La Noticia:
El Gobernador de Texas llegó a
encabezar las encuestas, pero actualmente está en quinto lugar… (reforma.com)
Comentario:
Cómo
decía la canción de los perritos: “ya nada más me quedan cuatro, cuatro…” Con
el retiro de Perry de la contienda por la candidatura republicana a la
presidencia de los Estados Unidos, ya sólo quedan Mitt Romney, Newt Gingrich,
Rick Santorum y Ron Paul, como potenciales adversarios de Barack Obama en las
próximas elecciones. Analicemos la razón
del retiro de Perry y conozcamos más a quien le está ofreciendo su apoyo: Newt
Gingrich, actualmente segundo lugar en las encuestas republicanas.
A
pesar de que tuvo sus momentos de gloria, Rick Perry expresó varias frases
desafortunadas y tuvo un desempeño pobre en los debates. Por ejemplo, dijo que
él consideraría enviar tropas a México para pelear contra los narcotraficantes.
Ni en México, ni en su propio país fue bien vista tal declaración. En otra
ocasión, durante un debate, Perry mencionó que él eliminaría tres departamentos
gubernamentales, pero no fue capaz más que de mencionar a dos de ellos. ¡Olvidó
al tercero! Una vez mencionó que la edad mínima para votar en Estados Unidos es
de 21 años, cuando en realidad es de 18. Y esto sólo por mencionar algunos
ejemplos.
Quizás
en México seamos capaces de perdonar la falta de conocimiento o la falta de
habilidad para debatir en los aspirantes presidenciales, pero me temo que en
Estados Unidos, a Rick Perry le costó su carrera política. Al caer al quinto
lugar en las encuestas (de cinco aspirantes que quedaban) declaró: “Estoy
suspendiendo mi campaña y respaldando a Newt Gingrich.” Dijo que Gingrich era
un visionario conservador que puede transformar al país, aunque añadió: “Newt
no es perfecto, pero ¿quién entre nosotros lo es?”
Seguramente
sorprendió a más de uno al interponer el detalle de la perfección, o mejor
dicho, de la no perfección, pero sin duda él sabe que Gingrich tiene cola que
le pisen y que le puede costar la nominación republicana. ¿Por qué eligió
respaldar a Gingrich?
Ciertamente
iba a elegir a uno de los punteros y su filosofía conservadora se acerca más a
la de Gingrich, que a la de Romney. Las encuestas más recientes indican que
Gingrich ha acortado distancia al líder, pero aún está 10 puntos porcentuales
debajo de él. De hecho, si llegara a derrotar primero a Romney y luego a Obama,
el triunfo de Gingrich representaría uno de los regresos más sorprendentes en
la historia de la política estadounidense.
Gingrich
es un ex profesor universitario con doctorado en historia que llegó al Congreso
por primera vez en 1978 como representante de Georgia. Avanzó en su carrera
política y se convirtió en vocero del Congreso en los noventas. Su nombre se
hizo conocido por haber manejado la polémica de Bill Clinton y Mónica Lewinsky.
Además siempre fue muy agresivo en contra de los demócratas. Sin embargo las
derrotas del partido republicano lo hicieron renunciar y dejar su sitio como
vocero en el Congreso.
Gingrich
supo mantenerse cerca de las noticias, escribiendo libros y aprovechando
cualquier exposición en los medios, siempre dispuesto a criticar las
actividades de los demócratas. Al iniciar la contienda por la nominación, él se
apuntó dispuesto a finalizar su carrera política compitiendo por “la grande”.
Pero
su postura como republicano de cepa se ve minada por su pasado personal. Tiene
dos divorcios y tres matrimonios en su haber. Lo escandaloso es que tenía
relaciones extramaritales con la que se convirtió en su tercera esposa mientras
aún estaba casado con su segunda. Esta además denunció que Gingrich le había
solicitado tener un matrimonio “abierto,” a lo que ella se negó. Y esto ocurría
mientras él buscaba enjuiciar a Clinton por su desliz con Lewinsky. Muchos de
los votantes evangélicos le dan la espalda por este hecho y en los estados
sureños, el voto evangélico pesa mucho.
Gingrich
se defiende alegando que reconoce que tuvo errores en el pasado, pero que ya es
una persona de 68 años, un abuelo. Buscando que la gente no le impute su
infidelidad a estas alturas. Algo con lo que no debe contar, porque sus
contendientes buscarán echar leña al fuego de sus pasiones pasadas. La guerra
sucia en la política busca errores aún en el pasado más remoto, así que esperen
más declaraciones de la ex esposa de Gingrich.
¿Qué
posibilidades tiene Gingrich de vencer a Romney? Al momento, con todo y el
apoyo de Perry, no se ven muy prometedoras, pero siempre pueden presentarse
sorpresas.
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