jueves, 18 de julio de 2013

¿Qué Está Pasando en Egipto?

La Noticia:
La inestabilidad y enfrentamientos en Egipto, entre partidarios y opositores del Presidente Mohammed Morsi, parece estar fuera de control… (reforma.com)

Comentario:
Seis muertos y más de 450 heridos es un saldo importante para un país que culminó su revolución hace 20 meses con el derrocamiento del dictador Hosni Mubarak. ¿Qué está pasando en Egipto, que parece no encontrar la ruta para la paz? ¿Qué papel juega el Presidente Morsi? ¿Quiénes son y qué buscan los demás actores del drama? Esta semana le echaremos un vistazo a este país del Medio Oriente.

Todo comenzó con la denominada Primavera Árabe en la que los egipcios pudieron derrocar a Hosni Mubarak quien había mantenido la presidencia por décadas. Luego de su caída, los militares ocuparon el poder en tanto convocaban a elecciones. El 30 de junio del 2012, luego de las primeras elecciones libres en Egipto, tomó posesión del cargo Mohammed Morsi, un ex militante de la Hermandad Musulmana, grupo que promueve la existencia de un gobierno musulmán y que se opone abiertamente a la relación con Israel, el vecino incómodo.

Al llegar a la presidencia, Morsi descubrió que su papel había sido acotado enormemente por los militares, quienes por decreto se dieron poderes extraordinarios y disolvieron el recién electo congreso egipcio denominado Asamblea del Pueblo. Las funciones de la Asamblea fueron tomadas por las fuerzas armadas quienes se auto asignaron la capacidad de nombrar a una comisión especial para la emisión de una nueva Constitución. Morsi tuvo que laborar para tratar de equilibrar esta lucha de poder. No podía permitir que el ejército tuviera la voz cantante o se limitaría a administrar únicamente lo que los generales le permitieran. Si consideramos además que el número uno entre los generales había sido mano derecha de Hosni Mubarak antes de su encarcelamiento, Morsi se percató que si dejaba las cosas sin cambio, la revolución árabe habría sido en vano.

Morsi maniobró sin muchos aspavientos para primero lograr el retiro de los generales más conservadores y luego lograr ser nombrado comandante en jefe de las fuerzas armadas. Con eso se vio finalmente en control de la comisión para la elaboración de la nueva constitución. No contento con ello, emitió un decreto en el que se establece su autoridad como única e inapelable en tanto no salga a la luz la nueva constitución y se pueda llamar a nuevas elecciones.

Aquí fue donde saltó el problema. Ciertamente la mayoría musulmana del pueblo respalda a Morsi y están confiados en que la nueva constitución esté basada en los principios musulmanes, pero existen en el país grupos de cristianos y ateos que consideran que su voz debe ser escuchada. Al parecer la comisión que redacta la nueva constitución está claramente dominada por simpatizantes musulmanes, con lo que existe una gran probabilidad de que el resultado sea una constitución claramente musulmana. Los opositores de Morsi salieron a las calles para protestar por esos poderes extraordinarios y por la falta de voz en la asamblea constituyente. Los simpatizantes musulmanes salieron a respaldar al presidente Morsi y sucedió lo inevitable, choques entre ambos grupos con el saldo mencionado de seis muertos y más de 450 heridos.

¿Quiénes son los actores en escena? El presidente Morsi, pro musulmán que con poderes extraordinarios busca lograr cambios en la conducción del país. Las fuerzas armadas, quienes poseían el poder, grandes posesiones y negocios, además de medio millón de militantes, pero que han ido aceptando paulatinamente el liderazgo de Morsi. La Asamblea del Pueblo, equivalente de un congreso, está por lo pronto disuelta y en espera de ser reconfigurada luego de las próximas elecciones. De momento, cualquier actividad legislativa recae en las manos del ejército. La Suprema Corte Constitucional, el equivalente del poder judicial, quien sería el garante de un referéndum para aprobar la nueva constitución, había adoptado un papel pasivo. Sin embargo muchos de los jueces están renunciando alegando parcialidad o simplemente manos manchadas de sangre.

El papel de la Suprema Corte es particularmente importante, ya que sin un viso de legalidad, la nueva constitución podría ser rechazada por un sector importante de la población lo que incrementaría, en lugar de reducir, la violencia que se está viviendo en estos días. La situación es complicada por decir lo menos.

¿Qué se puede esperar? Desafortunadamente, Morsi no parece el tipo de persona que escuche y pueda aceptar debatir el texto de la constitución con el pueblo. Morsi no está buscando mantenerse en el poder, como otros líderes sedientos del mismo, sino que su cruzada consiste en convertir a Egipto en un país netamente musulmán. Si lo logra, es muy probable que se altere el delicado equilibrio en el Medio Oriente.


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