La Noticia:
La falta de consenso político en Grecia ha puesto al país y a
toda Europa en vilo, e incluso se preparan para lo peor… (reforma.com)
Comentario:
Ha
transcurrido prácticamente un año desde que inició la crisis en Grecia. Hace un
año se consideró que era una bomba de tiempo y a la fecha no han logrado
desactivarla y cada vez la situación es más desesperada y al parecer los
líderes europeos ya están en una postura de que lo mejor es que ya explote
haciendo el menor de los daños posibles. Exploraremos en este artículo las
siguientes preguntas: ¿cuál es la situación actual de Grecia? ¿Por qué está en
problemas para comenzar? ¿Qué se ha hecho para ayudarla? Y, por supuesto, ¿qué
se espera para el futuro?
Comencemos
por la situación actual. Grecia ha recibido apoyos financieros de la Unión
Europea a cambio de que se implementen medidas de austeridad en el país. Lo
cual parece razonable: “te presto, pero gasta menos.” Para los griegos, sin
embargo, gastar menos es apretarse el cinturón, es tener menores (de por sí son
pocas) oportunidades de empleo, es reducir el estándar de vida… Y no todos
están de acuerdo. Hubo elecciones el 6 de mayo pasado donde los triunfadores
fueron los partidos que se oponen a la austeridad. Como consecuencia, el
gobierno no pudo establecer alianzas para implementar las medidas que le exige
la Unión Europea y tuvo que entrar al relevo un gobierno interino cuya única
misión es convocar nuevas elecciones para junio.
Considerando
el resultado de mayo y las encuestas, se pronostica que el principal partido
anti-austeridad será el ganador. Si es así, la Unión Europea dejará de apoyar
financieramente a Grecia y muy probablemente ésta saldrá de la Unión. Escenario
que se antoja costoso para toda Europa porque Grecia suspendería pagos de su
deuda a los países europeos. Hasta hace poco tiempo, el que Grecia saliera de
la Unión era algo impensable, ahora cada vez más los políticos y economistas
europeos contemplan la alternativa como factible.
¿Cómo
llegó Grecia a esta situación? Gastando más allá de sus posibilidades. Incluso
antes de pertenecer a la Unión Europea, Grecia ya tenía un déficit público
considerable y sobornó a Goldman Sachs
para que le diera calificación favorable ante los auditores de la Unión. Una
vez aceptados, el turismo y la adopción del euro llenaron de optimismo al país
y continuaron gastando en forma desmedida. Por ejemplo los salarios del sector
público aumentaron 50% entre 1999 y 2007, mucho más que cualquier otro país de
la Eurozona. Recordemos también que durante las Olimpiadas del 2004 no se
reparó en gastos. Aunado al gasto del gobierno, existió una gran evasión de
impuestos que provocaron que el déficit público saliera de control. Para
rematar la crisis financiera mundial la tomó desprevenida y la deuda se disparó
al punto de que no fue capaz ni de cubrir los intereses.
Igual
que un padre de familia que tiene más egresos que ingresos y que utiliza la
tarjeta de crédito para compensar. Llega un punto en el que los intereses de la
deuda superan su capacidad de pago. Eso le ocurrió a Grecia.
¿Tuvo
ayuda Grecia? Sí. En mayo del 2010 la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario
Internacional (FMI) le dieron 110 mil millones de euros para que el gobierno
pagara parte de sus deudas. Pero no fue suficiente y otro paquete de ayuda por
130 mil millones de euros fue acordado a principios de 2012. Tales cantidades
le dieron derecho a la Unión Europea y al FMI exigir medidas económicas de
austeridad. En principio fueron implementadas, pero esto condujo a una fuerte
recesión en Grecia. Tan solo en los primeros tres meses del 2012, la economía
decreció 6.2%. Sin crecimiento económico, se percibe difícil que Grecia pueda
generar suficientes ingresos para saldar sus deudas.
Tales
números hicieron que apareciera una corriente de pensamiento anti-austeridad,
la cual pretende renegociar la deuda con la UE y el FMI. Sin embargo, Ángela
Merkel, canciller alemana y líder del paquete pro-ayuda, dice que los términos
no son negociables.
¿Qué
podemos esperar? Si en las elecciones de junio ganan los que se oponen a las
medidas de austeridad, buscarán renegociar la deuda, seguramente sin éxito y
Grecia se verá precisada a abandonar el euro. Grecia adoptaría su antigua
moneda el dracma, pero se anticipa que se devaluaría de inmediato generando
incertidumbre en la economía griega.
De
hecho, en anticipación a este escenario, muchos griegos han retirado euros de
sus cuentas bancarias para evitar que les sean convertidos a dracmas. El
problema es que los bancos tienen una capacidad limitada y pueden caer en
quiebra.
Si
en las elecciones de junio ganan los que buscan continuar con las medidas de
austeridad por drásticas que sean, con tal de continuar con el apoyo de la UE,
se prevé que en unos cinco años se empiece a ver la recuperación de la
economía. Pero para muchos habitantes, cinco años es demasiado y podría haber
descontentos públicos.
¿El
pronóstico? Cada vez parece más probable que Grecia abandone al euro y lo que
está en duda es si su salida pueda ser ordenada para evitar contagios con otros
países europeos.
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