La Noticia:
Víctimas de la guerra civil y el Gobierno de Sierra Leona
celebraron el miércoles la condena a 50 años de cárcel dictada contra el ex
Presidente de Liberia Charles Taylor…
(reforma.com)
Comentario:
Este
es un caso interesante en que la justicia tardó varios años. El juicio, sin
contar apelación, duró 5 años y la parte importante, el dictamen de la
sentencia, se acaba de dar a conocer. ¿Cómo fue el juicio? ¿Cuál fue la
cronología de hechos? ¿Quién es Charles Taylor? Estas son las preguntas que
trataremos de responder para entender porque atrajo este juicio la atención
mundial.
Básicamente
se acusó a Charles Taylor de ayudar a un grupo guerrillero rebelde al gobierno
de Sierra Leona en la guerra civil de 1991 a 2002, el Frente Unido
Revolucionario (FUR). Parece algo alejado en tiempo en un país pequeño de
África, pero descubriremos que el juicio fue especial. Primeramente porque
Charles Taylor era presidente de Liberia en aquel entonces y la acusación fue
por apoyar a rebeldes en un país vecino, el cual hace frontera con Liberia.
Estamos hablando entonces de interferir con los asuntos de otro país, algo que
ningún mandatario tiene permitido. Por si no fuera suficiente, el grupo rebelde
que fue apoyado, el FUR, cometió atrocidades en contra de la población civil en
Sierra Leona.
Se
dice que los rebeldes cortaban manos (¡las dos!) a algunas de sus víctimas, a
otros les cercenaban las piernas, e incluso abrían a mujeres embarazadas para
dilucidar apuestas sobre si el feto era hombre o mujer. En pocas palabras,
crímenes en contra de la humanidad. No se puede apoyar a un grupo así, sin
importar su filiación política o qué tan importante es derrocar a cierto
gobernante. Charles Taylor los apoyó con armas y así colaboró en los
terroríficos actos. Ciertamente no los cometió él directamente, pero el jurado
decretó que era culpable de once cargos y lo sentenció a cincuenta años de
prisión.
Taylor
tiene ahora 64 años, así que para todo término práctico, se trata de cadena
perpetua. Aun así, la fiscalía sintió que la sentencia fue leve, pues esperaban
80 años. Ciertamente Taylor no abandonará con vida la cárcel, pero el número de
años de condena es representativo de la seriedad de las acusaciones. Los jueces
dijeron que no dieron más de 50 años porque Taylor no participó personalmente
en los hechos, sino sólo los apoyó.
¿Cómo
llegó Taylor a la presidencia de Liberia? Taylor nació en 1948 en una familia americano-liberiana.
Incluso tuvo la oportunidad de ir a Estados Unidos a estudiar. Regresó a
Liberia cuando Samuel Doe efectuó un golpe de estado y tomó el poder en
Liberia. Taylor se vio involucrado en el nuevo gobierno al frente de una
agencia que tenía acceso al control del presupuesto. Al parecer ahí sintió las
tentaciones de la corrupción y fue acusado de malversación de fondos por un
monto de hasta un millón de dólares. Él negó los cargos y huyó a los Estados
Unidos, pero no pudo esconderse eficazmente y fue capturado y colocado en
prisión.
Iba
a ser extraditado a Liberia, pero la versión oficial es que escapó de la cárcel
cercenando barrotes de su prisión. Existe una versión extraoficial, según la
cual, fueron los Estados Unidos, cansados de la incompetencia del presidente
liberiano Samuel Doe, quienes liberaron a Taylor a condición de que iniciara
una revuelta en su país natal para derrocar a Doe. Esta segunda versión tiene
su mérito si consideramos que Taylor reapareció en Liberia al frente de un
grupo rebelde en 1989.
Dos
años después apareció la rebelión del FUR en Sierra Leona y no podemos sino
conjeturar que Taylor se sintió ligado a este movimiento paralelo al suyo en el
país vecino. En 1995 se alcanzó la paz en Liberia y Taylor fue electo
presidente dos años después en votaciones que parecieron justas. Fue su mejor
momento. También fue en este tiempo cuando al parecer apoyó al grupo rebelde de
Sierra Leona, la causa de su condena actual.
Como
presidente no duró mucho tiempo ya que en el año 2003 hubo un golpe de estado
que lo obligó a huir a Nigeria como exiliado político. En el 2006 una nueva
presidenta que le dio un toque de tranquilidad a Liberia, buscó extraditar a
Taylor, ya con cargos de crímenes contra la humanidad. Taylor intentó un escape
al estilo de las películas, persecución de autos incluida, pero fue capturado
en la frontera con Camerún y enviado a Liberia. Un año después inició su juicio
en La Haya en Holanda debido a que se temía que si el juicio se realizaba en
Liberia, hubiera podido incitar a la inestabilidad. Así se convirtió en la
primera personalidad de estado en ser juzgada en Holanda desde los crímenes
nazi de la Segunda Guerra Mundial.
Con
la sentencia de cincuenta años se da por concluido (no parece ser que una
apelación vaya a fructificar) uno de los capítulos más vergonzosos del oeste
africano. Taylor, que le gustó vivir en el centro de la escena, fallecerá olvidado
en una cárcel londinense y sólo podemos esperar que su juicio sea una lección
para todas aquellas cabezas de estado que sientan tentación de interferir en
los asuntos internos de un país que no es el suyo.
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