forma automática los recortes al presupuesto se implementarán. Se menciona a la Defensa y a la Seguridad Social, como a los programas que más recortes sufrirían. Y no se trata de un solo año fiscal, sino que los recortes están programados para aplicarse en un horizonte de diez años.

El problema ya existía desde antes de las elecciones, pero estas distrajeron la atención de Obama y de los partidos políticos. Ahora tendrán que buscar alternativas a marchas forzadas y sin duda las noticias se llenarán de notas acerca de los esfuerzos de Estados Unidos para no caer en el “abismo fiscal”.


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