La Noticia:
Egipto será
gobernado por un miembro del grupo islamista fundamentalista Hermandad
Musulmana, una pausa en las seis décadas de gobierno militar… (reforma.com)
Comentario:
Egipto,
con un gobierno de corte militar, había sido hasta el momento un elemento de
equilibrio en la delicada paz del Medio Oriente. Algunos analistas temen que esta
elección pueda alterar ese equilibrio y que las relaciones de Egipto con Israel
y los Estados Unidos tomen un giro insospechado. Repasemos quién es el nuevo
presidente de Egipto, Mohamed Morsi, cuál es su relación con la Hermandad
Musulmana y cuáles son los retos de su nuevo cargo.
Desde
que Hosni Mubarak fue destituido, muchos de los vecinos de los egipcios han seguido
de cerca cómo es que la Hermandad Musulmana logró hacerse del poder. El que un
musulmán radical ocupe ahora la presidencia, es algo que los israelíes toman
con cautela. Para nadie es un secreto que la Hermandad Musulmana tiene un odio
declarado contra Israel. Si bien Mohamed Morsi, un ingeniero educado en los
Estados Unidos, renunció a la Hermandad para poder acceder a la presidencia,
fue un militante activo de la misma prácticamente toda su vida, por lo que es
incuestionable pensar que comparte sus ideales.
La
Hermandad Musulmana siempre se ha opuesto a la paz establecida entre Egipto e
Israel y si de momento la respeta, es solo para no verse ante los electores y
ante los militares que controlan el gobierno en forma interina, como un grupo
extremista. Incluso declararon, para tranquilidad de los estadounidenses,
quienes forjaron el famoso acuerdo de paz entre Israel y Egipto en Campo David
hace 30 años, que respetarán dicho acuerdo. Hay quienes creen que lo expresaron
sólo por conveniencia y que difícilmente Morsi será capaz de estrechar la mano
de su contraparte israelí.
En
Israel han tomado la noticia de la elección de Morsi con calma y diplomacia,
pero seguramente tendrán la atención puesta en los movimientos de su vecino.
Mientras tanto en Palestina, han habido manifestaciones de júbilo por lo que
interpretan como el resurgimiento de un aliado antisemita, que estaba dormido,
en la zona. De hecho, el grupo palestino Hamas, enemigo jurado de Israel, tuvo
nexos en su pasado con la Hermandad Musulmana.
Sin
embargo, es quizás pronto para observar cómo se modifica la relación
Israel-Egipto. De momento la política exterior de Egipto está en las manos de
la junta militar y Mohamed Morsi tiene otras prioridades antes de meterse de
lleno a la relación con Israel. Los retos que enfrenta el nuevo gobierno son
varios. Antes que nada está la reconciliación nacional. Morsi ganó las
elecciones por un margen muy pequeño y eso implica que se deben construir
puentes hacia aquellos que votaron contra él. Un analista político declaró:
“nadie puede gobernar un país sabiendo que la mitad del mismo no está con él.”
Recordemos si no, el primer año del gobierno de Felipe Calderón en México.
Morsi
además debe establecer claramente que la Hermandad Musulmana no lo controla,
sino que es el presidente de todos los egipcios. Sus creencias religiosas
deberán ser parte de su vida privada, no pública.
Otro
punto importante a atender es la relación con la junta militar. En el tiempo
que no hubo presidente, la junta militar modificó la constitución para reducir
los poderes del presidente en lo relativo a los asuntos militares. Al punto de
que Morsi podría declarar una guerra, sólo si la junta militar lo aprueba. Esa
independencia de los militares, quienes controlan además su propio presupuesto,
es una traba si se llegara a presentar un conflicto armado en la región.
En
lo cotidiano, Morsi enfrenta problemas
con la seguridad y la economía. La seguridad ha ido decreciendo desde la primavera
árabe, en tanto que los homicidios, secuestros, hurto de autos y posesión de
armas, se han vuelto críticos. Aunado a ello, el deterioro de la economía ha
provocado que más del 40% de los egipcios vivan por debajo de la línea de la
pobreza. Luego de la revolución que destronó a Mubarak, muchos inversionistas
se han retirado del país, muchas fábricas han cerrado y muchas huelgas han
causado que la economía requiera de terapia intensiva.
En
pocas palabras, Mohamed Morsi tiene mucha tarea antes de preocuparse siquiera
por establecer una postura frente a su vecino Israel. Pero es innegable que se
alteró el statu quo de la región con su nombramiento. Lo peor que podríamos
hacer es ignorar lo que ocurra en Egipto. Estaremos al tanto.
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