viernes, 19 de julio de 2013

Reclaman en América Latina a Estados Unidos por Espionaje

La Noticia:
Países latinoamericanos pidieron explicaciones a Estados Unidos sobre las revelaciones del diario brasileño O Globo de que los ciudadanos de la región han sido objeto de espionaje por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA por sus siglas en inglés)… (reforma.com)

Comentario:
Edward Snowden, un antiguo colaborador para la CIA, desató una polémica alrededor del tema del espionaje. Snowden abandonó los Estados Unidos luego de filtrar información a la prensa acerca de la vigilancia telefónica y por Internet que estaba (o está) efectuando la agencia de inteligencia americana. Snowden está prófugo de la justicia estadounidense y se cree se encuentra refugiado en el aeropuerto de Moscú. Si bien no se sabe qué será de él (ya varios países le han ofrecido refugio), lo interesante es el tema que despertó.

Se supone que el espionaje surgió para estar al tanto de lo que los enemigos de un país estaban tramando. Sin embargo, en este caso, Estados Unidos ha estado espiando a todos, incluyendo sus aliados más cercanos: la Unión Europea, Brasil, Colombia, México. ¿Es válido espiar a los aliados? Otro aspecto interesante son los mecanismos que se usan hoy en día para espiar: teléfono, redes sociales, correo electrónico, video. Lo que abre otra interrogante: ¿qué tan expuestos estamos a ser observados?

Comencemos por el primer punto: ¿se vale espiar a los amigos? Las declaraciones de quien defienden el sistema de espionaje, es que por razones de seguridad, especialmente debido a los atentados terroristas, las potenciales amenazas pueden surgir incluso desde o a través de los países aliados. En ese razonamiento va implícito el que Estados Unidos no confía en que por ejemplo Francia va a rastrear posibles amenazas y va a lograr desmantelar células terroristas, por lo que deben desplegar sus propias antenas. Por supuesto que la mayoría de los países, al enterarse del espionaje, se sintieron ofendidos. Incluso México, a quien no le vendría nada mal un poco de ayuda de inteligencia en contra de los cárteles del narcotráfico.

Lo países son orgullosos y seguramente Estados Unidos terminará por disculparse y declarar que no volverá a inmiscuirse en la privacidad de empresas y ciudadanos de países aliados. Se supone, al menos es lo que se ha establecido, que Estados Unidos no ha invadido la privacidad de sus propios ciudadanos. Pero la privacidad debería ser una prerrogativa universal, así que los Estados Unidos hacen mal en discriminar.

El segundo punto interesante de la noticia, es la factibilidad de espiar al mundo entero. Por ejemplo, se dice que tan sólo de Gran Bretaña se producen más de 600 millones de correos electrónicos al día. Por supuesto que la vigilancia humana es imposible y sólo programas sofisticados de software pueden rastrear algunos términos relevantes. En ese sentido, si usted quiere estar en el radar de la NSA, use en sus comunicados palabras como “bomba," “atentado," “terrorista," etc. Aunque la verdad no creo que si alguien está planeando un ataque al Pentágono, utilice dichos términos, sino que usaría códigos. ¿Qué tal: “el pastel ya está listo, mañana es la fecha pactada para la fiesta”? En serio, ¿qué tan factible es descubrir un plan terrorista analizando millones de correos electrónicos?

El ciudadano de hoy está por demás expuesto a la posibilidad de ser observado. Quien no usa Facebook, usa Twitter, o Google, hotmail, gmail, Yahoo, etc. Cualquier actividad a través de Internet deja un rastro. Quien deseara evitarlo totalmente tendría que regresar al papel y a la máquina de escribir. Y aún así, los celulares son rastreables y las conversaciones potencialmente pueden ser escuchadas.

Pero sería un poco paranoico inmovilizarnos por la posibilidad de que alguien en la NSA esté leyendo que le decimos "cuchi-cuchi" a nuestra pareja. El volumen de información nos vuelve anónimos y a menos que nuestro apellido sea "Peña Nieto," o "López Obrador," nadie nos vigilará.

El espionaje entonces, además de ser desagradable por ser una invasión a la privacidad, parece potencialmente ineficiente. Estados Unidos bien se podría ahorrar ese presupuesto e invertirlo en mejorar sus relaciones internacionales, deterioradas más por esta reciente filtración de Snowden.


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