jueves, 18 de julio de 2013

Gana Islamista Morsi Presidencia Egipcia

La Noticia:
Egipto será gobernado por un miembro del grupo islamista fundamentalista Hermandad Musulmana, una pausa en las seis décadas de gobierno militar… (reforma.com)

Comentario:
Egipto, con un gobierno de corte militar, había sido hasta el momento un elemento de equilibrio en la delicada paz del Medio Oriente. Algunos analistas temen que esta elección pueda alterar ese equilibrio y que las relaciones de Egipto con Israel y los Estados Unidos tomen un giro insospechado. Repasemos quién es el nuevo presidente de Egipto, Mohamed Morsi, cuál es su relación con la Hermandad Musulmana y cuáles son los retos de su nuevo cargo.

Desde que Hosni Mubarak fue destituido, muchos de los vecinos de los egipcios han seguido de cerca cómo es que la Hermandad Musulmana logró hacerse del poder. El que un musulmán radical ocupe ahora la presidencia, es algo que los israelíes toman con cautela. Para nadie es un secreto que la Hermandad Musulmana tiene un odio declarado contra Israel. Si bien Mohamed Morsi, un ingeniero educado en los Estados Unidos, renunció a la Hermandad para poder acceder a la presidencia, fue un militante activo de la misma prácticamente toda su vida, por lo que es incuestionable pensar que comparte sus ideales.

La Hermandad Musulmana siempre se ha opuesto a la paz establecida entre Egipto e Israel y si de momento la respeta, es solo para no verse ante los electores y ante los militares que controlan el gobierno en forma interina, como un grupo extremista. Incluso declararon, para tranquilidad de los estadounidenses, quienes forjaron el famoso acuerdo de paz entre Israel y Egipto en Campo David hace 30 años, que respetarán dicho acuerdo. Hay quienes creen que lo expresaron sólo por conveniencia y que difícilmente Morsi será capaz de estrechar la mano de su contraparte israelí.

En Israel han tomado la noticia de la elección de Morsi con calma y diplomacia, pero seguramente tendrán la atención puesta en los movimientos de su vecino. Mientras tanto en Palestina, han habido manifestaciones de júbilo por lo que interpretan como el resurgimiento de un aliado antisemita, que estaba dormido, en la zona. De hecho, el grupo palestino Hamas, enemigo jurado de Israel, tuvo nexos en su pasado con la Hermandad Musulmana.

Sin embargo, es quizás pronto para observar cómo se modifica la relación Israel-Egipto. De momento la política exterior de Egipto está en las manos de la junta militar y Mohamed Morsi tiene otras prioridades antes de meterse de lleno a la relación con Israel. Los retos que enfrenta el nuevo gobierno son varios. Antes que nada está la reconciliación nacional. Morsi ganó las elecciones por un margen muy pequeño y eso implica que se deben construir puentes hacia aquellos que votaron contra él. Un analista político declaró: “nadie puede gobernar un país sabiendo que la mitad del mismo no está con él.” Recordemos si no, el primer año del gobierno de Felipe Calderón en México.

Morsi además debe establecer claramente que la Hermandad Musulmana no lo controla, sino que es el presidente de todos los egipcios. Sus creencias religiosas deberán ser parte de su vida privada, no pública.

Otro punto importante a atender es la relación con la junta militar. En el tiempo que no hubo presidente, la junta militar modificó la constitución para reducir los poderes del presidente en lo relativo a los asuntos militares. Al punto de que Morsi podría declarar una guerra, sólo si la junta militar lo aprueba. Esa independencia de los militares, quienes controlan además su propio presupuesto, es una traba si se llegara a presentar un conflicto armado en la región.

En lo cotidiano,  Morsi enfrenta problemas con la seguridad y la economía. La seguridad ha ido decreciendo desde la primavera árabe, en tanto que los homicidios, secuestros, hurto de autos y posesión de armas, se han vuelto críticos. Aunado a ello, el deterioro de la economía ha provocado que más del 40% de los egipcios vivan por debajo de la línea de la pobreza. Luego de la revolución que destronó a Mubarak, muchos inversionistas se han retirado del país, muchas fábricas han cerrado y muchas huelgas han causado que la economía requiera de terapia intensiva.

En pocas palabras, Mohamed Morsi tiene mucha tarea antes de preocuparse siquiera por establecer una postura frente a su vecino Israel. Pero es innegable que se alteró el statu quo de la región con su nombramiento. Lo peor que podríamos hacer es ignorar lo que ocurra en Egipto. Estaremos al tanto.


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