La Noticia:
El embajador
sirio Nawaf al-Fares es el primer funcionario no militar en renunciar a las
filas de Assad…
(reforma.com)
Comentario:
¿Será esto el principio del fin del
régimen sirio de Bashar al-Assad? Algunos analistas lo ven como el inicio de
una serie de renuncias en cascada. Otros lo ven como un gesto personal sin
mayores repercusiones. Lo cierto es que la situación en Siria no puede
mantenerse por mucho más tiempo en la misma situación. Algo tiene que ocurrir
que altere los ataques inmisericordes de las fuerzas gubernamentales sobre los
reductos rebeldes.
Avancemos un capítulo más en la
sangrienta historia que Siria está escribiendo. ¿Por qué es importante la
renuncia de al-Fares? ¿Qué otras deserciones han habido? ¿Cuál es la situación
actual en Siria y cuáles los escenarios probables? Son las preguntas que
analizaremos en esta ocasión.
Comencemos por resumir lo que ha pasado
hasta el momento. A raíz de la famosa “primavera árabe”, que provocó el cambio
de régimen en Egipto y Libia, surgieron también manifestaciones en contra del
poder concentrado en la familia al-Assad en Siria. El actual presidente Bashar
al-Assad primero indicó que estaba dispuesto a dejar el poder, pero luego cambió
de opinión y comenzó a reprimir con violencia a los manifestantes. Estos,
pronto cambiaron las marchas pacíficas en movimiento guerrillero y exigieron la
inmediata salida de al-Assad. A pesar de las cuantiosas víctimas, muchas de
ellas civiles, y de la condenación internacional, Bashar al-Assad se resistió a
renunciar y comenzó a acorralar a la resistencia armada en unas cuantas
ciudades.
Más de un año después de iniciado el
movimiento guerrillero, el gobierno se encuentra fuerte, con un número menor de
bajas militares que han cambiado de bando. Quizás un solo caso ha llamado la
atención: el del general Manaf Tlas. Él era un militar cercano a Bashar
al-Assad e hijo de un importante militar en regímenes anteriores. Tlas, quien
parecer estar residiendo en Francia, intentó acercarse a los rebeldes y
entablar un diálogo con ellos. Cuando su estrategia estuvo claramente en
oposición a la oficial de “no negociación con rebeldes,” Tlas fue relegado de
su cargo y encuartelado en Damasco. Poco después salió del país. Si bien pudo
haber sido un golpe fuerte al régimen, su abandono del país no tuvo tanto
impacto porque se mantuvo callado. No hizo llamados a apoyar la resistencia o a
que otros militares lo siguieran. Se rumora que está pensando en regresar a
Siria y hacer contacto con los rebeldes, pero todo ha sido muy discreto.
A diferencia de Nawaf al-Fares, quien ha
declarado abiertamente que está del lado de la resistencia y está haciendo un
llamado público para que más funcionarios y militares lo imiten. En un video
difundido por Al-Jazeera dijo: “Anuncio que me uno, desde este momento, a la
revolución del pueblo sirio (...) Le pido a los miembros del Ejército que se
unan a la revolución y defiendan al país y sus ciudadanos…”
El embajador Nawaf al-Fares quien fue
miembro del gobierno del fallecido Hafez al-Assad, padre del actual líder
Bashar, nació en Deir al-Zor, un pueblo cercano a la frontera con Irak. Este
pueblo tiene básicamente población islámica suní y está siendo atacado por las
fuerzas federales. Es quizás por ello que al-Fares tomó la decisión de
desertar, al ver la guerra tan cerca de su pueblo natal.
El impacto de estas dos deserciones
tendrá mucho que ver en cómo son interpretadas por el resto de los funcionarios
y militares de alto rango. Por un lado puede considerarse como el inicio de una
falta de apoyo generalizada a la perspectiva de al-Assad, en cuyo caso
podríamos ver una cascada de renuncias en los próximos días, lo que
inevitablemente constituiría el fin del régimen de al-Assad. Pero por otro
lado, se podría considerar que tanto Manaf Tlas, como Nawaf al-Fares han
desertado por pertenecer a la minoría suní que hoy se encuentra contra las
cuerdas en algunos poblados de Siria. De interpretarse de esta última manera,
el escenario no pinta bien para los rebeldes quienes deberán buscar apoyo
externo.
Las Naciones Unidas tienen interés en
acabar con el conflicto en Siria, pero desafortunadamente el Consejo de
Seguridad no ha sido capaz de ponerse de acuerdo en la implementación de
medidas militares, por lo que los rebeldes deberán resistir un tiempo
adicional. Así que el escenario de ayuda externa, no parece muy próximo que
digamos.
En resumen son tres los escenarios
probables en Siria: 1) Deserciones en masa de funcionarios y militares para el apoyo
de la revolución, siguiendo el ejemplo de Tlas y al-Fares. 2) Toma por el
gobierno de las bases rebeldes, aunque sin duda eventualmente proliferaría la
resistencia porque parece ser un cáncer ya muy arraigado. 3) Apoyo externo a
los rebeldes por parte de las Naciones Unidas. Sólo en uno de dichos
escenarios, el segundo, el gobierno de al-Assad prevalece, si bien queda claro
que ya no habrá tranquilidad mientras él esté en el poder y que tarde o
temprano tendrá que renunciar.
Al parecer los días de al-Assad en el
poder están contados, sólo falta saber cómo será el desenlace.
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