La
Noticia:
Un
cuerpo constitucional en Irán ha decretado que las mujeres no pueden competir
en las próximas elecciones presidenciales…
(bbc.co.uk)
Comentario:
No son las mujeres quienes se lo están
perdiendo, sino es Irán quien está perdiendo la posibilidad de tener acceso a
la fuente importante e indiscutible de talento que existe en muchas mujeres.
¿Cómo funcionan las elecciones en Irán? ¿Quién está vetando a las mujeres el
acceso a la presidencia? Conozcamos un poco más de este país que en pleno Siglo
XXI es capaz de discriminar al género femenino.
Ciertamente en la religión musulmana las
mujeres juegan un papel secundario en una sociedad regida por y para los
hombres. Pero ha habido antecedentes de mujeres ocupando posiciones de
liderazgo en países musulmanes. Benazir Bhutto de Pakistán, fue la primera
mujer seleccionada como Primer Ministro de un país musulmán. Si bien ella
terminó siendo asesinada cuando buscaba una tercera elección, ella lideraba las
preferencias electorales cuando ocurrió su deceso. La gente parecía preferirla
por sobre los candidatos varones. Y otros países musulmanes, entre ellos
Indonesia, Bangladesh y Turquía, han nombrado a mujeres como sus líderes. Así
que ¿por qué las menosprecia Irán?
La respuesta fundamental, es que Irán no
se rige políticamente por un sistema de partidos, sino que tiene instituciones
que toman decisiones por consenso de unos cuantos. Revisemos a los actores políticos
de Irán.
En Irán, un país de aproximadamente 65
millones de personas, votan más de 46 millones. Básicamente los mayores de 18
años, siendo el 50% del electorado menor de 30 años. Los votantes deben elegir
entre un pequeño número de candidatos seleccionado por el Consejo Guardián. En
principio, cualquier ciudadano iraní puede registrarse para competir por la
presidencia. Por ejemplo, para las elecciones del 2005, aproximadamente mil
ciudadanos se registraron. Para estas elecciones, van más de 400 personas
registradas, entre ellas, hasta antes de la prohibición, estaban 37 mujeres.
Bajo su propio criterio, el Consejo Guardián selecciona a 5-6 candidatos
quienes serán los únicos que aparecerán en las boletas de elección.
El Consejo Guardián consiste de 12
personas, 6 teólogos nombrados por el Líder Supremo y 6 especialistas en leyes.
Cabe recordar que Irán está regido por la Ley Islámica, así que la opinión
religiosa tiene un peso importante en la selección de los candidatos. Es este
Consejo Guardián quien está descartando de un plumazo a las mujeres de la
competencia.
El papel del Líder Supremo en la
constitución está basado en las ideas del Ayatolá Jomeini, quien luego de la
Revolución Iraní de 1979, estableció la estructura del país, poniendo a la
figura del Líder Supremo a la cabeza de la estructura política. Casi como un
rey. El Líder Supremo, quien actualmente es el Ayatolá Alí Jamenei, nombra a
los jueces del país, a seis miembros del Consejo Guardián, a los comandantes de
las fuerzas armadas, a los líderes de la oración de los viernes, así como es la
cabeza de la radio y la televisión. Además ratifica el nombramiento del
presidente. Si bien no se mete en el gobierno día a día del país, su poder es
grande. En principio, por encima de él solo estaría lo que se conoce como la
Asamblea de Expertos, un grupo de clérigos que tiene como meta la supervisión y
el nombramiento del Líder Supremo. En la práctica, una vez nombrado, el Líder
Supremo es todo poderoso.
El Presidente actual es elegido cada
cuatro años y no puede servir más de dos términos consecutivos. En este caso,
Mahmoud Amadinejad ya fue electo dos veces y no puede presentarse a competir de
nuevo. Su papel es asegurar que la constitución sea implementada en el país,
aunque en la práctica su poder se ve limitado por los clérigos y el Líder
Supremo. Recordemos que el Líder Supremo controla al ejército y es quien toma
las decisiones en materias de seguridad, defensa y política exterior.
El Presidente nombra a su gabinete o
grupo de ministros, si bien deben ser aprobados por el Parlamento (el
equivalente de las Cámaras de Diputados y Senadores). Si bien los miembros del
Parlamento son nombrados en votación cada cuatro años, el Consejo Guardián debe
aprobarlos primero. Así caemos de nuevo en el poder del Consejo Guardián y del
Líder Supremo.
De nombre, Irán es una democracia, pero
la estructura de poder, como está constituida actualmente, evita que candidatos
con ideas reformistas, o simplemente mujeres, accedan al poder. No va a ser
sencillo que en Irán las nuevas generaciones a través de las redes sociales,
como ocurrió en otros países musulmanes, se rebelen ante la teocracia existente
en el país, pero no se puede dejar de puntualizar que un país que limita a sus
mujeres, está haciendo algo mal.
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