jueves, 18 de julio de 2013

Deserta Embajador Sirio en Irak

La Noticia:
El embajador sirio Nawaf al-Fares es el primer funcionario no militar en renunciar a las filas de Assad… (reforma.com)

Comentario:
¿Será esto el principio del fin del régimen sirio de Bashar al-Assad? Algunos analistas lo ven como el inicio de una serie de renuncias en cascada. Otros lo ven como un gesto personal sin mayores repercusiones. Lo cierto es que la situación en Siria no puede mantenerse por mucho más tiempo en la misma situación. Algo tiene que ocurrir que altere los ataques inmisericordes de las fuerzas gubernamentales sobre los reductos rebeldes.

Avancemos un capítulo más en la sangrienta historia que Siria está escribiendo. ¿Por qué es importante la renuncia de al-Fares? ¿Qué otras deserciones han habido? ¿Cuál es la situación actual en Siria y cuáles los escenarios probables? Son las preguntas que analizaremos en esta ocasión.

Comencemos por resumir lo que ha pasado hasta el momento. A raíz de la famosa “primavera árabe”, que provocó el cambio de régimen en Egipto y Libia, surgieron también manifestaciones en contra del poder concentrado en la familia al-Assad en Siria. El actual presidente Bashar al-Assad primero indicó que estaba dispuesto a dejar el poder, pero luego cambió de opinión y comenzó a reprimir con violencia a los manifestantes. Estos, pronto cambiaron las marchas pacíficas en movimiento guerrillero y exigieron la inmediata salida de al-Assad. A pesar de las cuantiosas víctimas, muchas de ellas civiles, y de la condenación internacional, Bashar al-Assad se resistió a renunciar y comenzó a acorralar a la resistencia armada en unas cuantas ciudades.

Más de un año después de iniciado el movimiento guerrillero, el gobierno se encuentra fuerte, con un número menor de bajas militares que han cambiado de bando. Quizás un solo caso ha llamado la atención: el del general Manaf Tlas. Él era un militar cercano a Bashar al-Assad e hijo de un importante militar en regímenes anteriores. Tlas, quien parecer estar residiendo en Francia, intentó acercarse a los rebeldes y entablar un diálogo con ellos. Cuando su estrategia estuvo claramente en oposición a la oficial de “no negociación con rebeldes,” Tlas fue relegado de su cargo y encuartelado en Damasco. Poco después salió del país. Si bien pudo haber sido un golpe fuerte al régimen, su abandono del país no tuvo tanto impacto porque se mantuvo callado. No hizo llamados a apoyar la resistencia o a que otros militares lo siguieran. Se rumora que está pensando en regresar a Siria y hacer contacto con los rebeldes, pero todo ha sido muy discreto.

A diferencia de Nawaf al-Fares, quien ha declarado abiertamente que está del lado de la resistencia y está haciendo un llamado público para que más funcionarios y militares lo imiten. En un video difundido por Al-Jazeera dijo: “Anuncio que me uno, desde este momento, a la revolución del pueblo sirio (...) Le pido a los miembros del Ejército que se unan a la revolución y defiendan al país y sus ciudadanos…”

El embajador Nawaf al-Fares quien fue miembro del gobierno del fallecido Hafez al-Assad, padre del actual líder Bashar, nació en Deir al-Zor, un pueblo cercano a la frontera con Irak. Este pueblo tiene básicamente población islámica suní y está siendo atacado por las fuerzas federales. Es quizás por ello que al-Fares tomó la decisión de desertar, al ver la guerra tan cerca de su pueblo natal.

El impacto de estas dos deserciones tendrá mucho que ver en cómo son interpretadas por el resto de los funcionarios y militares de alto rango. Por un lado puede considerarse como el inicio de una falta de apoyo generalizada a la perspectiva de al-Assad, en cuyo caso podríamos ver una cascada de renuncias en los próximos días, lo que inevitablemente constituiría el fin del régimen de al-Assad. Pero por otro lado, se podría considerar que tanto Manaf Tlas, como Nawaf al-Fares han desertado por pertenecer a la minoría suní que hoy se encuentra contra las cuerdas en algunos poblados de Siria. De interpretarse de esta última manera, el escenario no pinta bien para los rebeldes quienes deberán buscar apoyo externo.

Las Naciones Unidas tienen interés en acabar con el conflicto en Siria, pero desafortunadamente el Consejo de Seguridad no ha sido capaz de ponerse de acuerdo en la implementación de medidas militares, por lo que los rebeldes deberán resistir un tiempo adicional. Así que el escenario de ayuda externa, no parece muy próximo que digamos.

En resumen son tres los escenarios probables en Siria: 1) Deserciones en masa de funcionarios y militares para el apoyo de la revolución, siguiendo el ejemplo de Tlas y al-Fares. 2) Toma por el gobierno de las bases rebeldes, aunque sin duda eventualmente proliferaría la resistencia porque parece ser un cáncer ya muy arraigado. 3) Apoyo externo a los rebeldes por parte de las Naciones Unidas. Sólo en uno de dichos escenarios, el segundo, el gobierno de al-Assad prevalece, si bien queda claro que ya no habrá tranquilidad mientras él esté en el poder y que tarde o temprano tendrá que renunciar.

Al parecer los días de al-Assad en el poder están contados, sólo falta saber cómo será el desenlace.


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