La Noticia:
La inestabilidad y enfrentamientos en Egipto, entre
partidarios y opositores del Presidente Mohammed Morsi, parece estar fuera de
control… (reforma.com)
Comentario:
Seis
muertos y más de 450 heridos es un saldo importante para un país que culminó su
revolución hace 20 meses con el derrocamiento del dictador Hosni Mubarak. ¿Qué
está pasando en Egipto, que parece no encontrar la ruta para la paz? ¿Qué papel
juega el Presidente Morsi? ¿Quiénes son y qué buscan los demás actores del
drama? Esta semana le echaremos un vistazo a este país del Medio Oriente.
Todo
comenzó con la denominada Primavera Árabe en la que los egipcios pudieron
derrocar a Hosni Mubarak quien había mantenido la presidencia por décadas.
Luego de su caída, los militares ocuparon el poder en tanto convocaban a
elecciones. El 30 de junio del 2012, luego de las primeras elecciones libres en
Egipto, tomó posesión del cargo Mohammed Morsi, un ex militante de la Hermandad
Musulmana, grupo que promueve la existencia de un gobierno musulmán y que se
opone abiertamente a la relación con Israel, el vecino incómodo.
Al
llegar a la presidencia, Morsi descubrió que su papel había sido acotado
enormemente por los militares, quienes por decreto se dieron poderes
extraordinarios y disolvieron el recién electo congreso egipcio denominado
Asamblea del Pueblo. Las funciones de la Asamblea fueron tomadas por las
fuerzas armadas quienes se auto asignaron la capacidad de nombrar a una
comisión especial para la emisión de una nueva Constitución. Morsi tuvo que
laborar para tratar de equilibrar esta lucha de poder. No podía permitir que el
ejército tuviera la voz cantante o se limitaría a administrar únicamente lo que
los generales le permitieran. Si consideramos además que el número uno entre
los generales había sido mano derecha de Hosni Mubarak antes de su
encarcelamiento, Morsi se percató que si dejaba las cosas sin cambio, la
revolución árabe habría sido en vano.
Morsi
maniobró sin muchos aspavientos para primero lograr el retiro de los generales más
conservadores y luego lograr ser nombrado comandante en jefe de las fuerzas
armadas. Con eso se vio finalmente en control de la comisión para la
elaboración de la nueva constitución. No contento con ello, emitió un decreto
en el que se establece su autoridad como única e inapelable en tanto no salga a
la luz la nueva constitución y se pueda llamar a nuevas elecciones.
Aquí
fue donde saltó el problema. Ciertamente la mayoría musulmana del pueblo
respalda a Morsi y están confiados en que la nueva constitución esté basada en
los principios musulmanes, pero existen en el país grupos de cristianos y ateos
que consideran que su voz debe ser escuchada. Al parecer la comisión que
redacta la nueva constitución está claramente dominada por simpatizantes
musulmanes, con lo que existe una gran probabilidad de que el resultado sea una
constitución claramente musulmana. Los opositores de Morsi salieron a las
calles para protestar por esos poderes extraordinarios y por la falta de voz en
la asamblea constituyente. Los simpatizantes musulmanes salieron a respaldar al
presidente Morsi y sucedió lo inevitable, choques entre ambos grupos con el
saldo mencionado de seis muertos y más de 450 heridos.
¿Quiénes
son los actores en escena? El presidente Morsi, pro musulmán que con poderes
extraordinarios busca lograr cambios en la conducción del país. Las fuerzas
armadas, quienes poseían el poder, grandes posesiones y negocios, además de
medio millón de militantes, pero que han ido aceptando paulatinamente el
liderazgo de Morsi. La Asamblea del Pueblo, equivalente de un congreso, está por
lo pronto disuelta y en espera de ser reconfigurada luego de las próximas
elecciones. De momento, cualquier actividad legislativa recae en las manos del
ejército. La Suprema Corte Constitucional, el equivalente del poder judicial,
quien sería el garante de un referéndum para aprobar la nueva constitución,
había adoptado un papel pasivo. Sin embargo muchos de los jueces están
renunciando alegando parcialidad o simplemente manos manchadas de sangre.
El
papel de la Suprema Corte es particularmente importante, ya que sin un viso de
legalidad, la nueva constitución podría ser rechazada por un sector importante
de la población lo que incrementaría, en lugar de reducir, la violencia que se
está viviendo en estos días. La situación es complicada por decir lo menos.
¿Qué
se puede esperar? Desafortunadamente, Morsi no parece el tipo de persona que
escuche y pueda aceptar debatir el texto de la constitución con el pueblo.
Morsi no está buscando mantenerse en el poder, como otros líderes sedientos del
mismo, sino que su cruzada consiste en convertir a Egipto en un país netamente
musulmán. Si lo logra, es muy probable que se altere el delicado equilibrio en
el Medio Oriente.
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